“Más líneas de alta velocidad, pero menos mantenimiento”: el Sindicato Ferroviario cuestiona el modelo privatizado de conservación de vías tras el accidente de Toledo

La organización considera precipitado que el Gobierno atribuya el accidente a un error humano y reclama cautela ante una investigación que acaba de comenzar. Recuerda que en estos siniestros suele haber una acumulación de factores

Durante la noche, efectivos de la UME han procedido al corte y levantamiento de uno de los vagones del siniestro ocurrido en Urda. (UME)
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El Sindicato Ferroviario considera “absolutamente precipitado” que el Gobierno haya atribuido a un error humano el fatal accidente de este miércoles entre Urda y Los Yébenes, Toledo, ya que la investigación judicial acaba de comenzar y aún es “muy pronto” para determinar el origen del siniestro, sobre todo teniendo en cuenta que en este tipo de siniestros “siempre interviene más de un factor”. “Cómo puede ser haya pasado casi un año desde el accidente de Adamuz [en Córdoba] y todavía no haya respuestas definitivas sobre lo que ocurrió, y a pocas horas de haberse producido el de ayer ya tenemos que la respuesta es el factor humano”, se pregunta Joan Rodríguez, portavoz del sindicato, en conversación con Infobae, que critica el modelo privatizado de conservación de las vías. Hasta el momento, el choque entre un AVE de Renfe y un tren de Iryo, que provocó la caída de dos vagones por un terraplén, ya se ha cobrado la vida de 68 personas y los servicios de rescate continúan este jueves los trabajos en la zona.

Según ha explicado el Gobierno, el accidente ocurrió después de que el sistema de seguridad LZB dejara de funcionar con normalidad. Los audios de las comunicaciones entre ambos trenes y el centro de mando de Atocha muestran que el controlador autorizó a los maquinistas a reanudar la marcha normal, permitiendo así que el AVE continuara su circulación a 200 kilómetros por hora cuando aún no se había comprobado que el Iryo que estaba delante se hubiera alejado la distancia necesaria —más de 30 kilómetros— para evitar una colisión. El Ejecutivo considera que esa decisión contraviene el protocolo y está en el origen del siniestro. La normativa establece que, ante una incidencia de este tipo, los trenes deben avanzar en régimen de marcha a la vista, con un límite de 40 kilómetros por hora.

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Los audios, sin embargo, también recogen que la maquinista del tren de Iryo comunicó a Atocha que permanecía detenida, pese a haber recibido autorización para reanudar la marcha, porque no había logrado hacerlo.

Imágenes de los vagones accidentados cerca de Toledo. (REUTERS/Ana Beltrán)
Imágenes de los vagones accidentados cerca de Toledo. (REUTERS/Ana Beltrán)

Por todo ello, desde el Sindicato Ferroviario piden cautela. “El factor humano es solo una de las infinitas posibilidades que pueden haber ocurrido. Los accidentes de tren no responden habitualmente a una única causa, sino a una acumulación de factores”, insiste Rodríguez. Aunque la organización defiende que el sistema ferroviario español es “completamente seguro” y un ejemplo para otros países europeos, cuestiona el modelo de desarrollo de la red de alta velocidad y denuncia que gran parte de los trabajos de mantenimiento y conservación de las vías de Adif están en manos de empresas privadas y subcontratas.

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“El modelo se centra más en seguir construyendo líneas de alta velocidad mientras luego se olvidan no solo del mantenimiento de estas líneas, sino de los núcleos de cercanías. A esto se suma también la internacionalización por la que ha apostado Renfe, que a día de hoy participa en infinidad de proyectos por todo el mundo, desde República Checa a Arabia Saudí o Estados Unidos, y creo que se debería prestar más atención a lo que tenemos en casa para volver a tener una de las mejores redes ferroviarias de todo el mundo”, critica Rodríguez.

El sindicato sostiene que la situación del sector empeoró tras la liberalización ferroviaria en España a finales de 2020, que permitió la entrada de operadores privados como Ouigo e Iryo para competir con Renfe en el transporte de pasajeros, en aplicación de las directivas de la Unión Europea. El proceso, no obstante, había comenzado 15 años antes en el transporte de mercancías, donde ya operaban empresas privadas.

Una imagen del accidente de tren en Toledo (REUTERS/Ana Beltran)
Una imagen general del estado en el que quedaron los vagones. (REUTERS/Ana Beltrán)

En ese contexto, Rodríguez cuestiona que se recurra a empresas privadas para tareas de mantenimiento y conservación de la red, porque, a su juicio, ese modelo limita el control directo sobre los trabajos y retrasa la capacidad de respuesta.

El portavoz recuerda que el equipo de Adif está revisando los audios difundidos tras el accidente en Toledo para analizarlos y determinar qué ocurrió. Mientras avanza la investigación, los equipos de rescate siguen trabajando con varias grúas para retirar los vagones accidentados y comprobar si hay más víctimas atrapadas bajo los restos. Está previsto que este jueves se sumen el servicio cinológico de la Guardia Civil, la Policía Judicial y la unidad de Criminalística, que recabarán pruebas para esclarecer las causas del siniestro.

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