Los reyes comienzan una histórica visita a Ceuta y Melilla de imprevisibles consecuencias en las elecciones generales y en Marruecos

El viaje se anunció antes del adelanto de los comicios. Ahora, el discurso de Felipe en las ciudades autónomas cobra mayor interés

Carteles anunciadores de la visita de los reyes en las calles de Melilla. (EFE/Giner)
Carteles anunciadores de la visita de los reyes en las calles de Melilla. (EFE/Giner)
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Cuando Gobierno y Zarzuela cerraron y anunciaron la fecha de la visita de los reyes a Ceuta y Melilla, faltaban 24 horas para que el Congreso tumbara los decretos de vivienda. Llegado el momento, este martes y miércoles, la presencia de Felipe VI y Letizia coincide con una intensa precampaña a las elecciones generales en las que la política migratoria puede ser decisiva.

El jefe de Estado no ha pisado las ciudades autónomas en sus 12 años como monarca, como tampoco lo hizo en los 46 como príncipe. La razón es la que parece. Cuando su padre lo hizo en 2007 -su primera y última vez-, aquello dio lugar a una contundente respuesta pública de Mohamed VI y a una soterrada crisis diplomática que tardó meses en cerrarse.

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Hassan II, gran amigo de Juan Carlos I, le confió: “La próxima generación tendrá que resolver esta cuestión”. Lo cuenta el emérito en sus memorias. Esa nueva generación ya ocupa los tronos de España y Marruecos, y la relación no parece gozar de muy buena salud, cuando uno de los dos tiene tal capacidad coercitiva. No se trata de un viaje espontáneo.

Decenas de personas intentando cruzar la frontera de Ceuta. (Marcos Moreno / Europa Press)
Decenas de personas intentando cruzar la frontera de Ceuta. (Marcos Moreno/Europa Press)

Una agenda conciliadora

El asalto a la frontera los últimos días de julio y la obligada ayuda al pueblo ceutí hicieron injustificable la ausencia de Felipe, que con todo se produce dos meses y medio después. Pero es que además -información de El País-, en esas fechas buques de guerra marroquíes irrumpieron en aguas de la ciudad, arriesgando a una colisión entre barcos militares de los dos países.

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Son conscientes en Moncloa y en Zarzuela de la precisión con la que debe abordarse este hito. Sin brocha gorda, que es lo que ha enfurecido al vecino. Al que sentará mal igualmente, al considerar Ceuta y Melilla “territorios ocupados”. Pero habrá una agenda respetuosa, conciliadora, dentro de la confirmación de que se trata de enclaves españoles.

Empezando por la visita al cementerio musulmán Sidi Embarek en Ceuta, en el que descansan los restos de migrantes fallecidos los fatídicos días de la entrada masiva. Será uno de los actos centrales de la primera jornada junto a la reunión con las autoridades locales. Terminarán el día en el Parador, con representantes de la sociedad ceutí, donde el rey ofrecerá unas palabras.

Felipe VI en el desfile del 12 de Octubre. (Reuters/Alejandro Martínez Vélez)
Felipe VI en el desfile del 12 de Octubre. (Reuters/Alejandro Martínez Vélez)

Sin campamentos de migrantes

Los reyes pernoctarán en Ceuta, algo inédito, ya que Juan Carlos y Sofía lo hicieron en Málaga, y el miércoles visitan Melilla. Allí, la agenda comienza en la Asamblea. Por la tarde, visitarán el colegio de Educación Infantil y Primaria Pintor Eduardo Morillas y a continuación se verán con la sociedad melillense, tal como 24 horas antes con la ceutí, con un nuevo discurso.

No estarán acompañados por Pedro Sánchez, lo que hubiera suscitado una controvertida división de opiniones o tensión, ya vista este lunes en la previa del desfile del 12 de Octubre en Madrid, donde fue gravemente insultado. El presidente se mantendrá en modo campaña, una campaña en la que, al menos por 48 horas, la vivienda cederá el primer plano a la inmigración.

Felipe y Letizia llegan tarde, o el Gobierno se ha apresurado con motivo de su llegada, y no verán los campamentos de migrantes instalados en Ceuta desde agosto, mientras sus ocupantes aguardaban un destino. El desalojo del asentamiento de la antigua fábrica de Guano puso fin, si bien se sigue buscando a personas que aún duermen en las calles en barriadas.

Marruecos y España mantienen una de las fronteras más singulares del mundo: una línea de apenas 85 metros que separa ambos países en el peñón de Vélez de la Gomera, frente a las costas norteafricanas de Alhucemas.

El discurso del rey

Aunque sin las estampas más reproducidas y reconocibles de esta crisis, aterrizan en una ciudad con la herida aún abierta, que agradece el ‘más vale tarde que nunca’, más aún sabiendo que al otro lado puede interpretarse como una provocación. Un trago obligado para Felipe que quedará entre los hitos de su reinado, y al que habrá de medir también cada frase que dirija las próximas 48 horas.

Menos de 50 días para las elecciones generales y con Ceuta como uno de sus grandes asuntos, y con el rey bajo todas las miradas, no solo Marruecos estará atento, también PSOE, PP o Vox con el colmillo afilado para hacer suyas las reflexiones y las defensas, para lanzarlas contra el oponente, como ocurre cada Navidad. Un viaje de imprevisibles consecuencias que arranca hoy.

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