Rose Byrne, de heroína griega y reina de la comedia a madre en apuros en busca del Oscar

La australiana comenzó a despuntar a principios de los 2000 con ‘Troya’ para hacerse un hueco en sagas como ‘Insidious’. Ahora estrena en cines la película con la que aspira a todo

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Trailer de If I Had Legs I’d Kick You

Este viernes llega a los cines Si pudiera, te daría una patada (If I Had Legs I’d Kick You), la película que ha convertido a Rose Byrne en una de las protagonistas indiscutibles de la temporada cinematográfica y, tras su victoria en los Globos de Oro, en una de las principales favoritas al Oscar a Mejor Actriz. La cinta, dirigida y escrita por Mary Bronstein e interpretada por Byrne —junto a Conan O’Brien, Danielle Macdonald y Christian Slater— marca un punto de inflexión en la carrera de la actriz australiana, al presentar una actuación que ha sido descrita por la crítica como intensa, cruda y visceral, un viaje al abismo emocional de su protagonista, una madre y terapeuta al borde del colapso, cuya vida se desmorona bajo la presión de una enfermedad familiar, la ausencia y la frustración cotidiana.

Nacida en Sídney el 24 de julio de 1979, Mary Rose Byrne comenzó su carrera en el cine australiano con Dallas Doll en 1994 y obtuvo su primer papel principal destacado en The Goddess of 1967 (2000), por el que fue reconocida con la Volpi Cup a la Mejor Actriz, un galardón que anticipó una carrera que no dejaría de crecer. Su versatilidad la llevó a cruzar al cine internacional con participaciones en Star Wars: Episodio II – El ataque de los clones y papeles en María Antonieta y 28 semanas después —ahora de rigurosa actualidad por el nuevo estreno—, antes de consolidarse como una figura capaz de moverse con naturalidad entre el mainstream y el cine más independiente. Durante esta etapa quizá su papel más destacado fue el de la griega Briseida en la colosal Troya, en la que plantaba cara nada menos que al Aquiles de Brad Pitt.

Byrne se convirtió en un nombre familiar para el público global con su trabajo en la serie Damages (2007–2012), donde interpretó a Ellen Parsons junto a Glenn Close, un papel que le valió varias nominaciones a los Primetime Emmy y que proyectó su carrera hacia nuevas oportunidades en cine y televisión. A partir de ahí, su filmografía se caracteriza por una sorprendente diversidad de géneros: desde comedias como La boda de mi mejor amiga, Espías o Malditos vecinos, donde mostró un fino sentido del humor y un timing cómico impecable, hasta incursiones en el terror con la saga Insidious o el cine de superhéroes con las precuelas de X‑Men como Moira MacTagertt. También ha dejado huella en producciones familiares como Peter Rabbit y su secuela, que consolidaron su imagen como actriz multifacética con amplio rango interpretativo.

Rose Byrne en 'Troya' junto
Rose Byrne en 'Troya' junto a Brad Pitt

Saltando entre géneros

Pero si algo caracteriza a la trayectoria de Byrne es que nunca se acomoda: cada elección parece responder a un afán de explorar nuevos territorios emocionales y narrativos. Si pudiera, te daría una patada no es la excepción. La película, que ya pasó por festivales como Sundance y Berlín, donde Byrne ganó el Oso de Plata a la Mejor Interpretación Protagonista, sitúa su actuación en el centro de la narración y la crítica ha señalado que su trabajo allí es de una densidad pocas veces vista, convirtiéndola en la columna vertebral del film. También ha encontrado su lugar en el mundo de la televisión, especialmente gracias a su papel en Platónico, la serie de Apple TV+ en la que volvió a coincidir con Seth Rogen, cuya química los ha llevado a continuar por una tercera temporada.

La victoria de Byrne en la 83ª edición de los Globos de Oro 2026, donde se alzó con el premio a Mejor Actriz en una Película – Comedia o Musical, ha sido celebrada como uno de los momentos más brillantes de la gala, y además de consolidar el lugar de Si pudiera, te daría una patada en la conversación de premios, ha reforzado la percepción de que su trabajo este año es uno de los más importantes y singulares de toda la temporada. En su discurso de aceptación, la actriz bromeó sobre la ausencia de su pareja, el también actor Bobby Cannavale, explicando con humor que él no había podido acompañarla porque estaban “consiguiendo un dragón barbudo y él fue a una exposición de reptiles en Nueva Jersey”, una anécdota que se ha repetido en todos los reportes de la noche y que muestra su personalidad desenfadada incluso en momentos solemnes.

Este reconocimiento llega tras una campaña crítica muy sólida: además del Globo de Oro y el Oso de Plata, Byrne ha sido premiada por diversas asociaciones de críticos y ha generado conversación entre expertos y aficionados sobre su merecida presencia entre las nominadas al Oscar. Las predicciones de la temporada señalan que su nombre se cuenta entre los posibles candidatos para la categoría de Mejor Actriz en los 98º Premios de la Academia, compitiendo en un año repleto de actuaciones memorables, pero con un impulso claro tras su triunfo en los Globos.

Rose Byrne posa junto al
Rose Byrne posa junto al Globo de Oro. REUTERS/Mario Anzuoni

Mucho más que premios

Más allá de sus logros interpretativos, Byrne también ha cultivado una presencia pública interesante: además de ser considerada una de las figuras más bellas y con estilo del mundo del entretenimiento —rankings que incluyen listas de belleza y mejor vestidas a lo largo de los años—, ha demostrado una visión personal sobre el glamour y las alfombras rojas, como contó a Vogue, donde explicó que vestirse para eventos como los Globos de Oro es “una total desviación de mi vida real” pero algo que disfruta con su equipo creativo. Este equilibrio entre humildad, profesionalismo y sentido del humor se refleja también en su carrera, en la que ha sabido construir una reputación de actriz profundamente trabajadora, con una capacidad inusual para entregar interpretaciones que son tanto técnicamente sorprendentes como emocionalmente resonantes.

Curiosamente, pese a ser ya una figura consagrada, Byrne ha conseguido mantener cierto perfil bajo respecto a la fama, evitando escándalos y centrando su presencia pública en el trabajo mismo y en la forma en que el cine puede explorar temas complejos —como la maternidad, la ansiedad y la identidad— sin trivializarlos. Si pudiera, te daría una patada es prueba de ello: una obra que, según la crítica, propone una mirada crítica sobre la sobrecarga emocional de las mujeres contemporáneas, poniendo a Byrne en el centro de un relato que desafía al público y redefine las expectativas sobre lo que puede ser una comedia dramática.

Con esta trayectoria, un Globo de Oro en el bolsillo y el reconocimiento de festivales y críticos, Rose Byrne se presenta como una de las grandes favoritas de la carrera hacia los Oscar, no solo por el impacto de su actuación en Si pudiera, te daría una patada, sino por la coherencia de una carrera construida con rigor, riesgo interpretativo y un constante proceso de reinvención.