
España es un país con cientos de pueblos que tienen sus propias costumbres y que están llenos de historia. Ahora que se acerca el otoño, el tipo de turismo empieza a cambiar, pasando de las playas a opciones más rurales y acogedoras.
Tanto este aspecto como la gran oferta gastronómica son dos de los principales factores que los turistas tienen en cuenta. Bajo esta premisa, hay un pueblo que se encuentra a menos de una hora y media de Madrid que cumple todas estas características.
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Se trata de Pedraza, una localidad ubicada en la provincia de Segovia y que cuenta con 349 habitantes, según las cifras del INE en 2024. Por otra parte, cuenta con una extensión de 31,58 kilómetros cuadrados, por lo que se trata de un municipio pequeño.
Qué ver en Pedraza
Pedraza destaca por su atmósfera medieval, que se percibe desde el primer momento al atravesar la Puerta de la Villa, el único acceso al recinto amurallado. Las calles empedradas y la disposición irregular del pueblo ofrecen un recorrido que transporta al visitante a otras épocas, con paradas imprescindibles y una arquitectura que ha conservado su esencia a lo largo de los siglos.
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El eje principal del casco histórico es la Calle Real, donde se alinean antiguas casas solariegas y las fachadas tan características. En el trayecto se encuentran edificios emblemáticos como la Casa de Pilatos, una construcción del siglo XVI vinculada a la familia Ladrón de Guevara, que aporta un notable valor patrimonial al conjunto urbano.
La Plaza Mayor constituye el corazón social y monumental de Pedraza. Su forma irregular refleja la evolución del municipio y la adaptación de los edificios a lo largo del tiempo. Los soportales de piedra y las casas porticadas frente a la iglesia generan una de las estampas más reconocidas de la provincia de Segovia.
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Pese a todos los lugares tan destacados que tiene, su emblema es el castillo, una fortaleza de origen medieval erigida en el siglo XIII. Dicha estructura se caracteriza por su imponente torre y la altura escalonada de las murallas.

En el siglo XX, el pintor Ignacio Zuloaga adquirió el castillo y emprendió su restauración, estableciendo su taller en una de las torres. Actualmente, el edificio alberga el Museo Zuloaga, gestionado por sus descendientes, donde se exhiben obras originales y testimonios de la labor artística del pintor.
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Otras paradas recomendadas incluyen la Ermita de San Pedro, el Pozo de las Hontanillas, el Paseo Francisco Muñoz y la sala de exposiciones del ayuntamiento, ofreciendo un mosaico completo de la vida histórica y cultural de este pequeño municipio segoviano.
Gastronomía
La gastronomía de Pedraza destaca por la tradición castellana y el uso de productos locales. Sus platos más representativos son el cordero lechal y el cochinillo asado en horno de leña, acompañados de ensaladas frescas y judiones.
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La oferta se completa con repostería artesanal, como elponche segoviano, mantecados y tejas de almendra. Los restaurantes priorizan ingredientes de proximidad, garantizando autenticidad y sabor en cada preparación, lo que convierte a la localidad en referente gastronómico.
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