Los adultos de 60 años que sufren de anemia tienen un riesgo de demencia un 66 % mayor

Un estudio ha asociado la presencia de anemia con una mayor probabilidad de desarrollar Alzheimer

Guardar
Una mujer mayor haciendo un puzzle (Freepik)
Una mujer mayor haciendo un puzzle (Freepik)

Cuando una persona no tiene suficientes glóbulos rojos sanos o hemoglobina para transportar oxígeno a los tejidos del cuerpo se considera un caso de anemia. La anemia puede provocar cansancio, debilidad y falta de aire y, si no se trata, puede derivar en una insuficiencia cardiaca. Ahora, una nueva investigación acaba de revelar que la anemia en los adultos de 60 años o más pude tener un impacto directo en el riesgo de demencia.

Un estudio desarrollado por investigadores suecos e italianos han puesto de manifiesto una conexión directa entre la anemia en adultos mayores y el riesgo de desarrollar demencia. El estudio, publicado en JAMA Network Open, revela que las personas de 60 o más años con anemia presentan un riesgo de demencia un 66 % superior al de quienes mantienen niveles normales de hemoglobina.

La investigación ha analizado a 2.282 adultos libres de demencia residentes en Estocolmo, que fueron seguidos durante una media de 9,3 años. Los científicos han detectado que, en este periodo, 362 participantes han desarrollado demencia, reforzando la relación entre anemia y deterioro cognitivo. El vínculo es especialmente acusado en aquellos casos en los que la anemia se asocia a niveles elevados de ciertos biomarcadores sanguíneos relacionados con la enfermedad de Alzheimer, y la asociación resulta más intensa en varones que en mujeres.

Los investigadores han medido al inicio los niveles de hemoglobina y diversos biomarcadores clave de neurodegeneración, como la proteína tau fosforilada 217 (p-tau217), neurofilamento de cadena ligera (NfL) y la proteína ácida fibrilar glial (GFAP). La principal conclusión indica que las personas con anemia y altos niveles de NfL presentan un riesgo 3,5 veces superior de desarrollar demencia.

La anemia y la inflamación de las células cerebrales

La asociación entre niveles bajos de hemoglobina y deterioro cerebral viene reforzada por el hallazgo de mayores concentraciones en sangre de biomarcadores vinculados tanto a la enfermedad de Alzheimer como a procesos de daño e inflamación en células cerebrales.

Los análisis de imagen cerebral citados señalan que este déficit puede producir reducción del volumen cerebral y otras señales de lesión tisular características de las personas con anemia. Estudios previos ya habían apuntado a una relación entre anemia y biomarcadores de Alzheimer en sangre, pero no se había establecido con claridad si estas alteraciones reflejan de forma directa daño cerebral subyacente. Con el nuevo seguimiento a largo plazo se refuerza la sospecha de un mecanismo causal.

La neuróloga Miriam Emil Ortíz ha redactado un curso con una serie de pautas para retrasar la enfermedad del Alzheimer

Un posible freno contra el Alzheimer

El estudio precisa que la mayor vulnerabilidad cerebral en personas con anemia se traduce en una aparición más temprana de síntomas de demencia o en que estos sean perceptibles aun con menor grado de destrucción neuronal. Este hallazgo se ve subrayado por el dato según el cual los individuos con anemia y niveles elevados de los tres biomarcadores principales analizados presentan el riesgo más elevado de demencia, llegando hasta multiplicarse por 3,5 en el caso de concentración aumentada de NfL.

A partir de estos resultados, los autores del trabajo proponen que la anemia debería considerarse un factor clínico relevante en la evaluación del riesgo de demencia, y presentan la posibilidad de que su prevención y tratamiento se valore como vía potencial para reducir la incidencia o retrasar la aparición de la enfermedad de Alzheimer. No obstante, aún serán necesarios más estudios de seguimiento prolongado para confirmar si la detección y el abordaje precoz de la anemia podría ser eficaz frente al deterioro cognitivo.