El Villarreal no consigue arrancar. “El PSG huele el miedo y no perdona”. Íñigo Pérez lo advirtió en la rueda de prensa previa y el partido acabó dándole la razón. Al Villarreal le bastaron unos minutos para pasar de la ilusión al desconcierto: cuatro goles casi seguidos y el vigente campeón de Europa con el encuentro resuelto. El técnico local apostó por un once algo menos ofensivo de lo habitual, con Moleiro y Mikautadze en el banquillo. Y el Submarino amagó con pisar campo rival en los primeros compases. Pero en cuanto el PSG cruzó el centro del campo por primera vez, el guion cambió. Enfrente, Luis Enrique no contaba con Dembélé ni Kvaratskhelia y dejó a Ferran Torres en el banquillo.
Todo empezó en un córner botado por Doué. Un rechace dejó el balón muerto en el área pequeña y João Neves lo empujó a la red, sin oposición. El segundo llegó dos minutos después. Gulácsi falló en la salida de balón y Doué aprovechó el regalo a pase de Akliouche. Al poco, otra pérdida local, esta vez en el centro del campo y tras la presión de Vitinha, dejó a Mayulu el rechace del tercero. La Cerámica empezó a pitar y la situación no mejoró. Al cuarto de hora, Fabián Ruiz recibió en el borde del área, a pase de Akliouche, y firmó el 0-4. Dedicó el gol a Jesús de Miguel, el delantero del Tenerife fallecido, mostrando nueve dedos a la cámara por su dorsal.
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El Villarreal se recompuso algo después del chaparrón, sobre todo en defensa, pero en ataque no pasó de un centro de Maciá y un disparo de Ayoze directo a las manos de Safonov. El PSG, mientras tanto, jugaba a placer. Combinaba, encontraba espacios y creaba peligro casi sin pausa, con Hakimi apareciendo por todas partes. Hubo ratos en que el partido pareció un rondo de entrenamiento: los visitantes movían el balón y los locales corrían detrás. El quinto no llegó antes del descanso, pero no por mérito local: el PSG, que no dejó de buscarlo, pareció no querer hacer más sangre. La afición despidió a su equipo con una sonora pitada.
Fabián repite y Boly cierra la cuenta
Tras el descanso, con Cardona ya en el campo por Pépé, el guion no cambió. A los cinco minutos, Vitinha filtró un balón largo, Fabián se impuso en velocidad a Renato Veiga, lo sentó con un recorte y batió a Gulácsi para sumar su segundo gol de la noche.
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Con el partido decidido llegaron los cambios. Luis Enrique aprovechó la ventaja para dar descanso a algunos de sus hombres. Ferran Torres saltó al campo y recibió el aplauso de La Cerámica, y también entró Godts. El Villarreal solo inquietó a Safonov con un par de disparos lejanos de Gueye y Moleiro, y el meta parisino fue casi un espectador.
Con diez minutos por jugar, apareció Boly. Tiene 17 años y llevaba tres minutos sobre el césped cuando se internó por la derecha y colocó el balón en la escuadra de Gulácsi. Era el 0-6. La Cerámica, ya medio vacía, volvió a pitar. El Villarreal, con tres puntos en la tabla, recibirá el domingo al Getafe tras una noche que terminó entre pitos y dejó a Íñigo Pérez más que cuestionado tras un arranque de temporada lejos de lo deseado en Villarreal.
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