Los fondos europeos impulsan hasta el 14% del crecimiento del PIB español, pero su efecto transformador no cala

Los recursos Next Generation EU no logran mejorar la inversión ni la productividad en España al ritmo esperado, para ello “sería necesario mejorar su gestión y su diseño”, recomiendan los expertos

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen. Pool Moncloa/Fernando Calvo
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen. Pool Moncloa/Fernando Calvo

Los fondos europeos Next Generation EU, diseñados como respuesta de la Unión Europea a paliar la crisis económica provocada por la pandemia, han tenido un impacto significativo en el crecimiento de la economía española, aunque inferior al volumen de recursos movilizados. Estas ayudas explican entre el 10% y el 14% del avance del Producto Interior Bruto (PIB) español en el periodo 2021-2025, según recoge un estudio elaborado por Funcas y Afi.

En términos cuantitativos, esto se traduce en una aportación de los fondos de entre 1,4 y 2,1 puntos porcentuales del nivel del PIB español en esos cuatro años. Un resultado que refleja el impacto neto en el PIB del gasto acometido a cuenta del programa europeo.

España ha sido uno de los principales beneficiarios de los fondos Next Generation EU. De los 160.000 millones de euros asignados entre transferencias y préstamos, “el Gobierno solo ha solicitado la cuarta parte de los préstamos disponibles, de modo que la asignación efectiva asciende a 103.000 millones”, recoge el informe.

Carlos Cuerpo detalla el estado del Plan de Recuperación y su calendario para los próximos desembolsos por parte de la Comisión Europea, y describe la hoja de ruta como "ambiciosa, pero cumplible".

Estos recursos se han canalizado a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), que combina reformas estructurales e inversiones previamente acordadas con Bruselas y cuyo calendario de ejecución se extiende hasta agosto de 2026.

A finales de 2025, España había recibido 71.366 millones de euros, de los cuales se había comprometido algo más del 80% (57.395 millones), lo que equivale al 3,4% del PIB de 2025, y gastado en términos de Contabilidad Nacional el 55% (cerca de 39.000 millones).

Un desfase de 14.000 millones aún sin ejecutar

La diferencia entre los desembolsos y los compromisos se acerca, por tanto, a los 14.000 millones: esta brecha aproxima los recursos ya disponibles, pero que están aún pendientes de ser comprometidos, o ejecutados, por las administraciones. Representa el volumen de fondos que el programa deberá absorber hasta agosto de 2026.

La diferencia entre los fondos comprometidos (3,4% del PIB) y su impacto en el avance del PIB (entre 1,4 y 2,1 puntos) se produce en todos los países y se explica por el efecto sustitución entre financiación pública y privada: “Algunas inversiones financiadas por el programa se hubieran producido incluso sin esa ayuda, es decir, con recursos de las propias empresas”, señalan los expertos.

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Más inversión pública y menos impulso empresarial del esperado

Aunque los recursos destinados a España han sido elevados, el efecto transformador sobre la economía española no ha alcanzado todavía su máximo potencial. El análisis apunta a que los fondos han servido principalmente para sostener la inversión pública, mientras que el impulso a la inversión empresarial ha sido más limitado de lo previsto.

Este comportamiento se refleja en los datos agregados: a finales de 2025, la inversión empresarial seguía 3,3 puntos por debajo de los niveles previos a la pandemia en términos reales, aunque se aprecia una ligera recuperación reciente.

Mejora la productividad, pero poco

En cuanto a la productividad, muestra una evolución moderada. España ha sido el único de los grandes países europeos en el que la productividad por hora ha mejorado, con un avance adicional de 0,4 puntos, frente a las caídas registradas en Alemania, Francia e Italia. Sin embargo, este crecimiento sigue siendo reducido en comparación con el volumen del estímulo recibido.

Los expertos atribuyen parte de estas limitaciones a la complejidad del propio programa. La magnitud del plan y el corto plazo para su ejecución han generado tensiones en la capacidad de gestión y en la coordinación entre administraciones.

