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El restaurante de carretera en la A-4 donde parar a comer si vas a Andalucía: más de 70 años de historia y un icónico paté de perdiz

Reconocido con un Solete de la Guía Repsol, este restaurante se encuentra a la altura de La Carolina (Jaén), y se replica a ambos lados de la autopista

Orellana Perdiz es uno de los restaurantes más insignes de la autovía de Andalucía (Instagram / @orellanaperdiz)
Orellana Perdiz es uno de los restaurantes más insignes de la autovía de Andalucía (Instagram / @orellanaperdiz)
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A un restaurante de carretera no le pedimos demasiado. Poco más que un servicio rápido, calidad en la cocina y buen precio, factores que no son tan sencillos de encontrar cuando viajamos en coche por nuestras autovías. Si a esto le sumas una oferta gastronómica tradicional, amabilidad y un negocio con historia, una parada en el camino se puede convertir en una experiencia a la que volver.

Hoy nos encontramos en la A-4, la autovía del sur o autovía de Andalucía, que transita desde Madrid hasta Sevilla, llegando hasta la ciudad de Cádiz convertida en la AP-4. Por ella viajan cada verano decenas de miles de coches, una gran mayoría de ellos con una pregunta en mente: ¿cuáles son las mejores opciones para parar a comer en carretera?

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Sin duda, una de las paradas más insignes en esta autovía es el restaurante Orellana Perdiz, situado en la localidad de La Carolina, en Jaén, a ambos márgenes de la carretera (salida Km. 265 dirección Sevilla y salida Km. 266 dirección Madrid). Aquí, la cocina tradicional se sirve en forma de carne de caza y escabeches, dos especialidades de la casa que funcionan como atractivo para cientos de viajeros al año.

Aquí tienes algunos restaurantes dignos de una parada.

Un alto en el camino y su producto estrella

Reconocidos con un Solete de la Guía Repsol, que premia su relación calidad-precio y su propuesta de cocina de calidad, en Orellana Perdiz se definen como artesanos en la cocina tradicional y de caza, pioneros en recetas como las migas con faisán y los asados en horno de leña árabe. De la época andalusí conservan el gusto de los escabeches, con las perdices como producto icónico junto a otros platos como el faisán, el conejo y los lomos de ciervo y jabalí, e incluso setas escabechadas.

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Pero, sin lugar a dudas, su producto estrella es el paté de perdiz, un producto que se elabora desde su fundación, allá por 1948, y que también venden en su tienda en formato de lata. Este producto artesanal está elaborado con perdiz, hígado de aves, cerdo ibérico, verduras, aceite de oliva virgen extra, vino, especias, ajo y sal, una receta que se ha mantenido invariable ante el paso del tiempo.

Platos del restaurante Orellana Perdiz, en Jaén (Facebook)
Platos del restaurante Orellana Perdiz, en Jaén (Facebook)

Fue hace más de 70 años cuando se abrió por primera vez esta pequeña venta, inaugurada por Vicente Orellana y su esposa María, quien se ocupa de la cocina, aportando recetas que le habían enseñado su madre y abuela, oriundas de tierras manchegas, paraíso de los grandes cotos de perdiz. El negocio ha sido heredado hasta llegar hoy a la tercera generación, quienes trabajan para mantener intacta la herencia culinaria de este clásico.

Hoy en día, ambos locales de Orellana Perdiz, situados a sendos lados de la carretera, cuentan con hotel y restaurante, con varias salas y también una zona exterior más informal, en forma de bar, que es ideal si vas con prisa y prefieres algo rápido, como bocadillos o raciones. Asimismo, cuentan con salones para celebraciones y salones privados y una zona de tienda para adquirir sus productos.

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