El hospital donde fue operada Kate Middleton despide a un empleado por intentar vender su historial médico

El Information Commissioner’s Office, el organismo encargado de velar por la protección de los datos personales, ha comunicado la decisión tras una profunda investigación sobre lo ocurrido

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Kate, princesa de Gales, visita el hospital oncológico Christie en Manchester, Reino Unido, el 4 de junio de 2026. (Andy Stenning/Pool vía REUTERS)
Kate, princesa de Gales, visita el hospital oncológico Christie en Manchester, Reino Unido, el 4 de junio de 2026. (Andy Stenning/Pool vía REUTERS)

La polémica en torno a la filtración del historial médico de Kate Middleton ha llegado a su fin. Un antiguo trabajador de The London Clinic, el centro privado en el que la esposa del príncipe Guillermo fue intervenida del abdomen en enero de 2024, ha sido despedido e inhabilitado después de que una investigación concluye que accedió de manera intencionada a información médica confidencial y trató de ofrecerla a terceros a cambio de una compensación económica.

La resolución ha sido comunicada por la Information Commissioner’s Office (ICO), el organismo encargado de velar por la protección de los datos personales en Reino Unido. Tras analizar lo sucedido, la institución ha determinado que el empleado realizó un uso indebido de información especialmente sensible, calificando su actuación como una grave ruptura de la confianza depositada en los profesionales sanitarios.

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Los hechos se remontan a la estancia hospitalaria de la princesa de Gales, quien ingresó en la clínica londinense el 16 de enero de 2024 para someterse a una operación abdominal programada. El anuncio oficial de la intervención se produjo al día siguiente a través del Palacio de Kensington, que comunicó que la recuperación de la princesa se prolongaría durante varias semanas y que permanecería alejada de sus compromisos públicos durante un tiempo.

Agentes de policía permanecen apostados frente a la Clínica de Londres, donde Catalina, princesa de Gales, está hospitalizada para someterse a una cirugía abdominal, en Londres, Gran Bretaña, el 18 de enero de 2024. (REUTERS/Hannah McKay)
Agentes de policía permanecen apostados frente a la Clínica de Londres, donde Catalina, princesa de Gales, está hospitalizada para someterse a una cirugía abdominal, en Londres, Gran Bretaña, el 18 de enero de 2024. (REUTERS/Hannah McKay)

Durante sus 13 días de hospitalización, el estado de salud de la nuera de Carlos III fue objeto de una enorme atención mediática y una creciente ola de especulaciones en redes sociales. Semanas después de su alta, surgieron las primeras sospechas de que una persona vinculada al hospital había intentado acceder sin autorización a sus registros médicos privados. La noticia provocó una gran conmoción tanto dentro del centro sanitario como en el entorno de la casa real británica.

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En ese mismo periodo también se encontraba ingresado en la clínica el monarca, que recibió tratamiento por una hiperplasia benigna de próstata. Tras las pruebas médicas posteriores, se confirmó además que el monarca padecía un tipo de cáncer por el que continúa recibiendo tratamiento. Ante la gravedad de la situación, el hospital trasladó al Palacio de Buckingham garantías de que los datos médicos del rey no habían sido comprometidos.

La investigación fue notificada a la ICO dentro del plazo legal de 72 horas establecido para este tipo de incidentes relacionados con la seguridad de datos personales. El proceso se ha prolongado durante más de dos años debido a la complejidad del caso y a la relevancia pública de la paciente afectada.

Finalmente, el organismo regulador ha optado por imponer una amonestación formal al antiguo empleado por la obtención ilícita y el intento de divulgación de información sanitaria privada. Aunque la legislación británica contempla sanciones económicas importantes e incluso posibles procedimientos penales en casos de acceso no autorizado a historiales médicos, el individuo no ha sido condenado judicialmente ni se le ha impuesto una multa.

Britain's Kate, Princess of Wales, visits Christie cancer care hospital, in Manchester, Britain, June 4, 2026. Andy Stenning/Pool via REUTERS
Britain's Kate, Princess of Wales, visits Christie cancer care hospital, in Manchester, Britain, June 4, 2026. Andy Stenning/Pool via REUTERS

Un episodio aislado

Según la valoración de la ICO, la respuesta adoptada ha sido la medida más adecuada y proporcional teniendo en cuenta las pruebas disponibles y el interés público del caso. Además, la investigación también examinó si existían fallos estructurales en los sistemas de protección de datos de la clínica, aunque finalmente no encontró deficiencias que justificaran tomar medidas contra la institución.

Desde The London Clinic han defendido su actuación y han subrayado que colaboraron en todo momento con las autoridades. El centro ha señalado que se trata de un episodio aislado y ha insistido en que mantiene elevados estándares de confidencialidad y atención hacia todos sus pacientes.

La clínica londinense, que históricamente ha tratado a miembros de la familia real, antiguos primeros ministros y numerosas figuras públicas, ya había sido objeto de observaciones en años anteriores por parte de los inspectores sanitarios sobre aspectos relacionados con la gestión interna y la seguridad de los servicios. Sin embargo, las evaluaciones también señalaban que los historiales clínicos de los pacientes se almacenaban de forma segura.

Tres días después de que saliera a la luz la presunta vulneración de su privacidad, la princesa de Gales publicó un emotivo mensaje en vídeo en el que anunció que estaba recibiendo tratamiento contra el cáncer. A pesar de que tenía la posibilidad de emprender acciones civiles por la filtración de sus datos médicos, fuentes cercanas indicaron que no tenía intención de presentar una demanda.

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