Juanjo López, traumatólogo: “Estar en forma no es tener abdominales y músculos definidos, es poder subir diez pisos si se rompe un ascensor”

El especialista reclama el ejercicio por su dimensión funcional más que por su estética

Un hombre sube las escaleras de un edificio (Magnific)
Un hombre sube las escaleras de un edificio (Magnific)
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Durante años, la idea de estar en forma ha estado asociada casi inevitablemente a la imagen. Abdominales marcados, músculos definidos, cuerpos delgados y capacidad para levantar grandes pesos han servido como referencias para medir el estado físico. Sin embargo, una persona puede cumplir con muchos de esos estándares y, al mismo tiempo, tener dificultades para realizar movimientos tan cotidianos como levantarse del suelo o cargar con una bolsa de la compra.

La cuestión, por tanto, no estaría únicamente en cómo se ve el cuerpo, sino en qué es capaz de hacer. Subir escaleras, mantener el equilibrio, agacharse, transportar peso o realizar determinadas tareas sin ayuda son acciones que forman parte de la vida diaria y que requieren una combinación de capacidades físicas. Fuerza, resistencia, movilidad y equilibrio adquieren así un papel mucho más práctico que la mera apariencia.

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Esta perspectiva también cambia la manera de entender el ejercicio. En lugar de convertir la actividad física en una herramienta exclusivamente estética, la propuesta pasa por entrenar para conservar la autonomía y afrontar con mayor solvencia las exigencias habituales de la vida. El objetivo no sería conseguir un cuerpo determinado, sino disponer de un cuerpo funcional.

Es la idea que plantea el traumatólogo Juanjo López (@drlopezmartinez en sus redes sociales) en uno de sus vídeos divulgativos publicados en redes sociales, que comienza con una pregunta directa: “¿Sabéis lo que es estar en forma?”. Su respuesta se aleja de cualquier referencia a la estética corporal. “No es tener unas abdominales o músculos ultradefinidos”, afirma antes de trasladar el concepto al terreno de las capacidades que permiten desenvolverse en el día a día.

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De subir diez pisos a levantarte del suelo sin manos

López recurre entonces a situaciones concretas para explicar qué entiende por una buena condición física. Entre ellas, menciona la capacidad de “subir diez pisos si se rompe el ascensor”, una situación poco habitual pero que sirve para ilustrar la importancia de disponer de resistencia. También plantea otros escenarios mucho más cotidianos: “Poder cargar con la bolsa de la compra y con tu hijo llorando en el otro brazo”.

El especialista incorpora además movimientos relacionados con la movilidad y el equilibrio. Entre los ejemplos que propone están “poder agacharte y levantarte del suelo sin manos” o “ponerte o quitarte los zapatos y los calcetines de pie”. Son gestos aparentemente sencillos que exigen coordinación y control corporal y que, con el paso del tiempo, pueden convertirse en indicadores de autonomía física.

La misma lógica aparece cuando habla de levantar una maleta y colocarla en el compartimento superior de un avión. No se trata de realizar una hazaña deportiva, sino de conservar la capacidad de resolver situaciones habituales sin depender de otra persona.

Cirio fit: Ejercicios para tonificar abdominales.

Enfocar el ejercicio para ser funcional

Para el doctor López, todas esas habilidades forman parte de una misma ecuación. “Esto es tener fuerza, resistencia, movilidad y equilibrio que nos da la autonomía para las actividades de nuestra vida diaria”, resume.

Su reflexión desemboca finalmente en una idea que, según explica, repite en consulta y que sitúa la función por encima de la apariencia: “Porque esto siempre lo repito en consulta, el objetivo del ejercicio no debe ser estético, debe de ser funcional”. Y añade una última consideración: “Lo estético es un premio añadido”.

La propuesta del traumatólogo invita a cambiar la pregunta habitual. Más que preguntarse si un cuerpo parece estar en forma, plantea comprobar si ese cuerpo permite caminar, levantar, agacharse, mantener el equilibrio y desenvolverse con autonomía. Una definición de forma física menos ligada al espejo y más vinculada a la vida cotidiana.

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