El investigador que lucha por el legado de Dalí en una plaza de Madrid: “Álvarez del Manzano lo destrozó, Almeida pasa y el Estado, que es su heredero universal, no hace nada”

En 2003, la reforma de la plaza de Salvador Dalí acabó con el diseño original del pavimento que formaba parte del conjunto escultórico que el artista donó a Madrid. Desde entonces, vecinos y expertos intentan recuperarlo. Acaban de presentar una queja al Ministerio de Cultura para que actúe

El 'Dolmen de Dalí' en la plaza de Salvador Dalí de Madrid
El 'Dolmen de Dalí' en la plaza de Salvador Dalí de Madrid
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En pleno barrio de Goya, junto al edificio multiusos Movistar Arena, está una de las plazas más emblemáticas de la capital, la plaza de Salvador Dalí. Allí se encuentra uno de los conjuntos escultóricos más personales del artista catalán, ‘el Dolmen de Dalí’, una escultura de 13,1 metros en bronce negro del Fosfène de Laporte (variación del homenaje a Isaac Newton), un pedestal de granito cúbico negro con el nombre de Gala (la esposa de Galí) en dorado, y un enlosado radial y circular cuyo origen es una losa circular en el baricentro del dolmen. La idea de Dalí fue la de erigir un monumento a la ciencia y a la técnica como expresión de los máximos logros de la humanidad. En 2010, además, fue declarada bien inmueble de interés patrimonial de la Comunidad de Madrid.

Pero la obra está incompleta. Y parece ser que a todas las administraciones les da igual. Por eso, Francisco Lara —investigador, comisario en varias exposiciones, diseñador de joyas y experto en arte— acaba de presentar una reclamación en la Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes del Ministerio de Cultura para que examine si la reforma que se hizo de la plaza entre 2003 y 2005, bajo los mandatos de José Luis Álvarez del Manzano y Alberto Ruiz-Gallardón (ambos del PP) afectó a la integridad de la creación del artista. ¿Y por qué ante el Ministerio de Cultura? “Porque Dalí nombró al Estado español su heredero universal en septiembre de 1982, con el encargo de conservar, divulgar y proteger su obra”.

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La herencia fue aceptada por el Real Decreto ’185/1989, de 10 de febrero’. Y años más tarde, en mayo de 1995, otro Real Decreto atribuyó al Ministerio de Cultura las competencias de administración y explotación de los derechos de propiedad intelectual de titularidad estatal derivados de la obra de Dalí y la adopción de las decisiones procedentes para su protección. “¿Quién se encarga de defender los derechos morales de Dalí?“, se pregunta Lara. Y es que la obra original incluía un pavimento que ”no era un suelo neutro". Desde la base del dolmen partían círculos concéntricos y líneas radiales, y unas “ondas” cruzaban las aceras de Goya, Jorge Juan y Lombía para conducir al peatón hacia el monumento. Todo eso ya no existe.

Dalí, con una foto del dolmen con el pavimento original (izquierda) y un boceto del autor
Dalí, con una foto del dolmen con el pavimento original (izquierda) y un boceto del autor

El “Dolmen de Dalí” fue concebido en 1985 y ejecutado al amparo del acuerdo suscrito entre el artista y el entonces alcalde de Madrid, Enrique Tierno Galván. El proyecto de ejecución fue desarrollado por el arquitecto Alfonso Güemes, que ya dejó por escrito que “el espacio urbano de entrada se configura como unas grandes líneas paralelas al dolmen que marcan la configuración rectilínea del espacio. Todo siempre en dirección hacia el monumento”. Para Francisco Lara, este texto y otras pruebas que ha aportado al Ministerio dejan claro que “el proyecto concebía el conjunto como un espacio unitario, cuya influencia visual y compositiva se extendía más allá de la plataforma estricta donde se encuentra el dolmen. Es decir, el pavimento tenía una función artística y perceptiva: dirigir al peatón hacia la obra y hacerle experimentar progresivamente la entrada en su ámbito de atracción”.

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Los cambios de 2002

Pero en septiembre de 2002, con Álvarez del Manzano como alcalde, se aprobaron obras de “remodelación” en la Plaza de Dalí. Y se destruyó el pavimento original. La ‘asociación de vecinos Goya-Dalí’ hizo un documentado informe criticando la reforma, señalando que el arquitecto elegido (Francisco Mangado) y la empresa que hizo los trabajos (Aldesa Construcciones) manipularon la idea original del célebre artista catalán sin ningún tipo de consecuencias. No se informó a la Fundación Gala-Dalí de los cambios. Tampoco a la sociedad Ararte (la propietaria de los derechos de imagen de ‘El Dolmen de Dalí’). “Hay que recordar que en el acuerdo firmado por Dalí y Tierno Galván el 12 de noviembre de 1985 se mencionaba expresamente que cualquier modificación debía tratarse y decidirse en una comisión tripartita Ayuntamiento de Madrid-Fundación-Ararte. La ausencia de esta aprobación colegiada convirtió al proyecto de remodelación en contrario a derecho”, explican desde la asociación vecinal.

