
Una pareja de jubilados ha puesto a la venta una isla privada en Escocia por 1,25 millones de libras, unos 1,44 millones de euros, después de casi una década viviendo rodeada de agua, naturaleza y silencio. Según recoge el Daily Mail, Richard Stein y Sally Lovell compraron Harbour Island, situada frente a la costa de Argyll, como un proyecto para su jubilación y ahora han decidido venderla para estar más cerca de su familia en el sur de Inglaterra.
La historia llama la atención porque no se trata de una isla completamente perdida en mitad del mar. Harbour Island está a solo 300 metros del pueblo de Crinan, en la costa oeste de Escocia, pero la vida allí exige una rutina muy distinta a la de cualquier vivienda convencional. Para ir a comprar, tomar una pinta en el pub o hacer cualquier recado, sus propietarios tienen que cruzar en barco hasta tierra firme.
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Richard, de 71 años, y Sally, de 63, pagaron 650.000 libras por la isla hace nueve años. Antes vivían en Clerkenwell, en el centro de Londres, por lo que el cambio fue radical. La propiedad tiene 9,7 acres, casi cuatro hectáreas, y cuando la compraron estaba muy descuidada, con un bungalow de tres dormitorios que, según el periódico británico, seguía anclado en los años cincuenta.
Una vida a tres minutos en barco
A pesar de vivir en una isla privada, Richard insiste en que no se sienten aislados. “No es un lugar remoto en absoluto”, explicó al Daily Mail. El trayecto hasta Crinan dura apenas “tres o cuatro minutos” en barco, lo que les permite mantener contacto con la comunidad y acceder a los servicios básicos sin demasiadas complicaciones.
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La isla cuenta con electricidad, agua corriente, internet de banda ancha y televisión gracias a cables y tuberías instalados en el fondo marino. Lo único que no tiene es gas. Para la estufa, utilizan madera de la propia isla.
El día a día en la isla exige cierta organización. Richard explica que antes podía pasar por una tienda al salir del trabajo, mientras que ahora tiene que prever con antelación qué necesita comprar. Sally también reconoce que siempre procuran tener el congelador lleno por si llega una tormenta, aunque en estos nueve años solo dos temporales les han impedido desplazarse.
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Un proyecto para después de jubilarse
Richard compró Harbour Island en 2017, poco después de jubilarse como abogado. Tras dejar atrás una carrera exigente, buscaba un proyecto que le mantuviera ocupado y la isla encajaba justo con lo que necesitaba. “Mi familia pensaba que estábamos locos”, reconoció al medio británico. “Era un desafío y lo necesitaba después de dejar un trabajo exigente y gratificante”.
La pareja se instaló en la isla en abril de 2017 y empezó enseguida con las reformas. Primero renovaron la fontanería e instalaron calefacción central. Más tarde ampliaron la vivienda y, en 2022, Richard levantó él mismo un anexo con madera local, equipado con cuatro dormitorios, tres baños y varias zonas de estar.
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El resultado es una casa rodeada de naturaleza, con vistas al agua y una sensación de aislamiento elegida, no impuesta. Richard cuenta que en la isla hay muchas aves y que, durante una temporada, incluso una foca se instaló allí. “Estar rodeado de agua hace que te sientas inmerso en la naturaleza”, señaló.
Sally, que antes trabajaba en marketing, pasa buena parte del día cuidando las plantas y dando paseos por el perímetro de la isla, un recorrido que le lleva unos 40 minutos. “Simplemente nos enamoramos de ella. Hay una magia en una isla y la sientes cuando pisas tierra”, contó al Daily Mail. “A veces realmente parece el paraíso”.
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Una despedida difícil
Aun así, Richard y Sally han decidido vender Harbour Island. No se marchan porque se hayan cansado de la vida en la isla, sino porque quieren estar más cerca de su familia. “Es una decisión realmente difícil”, reconoció Sally. “Pero han pasado casi diez años. Estamos un poco demasiado lejos de la familia”, lamentó.
La propiedad está a la venta por 1,25 millones de libras a través de la consultora inmobiliaria Savills. La agente Iona Conn destaca que, aunque se trata de una isla privada, está a solo 300 metros del continente y cuenta con agua y electricidad de red, algo poco habitual en este tipo de viviendas. Harbour Island busca ahora nuevos propietarios para quienes quieran una vida tranquila, rodeada de un hermoso paisaje y lejos del ruido de la ciudad.
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