El ajo español se enfrenta a un doble golpe en Reino Unido y Marruecos: en juego, más de 30.000 toneladas de exportaciones

Ambos mercados representan el 21,26% de las ventas exteriores del sector

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Detalle de varias cabezas de ajo. (Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

El sector del ajo español afronta una doble amenaza comercial en dos de sus principales mercados internacionales. Marruecos ha introducido un sistema de licencias para importar ajo fresco o refrigerado, mientras que el Reino Unido prevé suspender temporalmente los aranceles que gravan la entrada de este producto. Dos decisiones que pueden complicar las ventas de los productores españoles y aumentar la presión sobre sus precios y márgenes.

La preocupación no es menor si se tiene en cuenta el peso de ambos destinos. Durante 2024, España exportó 14.889,5 toneladas de ajo fresco o refrigerado al Reino Unido y otras 15.215 toneladas a Marruecos. En total, 30.104,5 toneladas, equivalentes al 21,26% de las 141.600 toneladas comercializadas por España en los mercados exteriores ese año. Cada uno de estos países absorbió alrededor del 10,5% de las exportaciones nacionales.

PUBLICIDAD

Ante este escenario, la Asociación Nacional de Productores y Comercializadores de Ajo de España (ANPCA) ha reclamado una respuesta urgente y coordinada al Gobierno español y a la Comisión Europea. La organización teme que la coincidencia de ambas medidas debilite la posición de los productores europeos y reclama garantías para evitar que los cambios en las condiciones comerciales perjudiquen la continuidad de las explotaciones.

Marruecos introduce licencias durante 18 meses

La primera fuente de incertidumbre procede del mercado marroquí. Las autoridades del país han establecido un régimen de licencias para la importación de ajo fresco o refrigerado, con una vigencia anunciada de 18 meses. La exigencia administrativa no supone, por sí misma, una prohibición de las compras en el exterior, pero puede introducir obstáculos si su aplicación genera retrasos, restricciones o dificultades para obtener los permisos.

PUBLICIDAD

El ajo fino de Chinchón, la variedad autóctona que una chef madrileña lucha por recuperar: “Queremos que sea un producto gourmet”.

Por ahora, ANPCA considera necesario conocer cómo funcionará el sistema en la práctica. La asociación reclama información sobre los criterios que determinarán la concesión de las licencias, los plazos de tramitación y las condiciones que deberán cumplir los operadores. La falta de claridad sobre estos aspectos puede dificultar la planificación de las operaciones comerciales y añadir incertidumbre a las empresas que dependen de este destino.

La importancia de Marruecos para el sector queda reflejada también en los datos más recientes aportados por la organización. En 2025, el país recibió aproximadamente 11.284 toneladas de ajo español, según datos internacionales de comercio. Aunque el volumen fue inferior al registrado en 2024, continúa situándolo entre los mercados relevantes para las ventas exteriores del producto nacional.

Reino Unido puede abrir la puerta a más competencia

Al otro lado del canal de la Mancha, el cambio anunciado por el Gobierno británico apunta en otra dirección. Londres prevé suspender temporalmente, desde el próximo 26 de noviembre y hasta finales de 2028, los aranceles aplicados a diversos productos, entre ellos el ajo. La referencia arancelaria publicada para este producto es del 8% más 100 libras por cada 100 kilogramos, una carga cuya eliminación podría alterar las condiciones de acceso al mercado.

El principal motivo de inquietud para los productores españoles es el posible aumento de la competencia procedente de países extracomunitarios. Si la suspensión permite que proveedores de terceros países introduzcan ajo en Reino Unido con menores costes arancelarios, las empresas españolas podrían encontrarse con una presión adicional en uno de sus destinos comerciales más importantes.

Sin embargo, todavía queda una cuestión por aclarar: ANPCA señala que está pendiente la confirmación oficial de cómo se aplicará la medida al ajo importado fuera de los contingentes arancelarios, especialmente en el caso de China. La asociación considera que este detalle es determinante para evaluar el alcance real de la decisión británica y sus consecuencias sobre la competencia.

Ajos
Cabezas de ajo.

El sector pide garantías a Bruselas y al Gobierno español

“No estamos hablando de mercados marginales, sino de destinos fundamentales para la comercialización del ajo español. La coincidencia de nuevas exigencias de acceso a Marruecos y de una posible intensificación de la competencia en Reino Unido obliga a Europa a actuar con rapidez. El sector productor no puede quedar desprotegido ante cambios comerciales que ponen en riesgo su rentabilidad y continuidad», señala Juan Salvador Peregrín Cervantes, presidente de ANPCA.

La organización quiere que la Comisión Europea examine cuanto antes la compatibilidad del sistema marroquí de licencias con los compromisos comerciales vigentes y solicite a Rabat información y garantías de transparencia. También pide que Bruselas y el Gobierno español analicen conjuntamente el alcance de la suspensión arancelaria británica, en particular su efecto sobre las importaciones procedentes de terceros países y los contingentes de ajo.

Además, ANPCA reclama un seguimiento de los flujos comerciales para detectar posibles distorsiones y estudiar la aplicación de medidas de defensa comercial cuando se cumplan los requisitos legales. La asociación considera que la respuesta debe prepararse antes de que entren en vigor los cambios previstos en Reino Unido, con un diálogo técnico en el que participe directamente el sector productor.

“Europa debe garantizar unas condiciones de competencia equilibradas y defender una producción que genera empleo, actividad económica y valor añadido en las zonas rurales”, indica la organización.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD