La Guardia Civil multa a Arturo Pérez-Reverte: “Me ha calzado cien mortadelos. Les he deseado buen servicio”

Tráfico explica que los pasajeros de los asientos traseros viajan a la misma velocidad que los delanteros y, por tanto, sufren la misma deceleración ante un choque o una detención brusca

Imagen de archivo del escritor Arturo Pérez-Reverte. (Europa Press)
Imagen de archivo del escritor Arturo Pérez-Reverte. (Europa Press)
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Existen toda clase de reacciones cuando uno recibe una multa de tráfico tras una inspección de los agentes. Hay quien pierde los papeles y quien lo asume con deportividad. El periodista y escritor Arturo Pérez-Reverte fue multado este lunes con 200 euros por viajar en un taxi sin tener abrochado el cinturón de seguridad en la A-6, una infracción que está tipificada como grave en el Reglamento General de Conducción (artículo 116).

La noticia fue compartida por el propio académico en un mensaje en redes, en el que compartió la comunicación de la sanción y concretó que la cantidad quedó en 100 euros por pronto pago. El académico de la lengua aseguró que la abonó en el acto: “Con toda la razón del mundo, la Guardia Civil me ha calzado hoy cien mortadelos de multa, que he pagado en el acto. Todo pertinente y correcto. Les he deseado buen servicio”, escribió.

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Las consecuencias mortales de no llevar cinturón son las mismas en los asientos traseros

Más allá de la infracción administrativa, la Dirección General de Tráfico recuerda el grave peligro de no llevar abrochado el cinturón cuando viajamos. El cinturón no sirve para que los pasajeros no se muevan en caso de choque, sino para que amortigüen su deceleración. La DGT equipara este dispositivo a una especie de paracaídas.

Expertos en ingeniería y seguridad ferroviaria explican por qué no se instalan cinturones en los trenes.

En este sentido, el organismo explica que los pasajeros de los asientos traseros viajan a la misma velocidad que los delanteros y, por tanto, sufren la misma deceleración ante un choque o una detención brusca. Aunque no tienen delante el volante o el salpicadero, los respaldos de los asientos delanteros no son estructuras deformables capaces de absorber la energía del impacto.

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Por ejemplo, a 80 km/h, un pasajero trasero sin cinturón puede ser proyectado contra quienes viajan delante con una fuerza equivalente al golpe de una bola de 1.200 kilogramos a 10 km/h. Ese impacto, además de los daños en la propia persona, puede matar o causar lesiones graves a los ocupantes de los asientos delanteros.

Salir despedido del vehículo sin cinturón incrementa un 1.300% la probabilidad de sufrir una lesión medular grave y un 300% la posibilidad de morir. Según el último balance anual del Ministerio de Transportes, hasta 157 personas fallecieron en vías interurbanas por no llevar el cinturón. Solo este verano, la estadística de muertes por no llevar cinturón fue de uno de cada cinco.

Hasta este mismo mes de octubre, una de las anomalías de esta norma era que los taxistas estaban exentos de llevar abrochado el cinturón. Tras el cambio en el reglamento, el incumplimiento tendrá las mismas consecuencias que para el resto de los conductores: una multa de 200 euros y la pérdida de cuatro puntos del carnet.

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