Inés Moreno, traumatóloga: “Las rodillas más destrozadas que he visto eran de personas que llevaban 40 años sin moverse”

El sedentarismo castiga más nuestras articulaciones que ejercicios como salir a correr

Dos personas mayores haciendo running por el parque (@latraumatologageek / Montaje Infobae)
Dos personas mayores haciendo running por el parque (@latraumatologageek / Montaje Infobae)
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Durante años, correr ha cargado con una reputación incómoda: la de ser una actividad capaz de castigar las rodillas y acelerar su desgaste. El impacto repetido contra el suelo, los kilómetros acumulados y la carga sobre las articulaciones han alimentado la idea de que, tarde o temprano, el ejercicio termina pasando factura, pero quizá el problema no esté tanto en utilizar las articulaciones como en no utilizarlas.

La imagen resulta paradójica. Frente a la asociación habitual entre movimiento y desgaste, el sedentarismo aparece como el factor que más puede perjudicar seriamente a las articulaciones. No se trataría, por tanto, de una oposición sencilla entre correr y proteger las rodillas, sino de entender qué ocurre en ellas cuando soportan cargas y, después, cuando dejan de soportarlas durante largos periodos.

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Esa es precisamente la idea que desarrolla la traumatóloga Inés Moreno (conocida en redes sociales bajo el nombre de @latraumatologageek), quien asegura que “el sofá desgasta más que el asfalto”. Y, para explicar por qué, recurre a su propia experiencia profesional y al funcionamiento del cartílago.

Moreno asegura haber intervenido a lo largo de su carrera en numerosas articulaciones de corredores y también de personas que nunca han practicado running. Según relata, “las rodillas más destrozadas que he visto en mi carrera no eran de maratonianos, eran de personas que llevaban 40 años sin moverse del sofá”. Una observación que utiliza para cuestionar la idea de que la actividad física sea necesariamente sinónimo de deterioro articular.

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El papel del cartílago

Su explicación se centra especialmente en el cartílago. La traumatóloga recuerda que esta estructura “no tiene riego sanguíneo”, por lo que, según expone en el vídeo, necesita otro mecanismo para recibir los nutrientes. Moreno compara la articulación con una esponja que responde a los cambios de presión provocados por la carga y la descarga.

“Cuando cargas la articulación, la esponja se aprieta y expulsa el líquido viejo y gastado. Y cuando la descargas, la esponja se hincha y absorbe el líquido nuevo cargado de nutrientes”, explica. De esta manera, resume el proceso como una sucesión de movimientos: “Apretar, soltar, apretar, soltar”. Para la traumatóloga, ese bombeo permite al cartílago nutrirse.

El problema aparecería, según su explicación, cuando la articulación permanece durante demasiado tiempo sin recibir carga. “¿Y qué pasa cuando te pasas el día sentado y sin cargar nunca esa esponja?”, plantea. Su respuesta es que la esponja no se exprime ni se nutre, sino que “se queda con el líquido viejo dentro, se atrofia”.

Este reportaje de Infobae muestra a hombres y mujeres adultos mayores practicando ejercicio físico. Se observan individuos corriendo en parques con vegetación y en entornos urbanos con edificios. Una escena detalla las manos de un hombre sobre sus rodillas. El contenido incluye textos superpuestos que hacen referencia a la resistencia del cartílago y la importancia del progreso gradual. La pieza explora la actividad de correr en la vejez y sus consideraciones.

El sedentarismo no preserva las articulaciones

Moreno contrapone así dos ideas que habitualmente se presentan como incompatibles: movimiento y protección articular. En su planteamiento, la ausencia de actividad tampoco sería una forma de preservar las articulaciones. “El cartílago de una persona sedentaria se muere de hambre lentamente, no porque se use demasiado, sino porque no se usa nada”, afirma.

La traumatóloga también alude en el vídeo a estudios sobre corredores recreativos. Según sostiene, esos trabajos muestran que quienes corren a este nivel presentan menos artrosis de rodilla y cadera que las personas sedentarias. A partir de ahí, lanza su conclusión: “El movimiento no gasta, la ciencia lo confirma”.

“Tu rodilla no se gasta por correr, se oxida por no hacerlo”, resume. Más allá de la contundencia de la metáfora, el mensaje que Moreno busca trasladar en este vídeo publicado en sus redes sociales es claro: el movimiento forma parte del funcionamiento correcto de las articulaciones, al mismo tiempo que el sedentarismo no debe confundirse con protección. En su explicación, cargar y descargar no sería simplemente una exigencia para la rodilla, sino parte del mecanismo que permite mantenerla activa.

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