Un psicólogo explica las dos habilidades que toda pareja debería aprender para construir una relación sana

El desarrollo de estas habilidades favorece la confianza y fortalece el vínculo en la vida cotidiana de la pareja

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La comunicación y la escucha activa ayudan a construir relaciones de pareja más sólidas (Magnific)
La comunicación y la escucha activa ayudan a construir relaciones de pareja más sólidas (Magnific)

Muchas parejas descubren que, con el paso del tiempo, la pasión inicial no basta para mantener la relación. En ese momento, la forma en que ambos se comunican y se escuchan cobra un papel fundamental.

La comunicación y la escucha activa son, según el psicólogo Mark Travers, las dos habilidades que más pueden sostener una relación cuando la pasión inicial deja de bastar y la convivencia empieza a depender de cómo una pareja afronta la tensión, los malentendidos y el aburrimiento. Aplicar estas habilidades, según Travers, contribuye a crear un clima de seguridad psicológica en la relación.

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Según Travers, una revisión de 2018 publicada en el Journal of Psychology in Africa identificó cinco patrones de comunicación vinculados a una alta satisfacción de pareja, mientras que un estudio de 2014 en el International Journal of Listening definió la escucha activa como un proceso de recibir, interpretar y responder a mensajes verbales y no verbales.

El planteamiento parte de una idea central: el amor necesita protección y ni la química ni la pasión, por sí solas, sostienen una relación de forma indefinida. Lo que acaba marcando la salud del vínculo a lo largo del tiempo es el comportamiento cotidiano de ambas personas.

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Cinco claves para una comunicación efectiva

Travers sostiene que muchas parejas saben que la comunicación importa, pero no sabrían explicar con precisión qué significa comunicarse bien. A su juicio, esa carencia tiene una causa clara: la mayoría de las personas no aprende esa habilidad de forma explícita, sino por ensayo y error.

La revisión de 2018 resume varios hallazgos sobre comunicación marital y concluye que hay cinco patrones recurrentes asociados a una relación satisfactoria. Cuando una pareja siente que nunca logra hablar abiertamente de sus problemas, la ausencia de uno o varios de esos patrones suele estar detrás de esa dificultad.

Practicar la escucha activa genera mayor confianza entre los miembros de la pareja (Freepik)
Practicar la escucha activa genera mayor confianza entre los miembros de la pareja (Freepik)

El primero son las actividades de comunicación cotidianas: conversaciones informales, saludos breves, charlas triviales y muestras regulares de afecto tanto verbales como no verbales. Travers subraya que no son intercambios trascendentales, pero sí piezas básicas para mantener la cercanía.

El segundo patrón son los intercambios positivos, entendidos como conversaciones en las que ambas partes conservan un tono respetuoso y cooperativo y perciben el intercambio como constructivo. Ese marco puede aplicarse tanto a un asunto delicado como a una decisión doméstica tan simple como elegir qué cenar.

El tercer elemento es la gestión eficaz del conflicto. Según la revisión recogida por Travers, incluye la capacidad de tomar distancia y replantear una conversación acalorada antes de que escale, el uso del pronombre “nosotros” en lugar de convertir el problema en un choque entre “yo” y “tú”, y también turnos de palabra estructurados en los que una persona habla y la otra escucha antes de responder.

Comprobar que el mensaje se ha entendido reduce malentendidos en la pareja
Hablar con sinceridad y respeto facilita resolver conflictos en la convivencia (Magnific)

A esa lista se añaden las declaraciones en primera persona y la aclaración. La primera consiste en formular el malestar desde expresiones como “me siento herido cuando...” en vez de recurrir a reproches absolutos como “siempre” o “nunca”; la segunda busca comprobar que el mensaje se ha entendido bien con preguntas del tipo “¿es eso lo que querías decir?” o reformulaciones de lo escuchado.

Para Travers, hablar de una comunicación sólida resulta difícil si esos elementos no están presentes en la vida diaria. También rechaza la idea de que solo las parejas nuevas deban prestar atención a esta cuestión: las relaciones largas, sostiene en Psychology Today, requieren incluso más comunicación intencional.

Escuchar de forma activa

La segunda gran habilidad es la escucha activa. Travers plantea que expresar pensamientos y emociones solo cubre una parte del trabajo; la otra depende de lo que hace la pareja cuando le toca escuchar. El estudio de 2014 define esa escucha como “el proceso de recibir, interpretar y responder a mensajes orales y/o no verbales”.

La clave de esa formulación es que escuchar no se considera una audición pasiva, sino un esfuerzo deliberado. Los autores de esa investigación descomponen el proceso en tres componentes. El primero consiste en mostrar interés mientras la otra persona habla mediante señales pequeñas pero visibles, como asentir, mantener contacto visual o introducir breves comentarios verbales que indiquen atención.

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El segundo pasa por no juzgar de inmediato y por parafrasear lo que se ha oído para comprobar que el mensaje se ha entendido. Frases como “entonces, lo que entiendo es que...” permiten verificar la comprensión sin necesidad de estar de acuerdo con el contenido.

El tercer componente es formular preguntas reflexivas o invitaciones suaves a seguir explicándose, como “¿cómo fue eso?” o “cuéntame más”. Travers explica en Psychology Today que ese gesto no solo ayuda a desarrollar la conversación, sino que demuestra un interés real por aprender de lo que la otra persona está contando.

La utilidad de la escucha activa, añade Mark Travers, va más allá de evitar discusiones innecesarias o reforzar la cohesión de la pareja. Su efecto más valioso es que crea una sensación de seguridad psicológica: si una persona confía en que será escuchada con atención y comprendida, tiene menos motivos para temer expresar lo que piensa.

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