El ministro de Transportes, Óscar Puente, anuncia su dimisión en el Congreso de los Diputados, asumiendo la responsabilidad política por dos accidentes graves ocurridos en menos de un año.
Óscar Puente llevaba más de cuatro horas de comparecencia cuando anunció su dimisión como ministro de Transportes y su renuncia a encabezar la candidatura del PSOE por Valladolid. Lo hizo a última hora del martes y tras más de cuatro horas ante la Diptuación Permanente en una comparencia en la que pareció querer dar todas las explicaciones disponibles hasta el momento sobre la tragedia de Urda en la que han perdido la vida por ahora 69 personas.
Fue su último acto de servicio como líder al frente del Ministerio de Transportes. Puente dijo este martes adiós a su carrera política después de que España haya sufrido dos tragedias ferroviarias en menos de un año, los accidentes de Adamuz y Urda -los dos más mortales de la alta velocidad española- y a solo 26 días de las elecciones generales de este 29 de noviembre en el que estaba llamado a ser el gran apoyo y activo de Pedro Sánchez. Con su dimisión, le ofrece al presidente una salida, tal vez una oportunidad, para que el PSOE coja fuerzas ante una crisis que amenazaba con llevarse por delante la campaña socialista.
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Puente defendió durante toda la comparecencia que no tuvo responsabilidad directa, por acción u omisión, en el siniestro de Urda. Sin emabrgo, al final de su intervención, anunció que abandonará el Gobierno y que tampoco concurrirá a las elecciones. “Un ministro de Transportes de un país como España no puede continuar en su cargo con dos accidentes de esta gravedad en menos de un año”, sostuvo ante la Diputación Permanente.

El ya exministro presentó su decisión como un gesto de “dignidad política”, coherencia y empatía con las víctimas. Pero su salida también tiene una lectura electoral inmediata: el PSOE se desprende de la figura que concentraba los ataques de PP y Vox, pero también las críticas de buena parte de los grupos que han sostenido al Gobierno.
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Horas antes de la comparecencia, fuentes del Ejecutivo habían descartado el cese o la dimisión de Puente y mantenían que seguiría como candidato socialista por Valladolid. La renuncia revierte esa posición y altera el escenario de una precampaña marcada irremediablemente desde hace una semana por el accidente de Urda.

Sánchez pierde a uno de sus ministros más visibles
La dimisión priva a Sánchez de uno de los ministros con mayor exposición pública de su Gobierno. Puente, que llegó a Transportes en noviembre de 2023, se había convertido en uno de los principales portavoces políticos del Ejecutivo frente al PP y mantenía una relación estrecha con el presidente desde las primarias socialistas de 2017, cuando ejerció como uno de sus defensores públicos.
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Su trayectoria reciente también estuvo marcada por la confrontación parlamentaria. Fue reprobado tres veces en el Congreso y cuatro en el Senado y tuvo que afrontar desde enero de este año fuertes críticas por la gestión de las infraestructuras tras el accidente de Adamuz.
También compareció ante las presuntas irregularidades del caso Koldo durante la etapa de José Luis Ábalos al frente del Ministerio.

El exalcalde de Valladolid defendió durante su intervención que su dimisión no equivale a asumir una responsabilidad directa en los accidentes. “La culpa no puede morir soltera”, afirmó, al citar al exministro portugués Jorge Coelho, quien dejó su cargo tras el derrumbe de un puente en 2001. Puente sostuvo que un titular de Transportes no puede continuar después de dos siniestros mortales de esta magnitud en menos de un año.
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La salida deja además sin recorrido una posible proyección interna que había acompañado al dirigente vallisoletano desde su llegada al Ejecutivo. Su cercanía con Sánchez, su protagonismo mediático y su perfil combativo lo habían situado entre los nombres con mayor peso dentro del socialismo, aunque los accidentes ferroviarios han terminado por clausurar esa etapa.
Los socios habían retirado el respaldo a Puente

