Paté de cerdo: propiedades, beneficios y contraindicaciones

Este alimento es tan rico en vitaminas y minerales como en calorías, por lo que su consumo debe ser ocasional

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Rebanadas de pan con paté de hígado de cerdo (Magnific)
Rebanadas de pan con paté de hígado de cerdo (Magnific)

El paté de cerdo es uno de los productos más tradicionales de la gastronomía europea y un alimento habitual en aperitivos, bocadillos y tablas de embutidos. De hecho, los romanos ya conocían el foie-gras, aunque la receta se perdió con la caída del Imperio, recuperándose en el siglo XVII en Francia. Su textura cremosa y su sabor intenso lo convierten en una opción muy valorada, pero detrás de su atractivo culinario existe una composición nutricional que invita a un consumo moderado, tal y como recuerda la Fundación Española de la Nutrición (FEN).

Elaborado generalmente a partir de hígado y grasa de cerdo, aunque existen numerosas variantes comerciales, el paté destaca por su elevado contenido energético. La FEN señala que se trata de un alimento “muy calórico”, debido principalmente a la elevada proporción de grasas presentes en sus ingredientes. Aproximadamente un tercio de esas grasas son saturadas, un tipo de lípido cuyo exceso se relaciona con un mayor riesgo cardiovascular.

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A esta característica se suma su importante contenido en colesterol. Por ello, los especialistas recomiendan que el consumo de foie gras y patés derivados se realice de forma ocasional y dentro de una dieta variada y equilibrada. Es más, las personas con hipercolesterolemia, hipertensión o enfermedades cardiovasculares deben prestar especial atención a la frecuencia y cantidad ingeridas.

Pese a estas advertencias, el paté de cerdo también aporta nutrientes de interés para el organismo. Uno de sus principales valores es el contenido en hierro de alta biodisponibilidad, es decir, un hierro que el cuerpo absorbe con facilidad. Este mineral es fundamental para prevenir la anemia y favorecer el transporte de oxígeno en la sangre.

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Rebanadas de pan con paté de cerdo (Freepik)
Rebanadas de pan con paté de cerdo (Freepik)

Además, contiene otros minerales esenciales como el selenio, el zinc y el fósforo. El selenio participa en la protección antioxidante de las células; el zinc contribuye al funcionamiento del sistema inmunitario y al mantenimiento de la piel; mientras que el fósforo resulta importante para la salud ósea y la producción de energía.

El paté, fuente de vitamina A y vitamina B12

Desde el punto de vista vitamínico, el paté elaborado con hígado sobresale por su aporte de vitamina A. Este nutriente se encuentra en grandes cantidades en el hígado animal porque actúa como órgano de reserva. La vitamina A es esencial para la visión, el mantenimiento de la piel y el correcto funcionamiento del sistema inmunológico. Sin embargo, un consumo excesivo y continuado podría provocar hipervitaminosis, especialmente en personas que toman suplementos vitamínicos.

También destaca la presencia de vitamina B12, indispensable para la formación de glóbulos rojos y el buen funcionamiento del sistema nervioso. Junto a ella aparecen otras vitaminas del grupo B, como la tiamina, la riboflavina y la niacina, relacionadas con el metabolismo energético.

Episodio: Vitamina B12.

Otro aspecto llamativo del foie gras y algunos patés es la presencia de pequeñas cantidades de hidratos de carbono. A diferencia de la mayoría de productos cárnicos, prácticamente libres de carbohidratos, estos alimentos contienen alrededor de cinco gramos por cada 100 gramos de producto. La FEN explica que esta cantidad procede del glucógeno almacenado en el hígado del animal, aunque su relevancia nutricional es escasa desde un punto de vista cuantitativo.

No todos los patés son iguales

No obstante, los expertos recuerdan que no todos los patés disponibles en el mercado poseen la misma composición nutricional. Muchos productos industriales utilizan grasas, carnes y aditivos diversos sin incluir apenas hígado entre sus ingredientes. En esos casos, el perfil nutricional puede diferir notablemente del descrito para el foie gras tradicional.

Por esta razón, los nutricionistas aconsejan revisar el etiquetado antes de comprar. Ciertos aspectos como el porcentaje real de hígado, la cantidad de grasa saturada o el contenido en sal pueden variar considerablemente entre marcas y tipos de paté.

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