La odisea de un influencer para conseguir entradas y poder ver a España en el Mundial 2026: “Esto no hay manera de pagarlo”

La cita, celebrada en tres países distintos, dispara los precios en transporte y alojamiento

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Carlos García, en su vídeo de TikTok.
Carlos García, en su vídeo de TikTok. (TikTok/carliyoelnervio)

Carlos García lleva días mirando vuelos, comparando Airbnb y haciendo cuentas. Lo que empezó como una búsqueda para encontrar la forma más barata de seguir a España en el Mundial 2026 terminó convirtiéndose en un diagnóstico que ya comparten varios informes: acudir al torneo será un lujo al alcance de muy pocos.

En un vídeo publicado en sus redes sociales, el creador de contenido desgrana precios, rutas y alternativas para asistir a los partidos de la selección española en la fase de grupos. Después de revisar todas las opciones posibles, su conclusión es tan sencilla como contundente: “Es una locura”.

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“Demasiado que organizo la economía para el mes de junio”, bromea con resignación al final del vídeo. “El que quiera venir, que empiece ya a ahorrar dinero y a echar horas extra, porque es que esto no hay manera de pagarlo”.

Salimos a la calle para conocer la opinión de los aficionados sobre las posibilidades de la Selección Española en el próximo Mundial. Las reacciones a la lista de convocados de Luis de la Fuente son variadas.

Atlanta, primera parada de un viaje prohibitivo

España disputará dos de sus tres encuentros de la fase de grupos en Atlanta y el tercero en Guadalajara (México). Antes incluso de comprar un billete de avión, quienes viajen a Estados Unidos deberán tramitar la autorización ESTA. “Para empezar, ya estamos gastando y no hemos sacado ni un vuelo”, comenta García.

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El siguiente problema es llegar a Atlanta. Los vuelos directos disparan el presupuesto, por lo que el creador propone una alternativa que evidencia hasta qué punto los aficionados buscan fórmulas para abaratar costes: volar a Miami por menos de 300 euros y recorrer después las nueve horas de carretera que separan ambas ciudades. “Plantarte en Atlanta para mí no es una opción”, reconoce.

El alojamiento tampoco ayuda. Los hoteles se han convertido en uno de los principales quebraderos de cabeza para quienes planean el viaje. “Están siendo unos sinvergüenzas”, afirma sobre unos precios que considera abusivos. Su alternativa pasa por alquilar habitaciones en Airbnb, donde todavía pueden encontrarse opciones relativamente asequibles. Tampoco las autocaravanas ofrecen el ahorro esperado. “No he visto nada más barato de 200 euros la noche. Estamos hablando de casi 1.500 euros a la semana”, explica.

Las autocaravanas solo podrán estacionar en en ciertas áreas de este país. (Canva)
Autocaravana. (Canva)

La opción más barata: entrar y salir del país

Tras sumar vuelos, alojamiento, transporte y manutención, García llega a una conclusión que hace apenas unos años habría parecido impensable para cualquier aficionado. “Lo más barato, y aunque parezca una locura, es ir y venir”, asegura.

Su propuesta consiste en aterrizar en Estados Unidos, asistir al partido y regresar a España al día siguiente. “Hay vuelos de ida y vuelta de 600 o 700 euros. Vas, llegas a Estados Unidos, ves el partido y te vuelves al día siguiente. Si te pones a echar cuentas, es más barato que quedarte dos semanas”.

México dispara aún más el presupuesto

Si Atlanta ya exige un importante esfuerzo económico, Guadalajara eleva todavía más la factura. “Ir a ver el partido de México, mínimo, son 1.000 euros”, calcula García. El vuelo más barato que encontró desde Miami rondaba los 280 euros solo de ida. A eso hay que añadir el alojamiento y el regreso a España. “Los sitios razonables en Guadalajara, 300 o 400 euros la noche”, lamenta.

Carlos García, en su vídeo de TikTok.
Carlos García, en su vídeo de TikTok. (TikTok/carliyoelnervio)

El consejo de quien ya estuvo allí

Más allá de los números, Carlos García también comparte una recomendación para quienes sueñan con conseguir entradas. La aprendió durante la pasada Eurocopa, donde asistió a prácticamente todos los partidos de España. “Tengo en este móvil 60 números de teléfono de gente que no conozco de nada”, cuenta.

Su estrategia consistía en hablar con aficionados españoles en cada encuentro, intercambiar contactos y preguntar constantemente si alguien tenía entradas disponibles. “Y conseguía”, recuerda.

También recomienda acudir a las peñas oficiales de aficionados y seguir de cerca las liberaciones de entradas que realiza la FIFA. Aunque, en este punto, tampoco se muestra demasiado optimista. “Es lo típico de cuando vas a comprar un concierto de Rosalía que se vende todo en un momento. Entonces esa opción yo es que ni la contemplo”, concluye.

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