
A lo largo de casi dos décadas, el Premio Europeo del Libro Jacques Delors se ha consolidado como uno de los principales reconocimientos literarios del continente, avalando obras que cuestionan, narran y analizan los valores, la historia y los desafíos de la Unión Europea. El galardón, creado en 2007 bajo la égida de Delors, uno de los últimos ‘padres’ de la actual UE al presidir la Comisión Europea entre 1985 y 1995, y la asociación Esprit d’Europe, nació con la intención de resaltar aquellos títulos que consigan abrir nuevos horizontes de comprensión sobre la experiencia europea contemporánea, ya sea a través de ensayos o creaciones literarias.
Otorgado anualmente a obras publicadas durante el año anterior en alguno de los veintisiete Estados miembros, el premio selecciona a sus finalistas mediante un proceso que involucra a figuras destacadas del ámbito político, social y cultural europeo, así como a periodistas literarios de referencia. Más allá de la dotación económica de 10.000 euros, el verdadero valor del galardón reside en su capacidad para fortalecer un espacio común de debate intelectual, como se ha puesto de manifiesto en ediciones pasadas, en las que han sido distinguidos nombres tan relevantes como Tony Judt, Géraldine Schwarz, Robert Menasse, Antonio Scurati o el español Eduardo Mendoza.
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Será este 10 de diciembre, en el Parlamento Europeo de Bruselas, donde el escritor español Javier Cercas recibirá el reconocimiento, según anunció el jurado presidido por el ucraniano Andrei Kurkov. De este modo, Cercas se convierte en el primer autor español en obtener el galardón en dos ocasiones (la anterior fue en 2016 por El impostor), y repite en el palmarés gracias a su reciente libro El loco de Dios en el fin del mundo (Random House).

Un “impío riguroso” junto al papa Francisco
La obra El loco de Dios en el fin del mundo germinó a partir de una invitación inesperada del Vaticano: invitar a un ateo confeso y militante anticlerical, así se define Cercas en el propio libro, a acompañar al papa Francisco durante su viaje a Mongolia, con plena libertad para escribir sobre cuanto le aconteciera. “Soy ateo. Soy anticlerical”, advierte en sus primeras páginas. “Soy un laicista militante, un racionalista contumaz, un impío riguroso. Pero aquí me tienen, volando en dirección a Mongolia con el anciano vicario de Cristo en la Tierra, dispuesto a interrogarle sobre la resurrección de la carne y la vida eterna. Para eso me he embarcado en este avión: para preguntarle al papa Francisco si mi madre verá a mi padre más allá de la muerte, y para llevarle a mi madre su respuesta. He aquí un loco sin Dios persiguiendo al loco de Dios hasta el fin del mundo”.
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El libro combina la crónica periodística, la reflexión filosófica y la interpelación directa sobre los grandes enigmas de la fe y la inmortalidad. Se trata de una propuesta inusual en la que el Vaticano jamás había ofrecido semejante acceso a un escritor, como subrayó el propio Cercas a través de la editorial. “Para mí, este libro de Javier Cercas ha sido un descubrimiento. Ya lo había leído antes, pero aquí lo he encontrado muy diferente, muy vivo”, ha señalado el presidente del jurado, el escritor ucraniano Andrei Kurkov. “Es un libro de conversaciones sobre la religión, sobre Europa, Ucrania y Rusia, sobre la vida entera... Y, por supuesto, es un libro profundamente europeo: habla del Vaticano, de Italia, del papel de la religión en Europa y en el mundo, del intento de la Iglesia católica de reconstruir su influencia y sobre todo sobre el pensamiento europeo”.
Un autor consagrado
El loco de Dios en el fin del mundo es un hito más en la más que destacable trayectoria literaria de Javier Cercas, miembro de la Real Academia Española y autor de títulos tan emblemáticos como Soldados de Salamina, Anatomía de un instante y El impostor. El autor vuelve en este trabajo a entrelazar inquietudes privadas con cuestiones universales.
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A la edición de este año concurrieron, además de la obra ganadora, otras dos finalistas que ilustran la pluralidad temática y geográfica que caracteriza al premio. La primera de ellas es Etty Hillesum: Het verhaal van haar leven, de Judith Koelemeijer, una biografía sobre la intelectual neerlandesa que fue testigo y víctima de la Shoá, cuya voz se suma a la de Ana Frank como referencia holandesa en la memoria del Holocausto. La segunda finalista, Wenn Russland gewinnt: Ein Szenario de Carlo Masala, plantea, desde el género del ensayo político, un inquietante escenario posbélico: en el año 2028, tras la derrota de Ucrania, las tropas rusas atacan los Estados bálticos y Europa paga el precio de no haberse preparado militarmente.
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