
Alella es un municipio de algo más de 10.000 habitantes encajado entre la Serralada Litoral y el Mediterráneo apenas a 18 kilómetros al noreste de Barcelona. Es el lugar donde se crio Marc Cucurella (27 años), el lateral izquierdo de la selección española que disputa el Mundial 2026 y que acaba de fichar el Real Madrid. El club pagará 55 millones de euros y al Chelsea y le firma por seis temporadas.
El pueblo tiene 9 kilómetros cuadrados de superficie y una densidad de más de 1.000 habitantes por kilómetro cuadrado. Según el INE, su población en 2025 era de 10.262 habitantes. Pese a su tamaño reducido, figura entre los municipios con mayor renta media de Cataluña -la séptima más alta de España, con cerca de 23.000 euros por habitante al año-, un dato que refleja su consolidación como destino residencial de familias barcelonesas desde el siglo XIX, cuando la burguesía de la ciudad levantó allí grandes casas de veraneo.
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La posición geográfica de Alella define su carácter. El municipio se extiende por las laderas meridionales de la Serralada Litoral, un conjunto de colinas de granito que actúan como barrera natural frente a los vientos fríos del norte y condensan la humedad que sube del Mediterráneo, situado a apenas 2 kilómetros en línea recta. Esa combinación de microclima marino y suelo granítico -el llamado sauló, una arena blanca de origen volcánico con alta permeabilidad y gran capacidad de retención del calor solar- ha determinado históricamente la vocación agrícola del territorio y, sobre todo, la calidad de sus vinos.

Un vino con historia
El municipio limita al este con El Masnou, cuya playa es el acceso más directo al mar para sus vecinos. Al norte, los senderos del Parc Natural de la Serralada Litoral ofrecen rutas para senderistas y ciclistas con vistas simultáneas a los viñedos y al Mediterráneo. La antigua Via Augusta, la calzada romana que unía Roma con Andalucía, atraviesa todavía el término municipal.
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La actividad económica de Alella ha girado durante más de dos milenios en torno a la viticultura. Los vinos de esta zona aparecen citados por Plinio el Viejo en su Naturalis Historia y por el poeta Marco Valerio Marcial bajo el nombre de vins laietans. En el yacimiento arqueológico de Veral de Vallmora, en el vecino municipio de Teià, se han documentado estructuras de producción vinícola que datan del siglo I al IV de nuestra era. Durante la Edad Media, el vino de Alella se servía en la corte de los reyes de Aragón. En el siglo XIX se convirtió en uno de los preferidos de la burguesía barcelonesa y llegó a exportarse a América. La filoxera devastó los viñedos a finales de esa centuria, pero la recuperación fue posible gracias al replante con cepas resistentes de origen americano.
En 1906 se fundó la Cooperativa Alella Vinícola, una de las primeras bodegas cooperativas de Cataluña, cuya sede en el centro del pueblo fue diseñada por el arquitecto modernista Jeroni Martorell, discípulo de Gaudí. La Denominación de Origen Alella (D.O. Alella) fue reconocida oficialmente en 1953 y es hoy una de las más pequeñas de España: apenas 314 hectáreas de viñedo repartidas entre 18 municipios del Maresme y el Vallès Oriental, con ocho bodegas en activo. El vino blanco elaborado con la variedad pansa blanca -conocida también como xarel·lo- es su producto más representativo: ligero, aromático y con una acidez moderada que los expertos atribuyen al efecto combinado de la brisa marina y el suelo de sauló.
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La huella de Gaudí
Las bodegas Alta Alella, Bouquet d’Alella y Marqués de Alella, entre otras, han desarrollado en los últimos años una oferta de enoturismo con visitas a los viñedos, catas y experiencias de vendimia. Cada septiembre, la Festa de la Verema convoca a productores y visitantes en el centro urbano; la edición de 2024 celebró su 50 aniversario.
El casco histórico de Alella acumula varios siglos de arquitectura. La iglesia de Sant Feliu, documentada desde el año 993, conserva un campanario románico con arcuaciones lombardas y una fachada renacentista fechada en 1611. En su ábside hay una estela en memoria de Antoni Gaudí, que pasó largas temporadas en el pueblo; en el archivo parroquial se guarda el boceto original de una capilla del Santísimo que el arquitecto proyectó para el templo y que nunca llegó a construirse. La masía Can Lleonart, documentada por primera vez en 1359 y reformada en el siglo XVII, es hoy sede de la oficina de turismo y de actividades culturales municipales. El espacio Can Manyé, antigua fábrica textil rehabilitada, funciona como centro de arte contemporáneo.
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Los primeros goles de Cucurella
Fue en este municipio donde Marc Cucurella Saseta nació el 22 de julio de 1998 y donde empezó a jugar al fútbol sala en el FS Alella antes de ingresar, con ocho años, en la cantera del Espanyol. En 2012 dio el salto a La Masia del FC Barcelona. Tras su paso por el Eibar, el Getafe y el Brighton -donde fue elegido mejor jugador de la temporada 2021-22-, el Chelsea pagó unos 62 millones de euros por él en agosto de 2022. En cuatro temporadas en Londres disputó 163 partidos, ganó la Eurocopa 2024 con la selección española -fue el autor de la asistencia del gol decisivo en la final- y acumuló 23 internacionalidades.
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