
El plurilingüismo es un fenómeno social que nace naturalmente entre los hablantes de todo el mundo. Tanto es así que se han detectado más de 6.000 lenguas en los cerca de 200 estados. Así, aunque todos ellos se consideran multilingüe debido a la internalización y la inmigración, hay países como España que conservan algunas lenguas y dialectos adicionales al oficial, en este caso el castellano.
Y es que, en España, ha mantenido este perfil desde su origen hasta el momento, donde el 47% de la población vive en una Comunidad Autónoma con más de una lengua. El mantenimiento de este rasgo cultural y social ha sido posible al artículo 3 de la Constitución Española y los correspondientes Estatutos de Autonomía. Así, según el dictamen de los textos institucionales, el catalán/valenciano, el gallego, el euskera y el aranés son los distintos idiomas oficiales que se expanden por diez de las diecisiete comunidades.
PUBLICIDAD
Sin embargo, existen algunos dialectos no oficiales que se mantienen con el paso del tiempo en pequeños pueblos y localidades. Como en Cantalejo, un pueblo de Segovia donde los 3.500 habitantes están familiarizados con la gacería, originado con la comercialización de los trillos, cribas y demás aperos fabricados.
El origen de la gacería

El encanto rural, las casas con soleras y la presencia de una elegante iglesia son los atributos que cumplen la mayoría de los pueblos de España. No obstante, cuando se camina por Cantalejo se detectan algunos detalles que lo diferencia del resto. Y es que, si se afina el oído, se puede percibir algo inusual entre los lugareños. El sonido de su habla es distinto, pues emplean una lengua de lo más inaudita: “En el vilorio de los briqueros, los manes y las sionas garlean la gacería”, informa España Fascinante.
PUBLICIDAD
La traducción literal al castellano es: “en el pueblo de los trilleros, los hombres y las mujeres hablan la gacería”. Y es que los briqueros es la autodenominación que emplean los cantalejanos para referirse a ellos mismo. Asimismo, la fama interregional del trabajo de los trilleros se extiende también a otros oficios como los criberos, y los tratantes de ganado y los arrieros.
Al parecer, los comerciantes que recorrían España extraían algunas palabras de cada lugar. Pero su objetivo principal era hablar en clave entre ellos cuando era necesario. Además, en la Edad Media, comenzaron a llegar personas de todos lados a toda la zona. Por lo que se produjo una simbiosis entre el vaso y el árabe, así como el gallego y el castellano antiguo. Lo que nutrió aún más el vocabulario cantalejano.
PUBLICIDAD
El dialecto cantalejano en la actualidad
La gacería ha causado tanta relevancia turística y local que incluso se ha creado la traducción de El Principito y una podcast exclusivo. Asimismo, para conocer más allá sobre su creación y su léxico, se puede visitar el Museo del Trillo en Cantalejo, donde narran de manera exhaustiva las labores ancestrales del campo segoviano. De esta manera, las exposiciones muestran las costumbres locales en su esplendor y las ropas tradicionales de los trilleros.
Por su parte, el amor que tienen los briqueros por su idioma se refleja durante las festividades locales. Pues se ha establecido una Semana Cultural de la Gacería en el pueblo para difundir sus tradiciones. Así, es una oportunidad ideal para visitar este curioso pueblo, entre una multitud de juegos, talleres y actividades.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
La isla deshabitada de Napolés: hace 50.000 años surgió un cráter en el mar y tiene el puente tibetano más largo del mundo
El destino cuenta con vistas únicas, un paraíso de aves y visitas limitadas a grupos de máximo 25 personas

Estos son los patios más bonitos de Córdoba: rincones que transforman la ciudad y no te puedes perder en primavera
Durante la primavera, Córdoba despliega sus patios emblemáticos donde el azahar y los geranios convierten cada rincón en una experiencia única durante todo el año

El bonito pueblo cerca de Barcelona que enamoró a Gaudí: un jardín único, una iglesia barroca y rutas de senderismo
Entre montañas, tres ríos y barrios históricos, este rincón del Alto Bergadá sorprende con los Jardines Artigas, la única obra de Gaudí en un entorno natural de aguas, puentes y naturaleza exuberante

El pequeño pueblo de Asturias donde vivió Arón Piper: una villa marinera con vistas al Cantábrico, un increíble jardín botánico y puentes con leyendas
Entre barrios marineros, miradores y rutas llenas de historia, la localidad invita a recorrer sus puentes, descubrir su pasado y disfrutar de naturaleza, ciencia y cultura junto al mar

El tesoro del País Vasco francés: un pueblo de la Belle Époque con seis kilómetros de playas, un puente de Eiffel y una rica gastronomía
La ciudad vasco-francesa combina paisajes abruptos, gastronomía de primera y una arquitectura única, en un viaje que recorre siglos de transformación junto al Atlántico


