
La drástica decisión de eliminar osos y lobos en los últimos años en Alaska encendió un debate nacional sobre la gestión del caribú.
Esta campaña estatal, reportada por High Country News, está dirigida a recuperar la menguante población del rebaño Mulchatna, enfrenta críticas de científicos, defensores de la fauna y sectores indígenas, mientras los responsables argumentan que se trata de una de las pocas medidas inmediatas que pueden aplicar ante el colapso de un recurso que garantiza la seguridad alimentaria en una región remota y cara para la subsistencia.
PUBLICIDAD
La campaña de control de depredadores y sus cifras récord
Entre 2022 y 2025, personal del Departamento de Pesca y Caza de Alaska abatió aproximadamente 200 osos —principalmente grizzlies conocidos localmente como osos pardos— y 20 lobos desde helicópteros sobre las áreas de cría del rebaño Mulchatna, en un esfuerzo explícito por aumentar la supervivencia de los caribúes.
Este programa de control —apoyado por resoluciones de la Alaska Federation of Natives y el Orutsararmiut Native Council de Bethel— surgió tras la drástica caída de la población de caribúes. En la década de 1990, el rebaño Mulchatna alcanzó los 200.000 ejemplares, pero en 2022 descendió a 12.000, según el Departamento de Pesca y Caza citado por High Country News.
PUBLICIDAD
Desde entonces, la prohibición de la caza de caribú vigente desde 2021 y la eliminación selectiva de predadores coincidió con una ligera recuperación.
En el último año contabilizado, la población creció a 16.000, lo que representa un incremento del 30% desde el inicio del programa. Sin embargo, críticos como Jeff Stetz, biólogo de fauna y antiguo coordinador de la investigación sobre el caribú Mulchatna para el departamento estatal, advierten que es prematuro atribuir el repunte a la eliminación de osos y lobos.

Controversias científicas y legales en torno a la estrategia
El programa de abatimiento provocó una serie de demandas judiciales. La Alaska Wildlife Alliance, el Center for Biological Diversity y otros grupos acusaron al estado de ejecutar una “masacre” sin contar con la debida base científica ni evaluar los riesgos para la población de osos cuya cifra en Alaska ronda los 30.000 ejemplares.
PUBLICIDAD
En varios momentos desde 2022, jueces estatales bloquearon temporalmente el programa por considerar que fue adoptado sin la debida consulta pública y sin garantizar que no afectaría la viabilidad de las poblaciones de osos.
El Departamento de Pesca y Caza respondió reautorizando las operaciones en períodos breves y limitados, amparándose en nuevas investigaciones que, según la bióloga Kristin Denryter, indican que la predación es actualmente la principal causa de muerte de crías y hembras adultas en el rebaño Mulchatna.

No obstante, la evidencia científica sigue siendo motivo de intenso debate. Durante la reunión del Alaska Board of Game en 2022, dos biólogos estatales expusieron datos preliminares que señalaban la malnutrición y las enfermedades —como la brucelosis, presente en altos niveles en el rebaño— como obstáculos más significativos para la recuperación, frente al papel limitado de la depredación.
PUBLICIDAD
Asimismo, la falta de estudios exhaustivos sobre el hábitat, según Patrick Walsh, antiguo biólogo del Togiak National Wildlife Refuge, impide comprender cuáles son los factores cruciales que regulan la dinámica poblacional.
“Si el hábitat es el verdadero factor limitante, intentar corregirlo eliminando depredadores es poco efectivo”, explicó Walsh a High Country News.

