
Apenas a 10 minutos de Valencia, en el municipio de Alboraya, se ubica uno de los lugares más curiosos de la región. Se trata de un lugar en el que las casas miran al mar, formando canales donde los barcos fondean y dan lugar a una imagen que recuerda a cierta ciudad italiana. De hecho, se le conoce comúnmente como la “pequeña Venecia valenciana”, un sobrenombre que para algunos puede ser algo osado, pero que en ocasiones se le parece.
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Estamos hablando de Port Saplaya, un pequeño rincón alejado del bullicio de la gran ciudad que invita a relajarse y disfrutar de todos sus encantos. Se trata de un puerto residencial en el que las casas de colores y el Mediterráneo da lugar a una de las estampas más mágicas de la región.
Un proyecto de los años 70

Port Saplaya surgió como un proyecto urbanístico independiente en la década de los setenta, momento en el que fue concebida rodeada de canales navegables, con viviendas coloridas que destacan en el paisaje local. Este enclave, cuya construcción comenzó hacia 1975, ha sido objeto de debate desde sus orígenes, pues para muchos representa un ejemplo de “pelotazo urbanístico” característico de aquella época. Sus primeros residentes se instalaron ese mismo año, y aunque inicialmente predominaba su uso como residencia de verano o segunda vivienda, hoy en día la mayoría de sus habitantes reside de forma permanente.
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El área más emblemática es conocida popularmente como la “pequeña Venecia”, apelativo que se aplica a la zona del puerto interior. Allí, las casas de baja altura se integran con las embarcaciones que navegan por una red de canales diseñada para emular el estilo veneciano, reforzando la singularidad de este núcleo costero. Además, la urbanización goza de un entorno privilegiado, rodeada por un paseo marítimo y un ambiente de calma que la convierte en un destino recomendado para quienes buscan tranquilidad.
El paseo por sus canales, acompañado de la brisa marina y el colorido de las fachadas, ofrece un espacio de descanso especialmente popular durante el verano. En las cercanías, es habitual encontrar establecimientos reconocidos en la avenida donde se concentran emblemáticas horchaterías de Alboraya.
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Una increíble playa

Uno de los principales atractivos de Port Saplaya es su playa, la cual destaca por su arena fina y dorada. Con una extensión de 600 metros de longitud y una anchura media de 90 metros, registra habitualmente un alto grado de ocupación, motivado por la calidad óptima de sus aguas, que invita al baño en el mar Mediterráneo. El acceso a este arenal resulta sencillo; dispone de pasarelas, aseos, duchas y aparcamientos preparados para personas con movilidad reducida. Además, la playa ofrece un servicio gratuito de asistencia al baño para personas con diversidad funcional, facilitando sillas anfibias, muletas y elementos de flotación.
Durante la temporada de baño, la playa de Port Saplaya cuenta con vigilancia permanente, socorrismo y atención de primeros auxilios, así como presencia policial y postas sanitarias. La información necesaria sobre servicios, salud y aspectos ambientales se encuentra disponible en los paneles informativos situados en el recinto. Los visitantes pueden alquilar sombrillas y hamacas o adquirir productos en los quioscos cercanos, contando además con amplios aparcamientos públicos y opciones de transporte público para acceder fácilmente a la playa.
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Cómo llegar
Desde el centro de Valencia, el viaje es de alrededor de 15 minutos por la carretera V-21. Por su parte, desde Sagunto el trayecto tiene una duración estimada de 20 minutos por la misma vía.
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