El discurso histórico del papa León XIV en Canarias sobre el drama de la inmigración: “¿Qué mundo hemos construido si tantos hermanos tienen que arriesgar la muerte para buscar vida?”

El primer pontífice en visitar las Islas Canarias ha elegido el muelle de Arguineguín para exigir vías legales y seguras para los migrantes, ante los que ha asegurado que “no son números ni expedientes, son personas con una familia y una casa dejada atrás; con sueños que nadie tiene derecho a despreciar”

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El papa León XIV recibe flores de dos voluntarios para protagonizar una ofrenda floral en el mar en recuerdo de los migrantes muertos en la travesía. (EFE/ Angel Medina G. POOL)
El papa León XIV recibe flores de dos voluntarios para protagonizar una ofrenda floral en el mar en recuerdo de los migrantes muertos en la travesía. (EFE/ Angel Medina G. POOL)

El papa León XIV ha protagonizado este jueves uno de los momentos más solemnes de su visita a España. Y es que el pontífice ha ofrecido un discurso ante migrantes, voluntarios y trabajadores humanitarios en el muelle de Arguineguín, en el sur de Gran Canaria, un enclave que en 2020 se ganó el apodo de “muelle de la vergüenza” tras el hacinamiento de miles de personas en condiciones deplorables.

Un discurso que no ha dejado espacio para la duda. El papa ha interpelado a las autoridades civiles y a las instituciones europeas, exigiéndoles la apertura de vías legales y seguras frente a la llegada de personas que huyen de la pobreza, la violencia y la desesperación. “No podemos acostumbrarnos a contar muertos. La dignidad humana no tiene pasaporte ni pierde valor al cruzar una frontera”, ha afirmado León XIV ante los presentes, entre quienes se encontraba el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

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“Este drama debe convertirse en examen de conciencia”

Durante su intervención, ha enumerado una lista de responsabilidades que, en su criterio, ningún actor puede eludir. “Este drama debe convertirse en examen de conciencia: para las naciones de origen, que deben crear condiciones de paz, justicia y desarrollo; para las naciones de tránsito, llamadas a proteger y no a dejar a los débiles en manos de redes criminales; para Europa, que no puede proclamar la dignidad humana y acostumbrarse a que el Mediterráneo y el Atlántico sean cementerios sin lápidas; para la comunidad internacional, llamada a una cooperación eficaz y perseverante”, ha señalado.

Todo esto, el mismo día en el que entra en vigor el nuevo pacto europeo de migración y asilo, una normativa que endurece el acceso al asilo en la Unión Europea y que varios colectivos humanitarios han criticado por sus efectos sobre los derechos de las personas migrantes.

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El obispo de Canarias, José Mazuelos, ha defendido este jueves desde el muelle de Arguineguín que "la dignidad humana es anterior a cualquier legislación". (Fuente: RTVE/Pool)

“Son personas con sueños que nadie tiene derecho a despreciar”

Una parte del discurso ha estado dirigida directamente a los migrantes que estaban allí presentes. Lejos del lenguaje burocrático con el que habitualmente se aborda esta crisis, el papa ha optado por utilizar palabras más cercanas: “Queridos migrantes: antes de decirles cualquier otra palabra, quiero inclinarme ante su dignidad. No son números ni expedientes. Ustedes son personas con una familia y una casa dejada atrás; con sueños que nadie tiene derecho a despreciar”.

Después, León XIV ha lanzado una advertencia sobre las redes de tráfico de personas. “También hoy existen monstruos que acechan estos mares: mafias que trafican con la desesperación, tratantes que esclavizan mujeres y niños y la indiferencia de muchos que permiten que los pobres sean tragados por la explotación o por el olvido”, ha denunciado. Dirigiéndose de nuevo a los migrantes, les ha instado a no entregarse a quienes “prometen paraísos fáciles a cambio de su cuerpo, de dinero, de silencio o de su libertad”, calificando esas promesas de “cantos de sirenas” y de “industrias de muerte”.

“¿Qué mundo hemos construido si tantos hermanos tienen que arriesgar la muerte para buscar vida?”

Por otro lado, el papa ha rechazado que la gestión de la crisis migratoria quede reducida a un problema logístico o de control de fronteras. “No basta gestionar llegadas, distribuir cifras, reforzar fronteras o lamentar las muertes cuando ya han ocurrido. Cada barca que llega no trae solo migrantes; trae consigo una pregunta: ¿Qué mundo hemos construido si tantos hermanos tienen que arriesgar la muerte para buscar vida?”, ha planteado.

Y, frente a esta pregunta, León XIV ha enumerado las respuestas que, a su juicio, exige la situación: “La dignidad humana exige vías legales y seguras, rescate y asistencia, cooperación real contra los traficantes, protección efectiva a las víctimas, procesos serios de acogida e integración y políticas que permitan a cada persona vivir con dignidad en su propia tierra”.

El papa León XIV a su llegada a Canarias. (Europa Press)
El papa León XIV a su llegada a Canarias. (Europa Press)

Asimismo, el pontífice ha reivindicado el papel de quienes trabajan sobre el terreno: “Gracias de corazón a cuantos se suman a los rescates, a la acogida y al acompañamiento, dando testimonio de que la misericordia concreta puede salvar y cambiar vidas”, les dijo, para añadir que “la acogida del migrante no puede ser algo secundario ni delegada únicamente a algunos voluntarios”.

“La Iglesia no puede permanecer muda ante quienes son abandonados a sus aguas”

El papa ha incluido en su discurso una declaración de posicionamiento institucional de la Iglesia católica. “La Iglesia no puede desentenderse de estas aguas ni de ningún lugar donde el hambre, la sed, la violencia, el miedo o el exilio sigan hiriendo la dignidad humana”, ha afirmado, recurriendo a la imagen evangélica de Cristo calmando la tempestad para reforzar su argumento: “Ahí donde Cristo manda callar al mar, la Iglesia no puede permanecer muda ante quienes son abandonados a sus aguas”.

Para cerrar, el pontífice hizo una advertencia que apuntó directamente al juicio de la historia: “Que la historia no tenga que acusarnos de haber convertido el dolor de los que sufren en paisaje habitual de nuestras costas. Porque hoy, aquí, junto al mar, cada vida que llega nos pregunta qué queda de nuestra humanidad. Tarde o temprano, se sabrá si supimos custodiarla o si dejamos que la indiferencia hablara por nosotros”.

Tras el acto en Arguineguín, el papa se trasladará a Las Palmas de Gran Canaria para visitar la catedral de Santa Ana y reunirse con miembros de la Iglesia local, antes de presidir una misa multitudinaria en el estadio de Gran Canaria a la que se espera la asistencia de unas 40.000 personas. El viernes, León XIV continuará su programa en Tenerife, donde mantendrá un encuentro con cerca de 1.000 migrantes, antes de regresar a Roma.

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