Ácido fólico: qué es, beneficios y cómo incluirlo en tu dieta

Es importante consumir la suficiente cantidad de vitamina B9 para cuidar nuestra salud

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Vista aérea de espinacas, pimiento, cítricos, aguacate, frijoles, lentejas, garbanzos, quinua, fresas, pan y semillas de calabaza sobre madera.
Alimentos ricos en ácido fólico. (Imagen Iluestrativa de Infobae)

Tener una alimentación equilibrada es una de las decisiones más importantes que podemos tomar para cuidar la salud a corto y largo plazo. A través de la dieta, el organismo obtiene la energía y los nutrientes necesarios para funcionar correctamente.

Sin embargo, en muchas ocasiones no se presta suficiente atención a la calidad de lo que comemos y se priorizan productos poco nutritivos. Dentro de una dieta variada, existen nutrientes que desempeñan un papel especialmente relevante, entre los que está el ácido fólico.

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El ácido fólico es una vitamina del grupo B (B9) clave para numerosos procesos del organismo, ya que interviene en funciones esenciales relacionadas con la formación celular y el correcto mantenimiento del cuerpo.

Aunque suele ganar protagonismo en etapas de la vida como el embarazo femenino o después del mismo, lo cierto es que tiene numerosos efectos positivos en prácticamente cualquier edad.

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Beneficios del ácido fólico

Este nutriente destaca por su papel fundamental en múltiples procesos biológicos que van mucho más allá de una función concreta. Su presencia es esencial para el correcto funcionamiento del organismo a nivel global, ya que participa de forma constante en el mantenimiento de los tejidos.

Uno de sus principales beneficios es su implicación en la creación de células nuevas, un proceso continuo que afecta a estructuras como la piel, el cabello o las uñas, pero también a órganos internos. Esta capacidad de regeneración celular resulta clave para mantener el equilibrio y la salud del organismo a lo largo del tiempo.

Además, interviene directamente en la producción de glóbulos rojos, lo que lo convierte en un nutriente importante para el buen funcionamiento del sistema sanguíneo y el transporte adecuado de oxígeno por el cuerpo. También desempeña un papel relevante en la síntesis del ADN, contribuyendo a la correcta transmisión de la información genética y al desarrollo normal de las células.

Cómo incluir ácido fólico a tu dieta

La vitamina B9 está presente de forma natural en una gran variedad de alimentos, por lo que mantener unos niveles adecuados a través de la dieta resulta relativamente sencillo. Una de sus principales fuentes son las verduras de hoja verde, como las espinacas, las acelgas o la lechuga, que destacan precisamente por su alto contenido en esta vitamina.

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También se encuentra en las legumbres, especialmente en lentejas y garbanzos, dos alimentos muy completos que aportan otros nutrientes esenciales. A esto se suman frutas como los cítricos, el aguacate o el plátano, que pueden ayudar a completar la ingesta diaria.

Además, existen suplementos para llegar a las cantidades necesarias. Sin embargo, lo más recomendable es no consumirlos sin una recomendación médica. En caso de tener dudas, la mejor opción es acudir a tu médico para que estudie tu caso.

Riesgos de no llegar a las cantidades necesarias

Cuando el organismo no recibe la cantidad suficiente de vitamina B9, pueden aparecer diferentes síntomas asociados a su déficit, que afectan tanto al correcto funcionamiento de distintas partes del cuerpo.

Entre las señales más habituales se encuentra el cansancio asociado a algunos tipos de anemia, así como molestias digestivas como la diarrea o la inflamación de la lengua. También pueden aparecer llagas en la boca o en el aparato digestivo, además de alteraciones en el crecimiento durante la infancia.

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