Dilemas en la conservación: subsistencia, tradición y clima
Para los habitantes de la región, como la cazadora Janet Bavilla, de la comunidad Yup’ik en Platinum, el caribú no solo es alimento esencial sino también parte central de la cultura y la economía de subsistencia en un territorio inaccesible por carretera y con precios de bienes importados prohibitivos.
PUBLICIDAD
El reciente descenso en el número de caribúes coincidió con malas temporadas de salmón y el encarecimiento de los víveres. Para Bavilla y otros partidarios del programa, la evidencia de recuperación es motivo de esperanza: “Creo que los caribúes están en un punto de inflexión. Solo necesitan un poco de ayuda”, dijo a High Country News.
La postura es más compleja dentro del tejido indígena: mientras organizaciones tribales apoyan la intervención para garantizar la seguridad alimentaria, expertos indígenas en fauna como Michelle Quillin, bióloga Koyukon Athabascan, sostienen que la estrategia choca con los valores tradicionales y pasa por alto los factores reales del declive del caribú: el cambio climático, la degradación del hábitat y las enfermedades.
PUBLICIDAD
El informe de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés), citado por High Country News, revela que las poblaciones de caribú del ártico cayeron un 65% en las últimas décadas debido al calentamiento global y a la expansión industrial.
El Mulchatna, sin grandes explotaciones industriales en su territorio equivalente a seis veces Vermont, parece más afectado por la variabilidad climática y por haber superpastoreado los recursos en los años de auge, coinciden cazadores y biólogos.

Una política de conservación sin consenso y con futuro incierto
El futuro del programa está condicionado a nuevas evaluaciones. El Alaska Board of Game prevé revisar los objetivos de población en 2028, cuando expira la autorización actual para el control de depredadores. Hasta entonces, la caza de caribú permanece suspendida en casi toda el área, salvo por permisos muy limitados en tierras federales del este del rango Mulchatna.
PUBLICIDAD
El debate ilustra los límites de la gestión estatal: organismos de fauna gestionan hábitats y depredadores, pero no pueden modificar el clima. Biólogos como Anne Gunn, con décadas de experiencia en caribús, subrayan que el manejo directo del hábitat —frenar el desarrollo industrial y asegurar territorios suficientemente extensos y conectados— es la estrategia más efectiva a largo plazo, por encima del control de depredadores.
Gunn señala que persistir con métodos “reductivistas”, centrados en un solo factor, no abarca la complejidad del sistema.

Para los habitantes de las aldeas occidentales, las voces foráneas no siempre reflejan la realidad local. “Entendemos mejor nuestra zona que quienes no viven aquí”, afirma Bavilla.
PUBLICIDAD
Pero para otros, como la directora ejecutiva de Alaska Wildlife Alliance, Nicole Schmitt, la solución definitiva pasa por ajustar las expectativas y asumir los límites de lo que se puede lograr: “No creo que exista una solución perfecta. Necesitamos mirarnos con honestidad y pensar bien qué es lo que estamos persiguiendo”.
Mientras tanto, los residentes continúan buscando alternativas, como la carne de alce o los productos importados desde Anchorage, a más de 600 kilómetros, aunque la carencia de caribú sigue representando un cambio radical en la alimentación, el modo de vida y la cultura de toda una región.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Comienza en varios estados el voto por correo para las legislativas de noviembre
El tribunal rechazó el pedido de Donald Trump para endurecer las condiciones postales mientras varios estados ya habilitaron mecanismos anticipados de participación electoral
El Aeropuerto Internacional Gary de Chicago inicia la construcción de una nueva torre de control de tráfico aéreo
La terminal aérea recibió más de 20 millones de dólares para sustituir su estructura actual por una torre más alta, con comunicaciones y tecnología renovadas

Donald Trump habló con John Thune sobre la ley frenada en el Senado que evitaría aumentos de luz por los centros de datos de IA
El mandatario reveló un contacto con el líder de la Cámara Alta para destrabar este proyecto legislativo. El objetivo es impedir que las tarifas residenciales absorban el gigantesco consumo energético exigido por la inteligencia artificial

La gasolina superó los 4 dólares en Miami y Florida
El precio promedio estatal subió 44 centavos en diez días, mientras el diésel alcanzó un récord de 6,34 dólares por galón en Fort Lauderdale
Miami-Dade aprueba presupuesto de 14.300 millones de dólares con recortes nocturnos de autobuses
La Comisión preservó los primeros servicios de Metrobus, pero mantuvo la eliminación de 12 rutas y las reducciones nocturnas. El plan también contempla un alza de 6% en las tarifas de agua y alcantarillado