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La tasa de resolución de las convocatorias se sitúa en torno al 60%, lo que evidencia dificultades tanto en la tramitación como en el diseño de algunos instrumentos de ayuda. Esto genera un desfase entre la disponibilidad de fondos y su transformación en inversión real.

Además, la estructura de gobernanza multinivel añade complejidad: el Estado gestiona cerca del 60% de los fondos, las comunidades autónomas el 25% y las entidades locales el 15%, con importantes diferencias en capacidad de ejecución entre territorios.

Concentración empresarial y sectorial del impacto

El informe también señala que la estructura empresarial española condiciona el impacto de los fondos. Las grandes empresas, que representan solo el 0,4% del tejido empresarial, concentran casi el 46% de los recursos del PRTR, mientras que las microempresas, que suponen casi el 90% del total, reciben alrededor del 10%.

Esta concentración responde a la naturaleza de los proyectos financiados, que requieren gran capacidad de inversión, pero limita el efecto de arrastre sobre el conjunto del tejido productivo.

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Sectores clave, pero sin efecto homogéneo

En términos sectoriales, los fondos se concentran principalmente en manufacturas, información y comunicaciones y construcción, que acumulan más del 60% del total. Sin embargo, esta distribución no siempre coincide con los sectores más dinámicos de la economía española.

El estudio apunta a que la intensidad del estímulo no se traduce de forma proporcional en inversión privada adicional, lo que sugiere que los fondos no están apoyando los sectores más pujantes, donde reside la ventaja comparativa de la economía española.

Un impacto que irá más allá de 2026

Aunque el programa Next Generation EU tiene un horizonte de ejecución hasta el tercer trimestre de 2026, su impacto económico se prolongará en el tiempo. La adenda de simplificación aprobada en diciembre de 2025 prevé la utilización de instrumentos financieros cuya actividad se extenderá hasta 2036.

Esto abre la puerta a un efecto más dilatado en el tiempo, pero también refuerza la necesidad de mejorar el diseño institucional y la coordinación administrativa para maximizar su capacidad transformadora.

Fuentes: Elaboración Funcas con base en Eurostat, EBAE (Banco de España) y
Observatorio PRTR (AIRef).
Fuentes: Elaboración Funcas con base en Eurostat, EBAE (Banco de España) y Observatorio PRTR (AIRef).

El sexto pago de fondos de recuperación llegará en verano

En cuanto a la recepción de nuevos fondos europeos, el ministro de Economía y vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, señaló este jueves que espera la aprobación del sexto desembolso por parte de la Comisión Europea a lo largo del mes de mayo para que, durante junio y julio, vea luz verde definitiva del Consejo de la UE y se reciban fondos en torno al verano.

Durante su comparecencia este jueves ante la Comisión Mixta para la Unión Europea para dar cuenta de los avances en la ejecución del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la economía española, Cuerpo ha manifestado que “encaramos ya la recta final de este Plan de Recuperación, cuyo cumplimiento de los hitos y objetivos tenemos que finalizar antes de finales de agosto del año 2026”.

Evaluar el sexto desembolso

En este contexto, el Gobierno solicitó formalmente en marzo el sexto desembolso de los fondos europeos vinculado al Plan de Recuperación, por un importe neto aproximado de 6.500 millones de euros, en torno a 5.500 millones en transferencias y cerca de 1.000 millones en préstamos.

España recibirá estos recursos una vez finalizadas las comprobaciones de 78 hitos y objetivos acordados con la Comisión -69 correspondientes a transferencias no reembolsables y 9 de préstamos-.

Según subrayó Cuerpo, “España, que lidera en materia de transferencias recibidas con 55.000 millones, tenemos pendientes ahora evaluar ese sexto desembolso por parte de la Comisión Europea, cuya evaluación positiva supondría que habríamos adquirido más de 60.000 millones en desembolsos”.