El Partido Socialista se había quedado solo este martes: fue el único grupo que defendió sin matices la continuidad de Puente. Patxi López reivindicó que el ministro había comparecido, dado explicaciones y llevado al Consejo de Ministros medidas de ayuda a las víctimas y de refuerzo de la seguridad ferroviaria. También acusó al Partido Popular de utilizar la tragedia para atacar al Gobierno.
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El resto del bloque parlamentario mostró una posición distinta. Sumar-Frente Amplio, PNV, BNG, Podemos y Junts pidieron de forma expresa la dimisión, mientras que Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) sostuvo que “alguien se tiene que hacer cargo”, aunque Gabriel Rufián consideró que la continuidad de Puente era una cuestión secundaria frente a la revisión del modelo ferroviario.
La portavoz de Sumar, Verónica Barbero, pidió al ministro que dimitiera como “último servicio” desde el cargo. El PNV argumentó que su salida debía contribuir a restaurar la confianza ciudadana. Junts endureció su posición en la réplica de Miriam Nogueras, quien vinculó la permanencia de Puente con la incertidumbre que, a su juicio, afecta a los usuarios de la red.
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El único grupo que no lo había pedido fue EH Bildu, que se desmarcó de esa exigencia. Mertxe Aizpurua reclamó prudencia hasta que concluyan las investigaciones técnica y judicial, aunque también pidió una auditoría del mantenimiento, transparencia sobre los protocolos y un debate de fondo sobre el sistema ferroviario.
La comparecencia confirmó que la continuidad de Puente era el asunto que más claramente separaba al PSOE de sus potenciales aliados. Su salida no implica que esas fuerzas respalden sin condiciones a Sánchez ni que desaparezcan sus discrepancias, pero elimina el principal foco de conflicto inmediato con un bloque que puede volver a resultar decisivo después del 29-N.
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Valladolid deja de ser el frente electoral de Puente
La renuncia tiene también una consecuencia directa en Valladolid, provincia por la que Puente debía encabezar la lista socialista al Congreso. El Partido Popular había situado su continuidad entre los asuntos centrales de la precampaña y aspiraba a convertir los accidentes de Adamuz y Urda en un argumento para disputar el tercer escaño de los cinco que se eligen en la circunscripción.
Puente deja así de ser el rostro de la candidatura socialista en una provincia donde fue alcalde entre 2015 y 2023 y donde el PSOE debía afrontar una campaña marcada por su gestión al frente de Transportes. La decisión permite a Sánchez evitar que la figura del ministro monopolice los actos y el debate electoral en Valladolid, además de retirar a la oposición un objetivo inmediato.
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Aunque el Gobierno había descartado horas antes tanto su cese como la salida de la candidatura por Valladolid, la decisión final de Puente revierte esa posición y obliga al PSOE a reorganizar su lista en vísperas de la campaña.
La dimisión no cierra el debate ferroviario
La salida de Puente responde a la exigencia política más inmediata, pero no resuelve el debate. Sumar, ERC, Podemos, BNG y EH Bildu cuestionaron, con distintos matices, la liberalización del sector ferroviario, la subcontratación del mantenimiento, la evolución de las plantillas y el peso de la alta velocidad frente a Cercanías, la red convencional y el transporte de mercancías, que ayer sufrió otro incindente.

Junts añadió a ese debate la reclamación de un traspaso integral de Rodalies a Cataluña. Puente defendió que la liberalización de la alta velocidad responde a obligaciones europeas y reivindicó el aumento de las inversiones ferroviarias durante los gobiernos de Sánchez.
El PSOE afronta así el 29-N sin uno de sus ministros más visibles y con la seguridad ferroviaria y el futuro de la infraestructura que un día fue la joya de la corona del país instalada en el centro de la campaña. La investigación sobre el accidente de Urda continúa abierta y los grupos que presionaron por la dimisión de Puente mantienen sus exigencias sobre el futuro de la red. Su salida libera a Sánchez de defender a uno de sus dirigentes más cuestionados, aunque no elimina el coste político de una crisis que ya ha alterado la carrera electoral.
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