
Antes de que el verano se instale definitivamente en España y, con ello, las altas temperaturas sean una constante, hacer una ruta de senderismo es ese plan ideal que permite sumergirse en la naturaleza y disfrutar de la desconexión más absoluta. Para esto, no es necesario salir del país, ya que son muchas las Comunidades Autónomas que ofrecen recorridos espectaculares. Precisamente en Galicia es posible realizar una de las excursiones más bonitas, con una ruta circular por el cañón de un río.
Entre la zona sur de la provincia de Lugo y el norte de Orense, en Galicia, se encuentra la Ribeira Sacra. Los turistas más aventureros que lo visitan, pueden atreverse con el recorrido del cañón del Mao. Aquí no solo encontrarán pasarelas, sino también los miradores del Sil, viñedos verticales, un parador que esconde una leyenda y un sinfín de sorpresas que hacen de este un lugar de ensueño. No obstante, la región también ofrece otras opciones más tranquilas, como un crucero fluvial.
PUBLICIDAD
Patearse la naturaleza siempre es un buen plan para escapar del estrés y la rutina diaria, sobre todo, si se hace en un entorno tan bonito como este. Lo primero que llama la atención de esta excursión es que la ruta de senderismo se lleva a cabo por el cañón de un río que tiene un nombre curioso, puesto que no suena precisamente a gallego, sino más bien a chino: Mao. Este se encuentra próximo al municipio Parada de Sil, que está inmerso en un profundo bosque con preciosos saltos de agua.
La ruta del río Mao, la más bella de la Ribeira Sacra

Las pasarelas del río Mao, una ruta que integra plataformas y escaleras para facilitar el recorrido, son uno de los principales atractivos naturales de la Ribeira Sacra. Conocido por su belleza escénica, es considerado uno de los más destacados de Galicia.
PUBLICIDAD
El trayecto ofrece varias opciones para los caminantes. Una de las rutas, especialmente diseñada para familias y aquellos que prefieren un recorrido más relajado, permite a los visitantes explorar su entorno en menos de dos horas. Con un desnivel de 40 metros y menos de dos kilómetros, esta ruta es accesible para la mayoría de los visitantes.
También puedes seguirnos en nuestro canal de WhatsApp y en Facebook
PUBLICIDAD
El punto de inicio se encuentra en la Fábrica de la Luz, una antigua central eléctrica que ha sido convertida en albergue. Esta ubicación está bien señalizada con carteles informativos y paneles didácticos, además de códigos QR para obtener información adicional en dispositivos móviles.
A lo largo del cañón del río Mao, las pasarelas siguen el relieve natural, subiendo y bajando conforme al terreno. En una curva pronunciada del río, se encuentra un mirador que ofrece vistas espectaculares, considerado una parada obligatoria para los visitantes. El recorrido continúa hasta la orilla del río Sil, ideal para una pausa y un tentempié.
PUBLICIDAD
El paseo concluye en la playa fluvial de Barxacova, un lugar apto para darse un baño durante los meses más calurosos. Este punto sirve también como retorno para quienes no deseen extender la excursión.
Un recorrido, tres opciones, pero todas sumergidas en increíbles parajes naturales

Otra variante de la ruta de senderismo en la Ribeira Sacra ofrece un recorrido de cinco kilómetros con 560 metros de desnivel. El camino comienza en la orilla del río Sil y llega hasta la aldea de Barxacova, desde donde se asciende entre viñedos verticales hasta San Lorenzo. En este punto, se inicia el descenso por una ladera hasta el punto de partida, a través de bosques de robles y castaños.
PUBLICIDAD
La tercera posibilidad es una extensión de la variante anterior, que se inicia desde San Lorenzo. Esta ruta está señalizada con marcas blanquiamarillas propias de los senderos de pequeño recorrido. Sin embargo, es recomendable extremar precauciones debido a los numerosos cruces de caminos que pueden llevar a confusión.
El trayecto asciende por las espesuras del bosque de Monteciro, pasando por aldeas como A Miranda y Forcas, que destaca por su cruceiro y la ermita de San Mamed. En la parte alta de los barrancos formados por el río Mao, el recorrido regresa al punto de inicio a través de un antiguo canal y bordea la necrópolis medieval de San Vítor. Esta opción tiene una longitud de 17 kilómetros y un desnivel acumulado de mil metros, por lo que está destinada a excursionistas experimentados.
PUBLICIDAD
Cómo llegar al Cañón del Mao
El Cañón del Mao se encuentra en la región de Galicia y, para llegar desde Orense, se puede tomar la carretera OU-536 en dirección a Castro Caldelas. Después, hay que continuar por la OU-0601 hacia Parada de Sil. Y, desde allí, seguir las indicaciones hacia el Cañón del Mao.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
La isla deshabitada de Napolés: hace 50.000 años surgió un cráter en el mar y tiene el puente tibetano más largo del mundo
El destino cuenta con vistas únicas, un paraíso de aves y visitas limitadas a grupos de máximo 25 personas

Estos son los patios más bonitos de Córdoba: rincones que transforman la ciudad y no te puedes perder en primavera
Durante la primavera, Córdoba despliega sus patios emblemáticos donde el azahar y los geranios convierten cada rincón en una experiencia única durante todo el año

El bonito pueblo cerca de Barcelona que enamoró a Gaudí: un jardín único, una iglesia barroca y rutas de senderismo
Entre montañas, tres ríos y barrios históricos, este rincón del Alto Bergadá sorprende con los Jardines Artigas, la única obra de Gaudí en un entorno natural de aguas, puentes y naturaleza exuberante

El pequeño pueblo de Asturias donde vivió Arón Piper: una villa marinera con vistas al Cantábrico, un increíble jardín botánico y puentes con leyendas
Entre barrios marineros, miradores y rutas llenas de historia, la localidad invita a recorrer sus puentes, descubrir su pasado y disfrutar de naturaleza, ciencia y cultura junto al mar

El tesoro del País Vasco francés: un pueblo de la Belle Époque con seis kilómetros de playas, un puente de Eiffel y una rica gastronomía
La ciudad vasco-francesa combina paisajes abruptos, gastronomía de primera y una arquitectura única, en un viaje que recorre siglos de transformación junto al Atlántico