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha defendido la "solución" que facilitado el Ayuntamiento frente a las "algaradas" que prefieren otros, con la vista puesta en el Gobierno de Pedro Sánchez, con un acuerdo que ha posibilitado la futura vuelta a su casa desde hace 70 años de la octogenaria Maricarmen Abascal. (Fuente: Ayto. de Madrid)

Los cambios se realizaron y el pavimento original desapareció. De nada sirvió que en 2010 el conjunto (sin el suelo original) fuera incluido en el año 2010 en el Inventario de Bienes Culturales de la Comunidad de Madrid como Bien de Interés Patrimonial. Francisco Lara asegura que esta protección, siendo un paso positivo, resulta incompleta “al centrarse en el monumento, pero no en su proyecto: planos, bocetos y en el entorno urbanístico que Dalí concibió como parte indisociable de la obra”. A su juicio, “los derechos morales del autor impedían modificar tanto la escultura como su entorno inmediato, precisamente por tratarse de una obra de carácter urbanístico y no de una pieza aislada”.

En abril de 2016, ya con Manuela Carmena en la alcaldía, los vecinos solicitaron que el conjunto volviera a su estado original. Sin éxito. La propuesta también se incluyó en los famosos Presupuestos Participativos de Carmena en el año 2017. Propuesta que se aprobó, pero que finalmente no se ejecutó tras la llegada de José Luis Martínez-Almeida a la alcaldía en 2019. Y ¿qué hace la Fundación Gala-Salvador Dalí? ¿Tiene capacidad para que se recupere el estado original del pavimento? Según la ‘Orden CLT/1079/2024′, de 2 de octubre, esta fundación tiene las facultades de administración y explotación de los derechos de propiedad intelectual y un mandato para el ejercicio de las facultades derivadas de los derechos morales del autor. ‘Infobae’ se ha puesto en contacto con la fundación, pero no ha obtenido respuesta.

Nueva reforma en 2025

Francisco Lara solicita al Ministerio de Cultura que examine toda la documentación de 1985 que él mismo ha aportado y la que pueda obrar en sus archivos, que aclare qué órgano ejerce hoy las facultades derivadas de los derechos morales de Dalí sobre esta obra y que valore actuar ante las administraciones competentes. Facilite el contrato o mandato vigente con la Fundación Gala-Salvador Dalí y la información sobre actuaciones de defensa del monumento. “Los derechos morales del artista no prescriben. Y Dalí hizo heredero de su legado al pueblo español”, recalca Lara. “Álvarez del Manzano lo destrozó, Almeida pasa de recuperarlo y el Estado, que es su heredero universal, no hace nada”, sentencia.

El Ayuntamiento de Almeida volvió a ejecutar nuevas obras en la plaza de Salvador Dalí en 2025. El proyecto ha incluido la reparación del pavimento existente, sustituyendo las piezas de granito rotas y renovando la zona circular donde se ubica el monumento a Salvador Dalí.

La última reforma de la plaza de Salvador Dalí, terminada en mayo de 2026
La última reforma de la plaza de Salvador Dalí, terminada en mayo de 2026

Alberto Tellería es arquitecto y vocal técnico de la Asociación Madrid, Ciudadanía y Patrimonio. Critica esta última reforma. ¿Por qué no se ha aprovechado para recuperar el pavimento original? “No lo entendemos. No es por falta de dinero, es por falta de interés o por intereses que tienen detrás que no conocemos los ciudadanos. La primera reforma fue un error en su día, y la propiedad intelectual protege una obra de arte. Ahora se podría haber aprovechado estas obras para recuperar la idea original, al menos en el entorno más cercano del monumento, no en toda la plaza. Pero parece que prima más la soberbia antes que ceder a las peticiones de los vecinos. En este último proyecto, el Ayuntamiento planea recuperar el patrimonio original, pero en lugar de hacerlo igual, se lo inventan. No era caro ni complejo haber sido fieles. Llevamos tantos años intentando que se recupere en una ciudad que solo vende turismo. Y tienes una escultura única de Dalí y no la quieres dejar igual. Incomprensible”, sentencia Tellería.

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