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Cinco errores habituales cuando se cocina salmón: desde retirar la piel hasta descongelarlo mal

Evitar estos fallos te ayudará a conseguir un salmón más jugoso, sabroso y con una cocción uniforme

Un pescado con el que se cometen fallos al cocinar
Salmón. (Magnific)
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El salmón es uno de los pescados más consumidos en todo el mundo. Su sabor, versatilidad y gran valor nutricional lo convierten en un alimento muy consumido. Además, puede prepararse de prácticamente cualquier manera: a la plancha, al horno, a la parrilla o incluso crudo.

Además de ser una excelente fuente de proteínas de alta calidad, destaca por su contenido en ácidos grasos omega-3. También aporta vitaminas como la D y la B12, además de minerales como el selenio y el fósforo.

Sin embargo, no siempre se cocina bien y, a la hora de prepararlo, se pueden tener numerosos fallos. Si vas a preparar salmón y quieres que quede en un punto óptimo, es importantes que no cometas ninguno de estos errores.

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No lo cocines nada más sacarlo de la nevera

Uno de los errores más habituales es cocinar el salmón directamente después de sacarlo del frigorífico. El contraste entre la baja temperatura del pescado y el calor de la sartén o el horno hace que el exterior se cocine mucho más rápido que el interior, dificultando una cocción uniforme.

Lo más recomendable es dejarlo reposar entre 15 y 20 minutos a temperatura ambiente antes de cocinarlo. Además, conviene secarlo con papel de cocina para eliminar el exceso de humedad y conseguir un mejor dorado.

Retirar la piel antes de cocinarlo

Muchas personas eliminan la piel del salmón antes de cocinarlo, aunque en la mayoría de recetas no es lo más aconsejable. Además de ser comestible y aportar nutrientes como colágeno y ácidos grasos omega-3, ayuda a proteger la carne del calor directo, haciendo que conserve mejor su jugosidad.

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Si vas a prepararlo a la plancha, al horno o a la parrilla, lo ideal es cocinarlo con la piel y retirarla después si lo prefieres. Solo en algunas recetas, como los rebozados o las preparaciones al vapor, puede ser más práctico quitarla antes.

Cocinarlo más tiempo del necesario

El exceso de cocción es otro de los fallos más frecuentes. Aunque pueda parecer que necesita varios minutos para quedar bien hecho, el salmón pierde rápidamente su jugosidad cuando se cocina de más. Como consecuencia, la carne adquiere una textura seca y fibrosa. Si dispones de un termómetro de cocina, lo ideal es que el centro del filete alcance entre 50 y 60 °C.

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Descongelarlo de forma incorrecta

Si utilizas salmón congelado, la forma de descongelarlo también influye en el resultado final. Dejarlo durante horas a temperatura ambiente no solo afecta a su textura, sino que también favorece la proliferación de bacterias.

La opción más segura es cambiarlo del congelador al frigorífico la noche anterior para que se descongele lentamente. Si no dispones de tanto tiempo, puedes utilizar la función de descongelación del microondas, evitando emplear una potencia alta que empiece a cocinar el pescado antes de tiempo.

Darle la vuelta continuamente

Otro error muy común es mover el salmón de forma constante mientras se cocina. Esto impide que se forme una costra dorada en la superficie y aumenta las posibilidades de que el filete se rompa. Si lo preparas en una sartén, deja que se cocine varios minutos por el lado de la piel sin tocarlo. Cuando esté bien dorado, dale una única vuelta con cuidado y termina la cocción por el otro lado. Así conseguirás un acabado mucho más uniforme y una mejor textura.

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