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El precioso pueblo blanco para comer muy bien en Málaga: pucheros con pringá, fritá de cabrito y un restaurante premiado por Michelin

Es uno de los pocos pueblos blancos cuyo municipio alcanza hasta la costa malagueña, ofreciendo una gastronomía marcada por la despensa del mar y de la montaña

Casares, en Málaga (Shutterstock).
Casares, en Málaga (Shutterstock).
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Flanqueada por la espectacular Costa del Sol y por sierras repletas de castañares y pinares, la provincia de Málaga cuenta con algunos de los pueblos más pintorescos de toda Andalucía. Rincones llenos de historia, de tradición y también de buena cocina que, sin hacer el ruido de las grandes ciudades, se convierten en destinos perfectos para una relajada escapada gastronómica. Más allá del aceite de oliva virgen extra, el jamón ibérico de bellota, los vinos generosos, el atún rojo o la gamba blanca, joyas gastronómicas que se pueden probar en las mejores mesas malagueñas, estos pequeños pueblos ocultan una despensa llena de deliciosos secretos que bien merecen una visita.

Uno de los mejores ejemplos de todo ello es Casares, un municipio andaluz que se alza en lo alto de un cerro en el término de la Serranía de Ronda y que es uno de los pueblos más bellos de la provincia de Málaga, lo que le ha valido la declaración de Conjunto Histórico Artístico en 1978. Por su orografía, entre la Sierra Crestellina, Sierra Bermeja y Sierra Utrera y las olas del mar Mediterráneo, Casares aúna la belleza de la sierra y las vistas al mar.

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El origen de Casares se remonta a la época romana, cuando Julio César lo mandó construir en agradecimiento por haberse curado sumergiéndose en los Baños de la Hedionda. No obstante, su conjunto urbano se conoce por su urbanismo árabe y por su castillo del siglo XIII, así como por sus casas de fachadas blancas y calles empinadas y estrechas. En una de estas casas encaladas nació Blas Infante, padre de la patria andaluza y gran estudioso del flamenco.

Casares, en Málaga (Shutterstock).
Casares, en Málaga (Shutterstock).

Una despensa de mar y montaña

Más allá de sus encantos urbanísticos, la gastronomía de Casares es uno de sus mayores atractivos, gracias a una despensa que suma delicias de montaña y de costa.

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En Casares se cría la cabra payoya, autóctona malagueña, y con su carne y su leche se conforma un recetario lleno de manjares de lo más sabrosos. Esta especie protagoniza embutidos y quesos, sin olvidar recetas como la fritá de cabrito o la típica morcilla, aderezada con cebolla para comer acompañada o en guiso. En su zona de interior, Casares también ofrece reconfortantes pucheros con pringá y cocido de caldo con garbanzos de carnes de matanza y tocino.

Si lo que desea es saborear una sabrosa sopa, puede optar por el gazpacho casareño, sin olvidar los panes cocidos al horno de leña aderezados con manteca “colorá”. En cuanto a la cocina típica de la zona de la costa, destaca por su pescaíto frito, acompañado de un suculento gazpacho andaluz o una ensalada de productos de la huerta. Pero, sin duda, el plato fuerte es el denominado moruna de sardinas, una especie de escabeche aderezado con limón y un poco de pimentón.

Los más golosos pueden elegir entre las tortas fritas, uno de los platos preferidos en la época otoñal, o los famosos bizcochitos casareños, que pueden tomarse rociados con miel o chocolate.

Los mejores restaurantes de Casares

En este municipio malagueño, la gastronomía también toma tintes de alta cocina. Lo vemos en restaurantes como Sarmiento Brasa Andaluza (Carretera de Casares km 12,5), un local restaurante, ubicado en lo alto de una colina, que cuenta con la recomendación de la Guía Michelin. Este restaurante disfruta de una maravillosa terraza que ofrece una de las mejores vistas para contemplar el pueblo y sus alrededores, todo mientras disfrutas de una excelente propuesta de cocina tradicional.

El restaurante ocupa la antigua casa familiar de los hermanos al frente, Juan Diego y Miguel, quienes ofrecen una carta llena de identidad, con la que ponen el foco en las carnes a la brasa, en especial la del chivo malagueño, aunque también distintos cortes madurados.

Restaurante Sarmiento Brasa Andaluza (Facebook)
Restaurante Sarmiento Brasa Andaluza (Facebook)

Otra de las grandes opciones gastronómicas de la zona es el Jardín de Lutz, un restaurante ubicado dentro del lujoso hotel Finca Cortesín. Debe su nombre al afamado chef alemán Lutz Bösing, que cuenta con más de veinte años de experiencia en la cocina tradicional española. Aquí, el chef ofrece platos de siempre con técnicas de cocina moderna y artísticas presentaciones, que combinan con la decoración del restaurante a base de azulejos portugueses y antigüedades.

Más allá de estos templos de la cocina andaluza tradicional, en Casares encontramos magníficas propuestas internacionales, como la que se ofrece en el restaurante japonés Rei o en el italiano Don Giovanni, ambos ubicados en la misma finca hotelera y con 1 Sol de la Guía Repsol.

En la zona de la costa encontramos locales como el chiringuito La Sal, conocido por su ubicación frente al mar y su especialidad en pescados y arroces. En la carretera, destacan ventas como Venta Victoria, una referencia para quienes buscan cocina casera y especialidades locales, o Venta La Molina, que destaca por su ambiente rústico y platos basados en recetas tradicionales de la zona.

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