
La actriz Scarlett Johansson ha reflexionado sobre las dificultades que experimentó durante los primeros años de su carrera en la industria cinematográfica, señalando que en la década de los 2000 resultaba habitual que las actrices jóvenes fuesen objeto de juicios constantes sobre su aspecto.
La intérprete, nominada al Oscar (por Historias de un matrimonio y Jojo Rabbit), ha compartido que el entorno en aquel momento era duro, ya que, según ha indicado, “muchas cosas giraban en torno a la apariencia” de las mujeres.
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En una reciente conversación en el programa CBS Sunday Morning de la cadena estadounidense CBS, Scarlett Johansson explicó que, a comienzos de los 2000, “las oportunidades eran mucho más reducidas que ahora” para las mujeres de su edad, tanto en papeles como en posibilidades de actuación. La actriz ha subrayado que en esa época el contexto social hacía aceptable criticar a las mujeres por su físico, lo cual condicionaba la percepción pública y también las trayectorias profesionales de las jóvenes intérpretes.
La presión corporal que sufren las actrices
En la misma entrevista difundida por la publicación especializada en industria del entretenimiento The Hollywood Reporter, Scarlett Johansson manifestó que, más de veinte años después de sus primeros papeles importantes en Lost in Translation y La joven de la perla (ambas de 2003), percibe un cambio en la industria. Declaró sentirse satisfecha porque ahora “existen papeles mucho más ‘empoderadores’ disponibles” para las actrices jóvenes, a diferencia de las opciones que encontró al inicio de su carrera, cuando las posibilidades eran “muy escasas”. La ciudad de Nueva York tuvo un papel relevante en este proceso para ella.
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Hollywood fue en ese periodo un escenario en el que la presión sobre las jóvenes intérpretes era constante, incrementando la dificultad de abrirse camino en la actuación y conseguir proyectos de calidad.
Según las declaraciones de Scarlett Johansson, las actrices que comenzaban entonces solían quedar encasilladas, recibiendo ofertas para representar siempre los mismos estereotipos. Johansson detalló: “la otra mujer, el interés secundario, la bomba sexual” eran los papeles que le proponían con más frecuencia, recordando que ese tipo de arquetipo era el dominante durante su juventud profesional y restringía su desarrollo artístico.
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La necesidad de seleccionar los proyectos
La intérprete de Viuda negra señaló que le fue difícil navegar esa etapa, pero destacó que encontró momentos más tranquilos y un espacio para esperar los papeles adecuados tras alejarse de Hollywood y dedicarse al teatro en Nueva York. Esta decisión le permitió resistir la presión de aceptar cualquier proyecto para mantenerse activa.

En la conversación con CBS Sunday Morning, Johansson confesó que aprender a seleccionar proyectos no fue sencillo: “cada trabajo puede ser el último y que, si tienes oportunidades, debes aceptarlas”, admitiendo que es una idea común al inicio de la carrera.
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Cuando se le preguntó si alguna vez temió perder oportunidades al rechazar un papel, Scarlett Johansson respondió: “ese es el instinto de un actor joven, o de cualquiera” debido a la competencia y al deseo de mantenerse relevante. Detalló que, con el tiempo, entendió que una vez alcanzada una posición estable podía elegir proyectos que la motivaran: “En algún momento me di cuenta de que ya tenía una posición, que podía ocuparme de los trabajos que me motivan y que las cosas saldrían cuando tuvieran que salir, y que la gente no se olvidaría del trabajo que ya hice”. Según Johansson, ese convencimiento llegó tras un proceso prolongado y difícil de aprendizaje.
Scarlett Johansson debutó en el cine en los años 90, cuando apenas tenía diez años. Su primer protagonista llegó con doce años en la película Manny y Lo y, a partir de ese momento, comenzaría a trabajar con directores como Robert Redford o los hermanos Coen, encabezando películas de culto como Ghost World, adaptación de los cómics de Daniel Clowes. Tras encumbrarse con Lost in Translation, de Sofia Coppola, continuó su buena racha con Match Point, de Woody Allen y quizás fue después de esa película donde comenzó a ‘estereotipar’ su presencia como la de chica sexy, de la que se intentó apartar a toda costa.
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