Estrés, discriminación, acoso y empleo informal: así es la realidad de las mujeres migrantes en el trabajo doméstico en Europa

Un informe de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo advierte que la falta de regulación y el aislamiento social aumentan la vulnerabilidad de las trabajadoras migrantes

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Imagen de archivo de una empleada del hogar durante su jornada laboral. (Ricardo Rubio / EUROPA PRESS)
Imagen de archivo de una empleada del hogar durante su jornada laboral. (Ricardo Rubio / EUROPA PRESS)

Las mujeres migrantes que se dedican al sector de los cuidados, la limpieza y el trabajo doméstico en Europa enfrentan una alta exposición al estrés laboral, la violencia y el acoso, factores que se ven agravados por la precariedad, la informalidad y la invisibilidad social de estos trabajos. Así lo refleja un informe elaborado por la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA), que revela cómo estas condiciones abren la puerta a la violencia, el acoso y la discriminación, con graves consecuencias para la salud y el bienestar de estas mujeres.

El informe, titulado Riesgos psicosociales y condiciones laborales de las mujeres migrantes en el trabajo de cuidados, limpieza y tareas domésticas, aplica una perspectiva interseccional, considerando cómo el género, el estatus migratorio, la etnia, el nivel de cualificación y la precariedad laboral se combinan para agravar la exposición al estrés y el acoso.

Entre los aspectos analizados, el informe detalla que la organización del trabajo y la doble discriminación —por género y condición migratoria— intensifican los riesgos psicológicos y sociales. La EU-OSHA destaca que la ausencia de regulación en el sector y la dificultad para acceder a la información sobre derechos laborales incrementan la desprotección. En palabras del organismo, “la exposición a riesgos psicosociales se intensifica debido a la inestabilidad laboral, la precariedad contractual y la escasa regulación del sector”.

Una trabajadora pasea a una mujer mayor en silla de ruedas. (Jesús Hellín / Europa Press)
Una trabajadora pasea a una mujer mayor en silla de ruedas. (Jesús Hellín / Europa Press)

Programas de apoyo

Para mitigar estos riesgos, el informe propone el desarrollo de iniciativas dirigidas a empleadores y agentes sociales, entre ellas, programas de apoyo entre iguales culturalmente sensibles, acceso a información sobre derechos laborales y medidas para mejorar la comunicación y la confianza entre trabajadoras migrantes. A su vez, recomienda que la información se ofrezca en los idiomas de origen y en formatos accesibles para quienes tienen bajo nivel de alfabetización, con el objetivo de facilitar el conocimiento de derechos y reducir la exposición a los factores de riesgo.

La Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo subraya la importancia de una planificación interactiva de horarios en tareas de limpieza, cuidados y trabajo doméstico, ya que esto puede aliviar el conflicto entre vida laboral y personal y favorecer el bienestar de las trabajadoras. Además, resalta que los programas de gestión de la diversidad, como la formación en competencia cultural para supervisores, pueden mejorar el trabajo en equipo y reducir el aislamiento y la discriminación.

Las mujeres sin papeles son más vulnerables

El informe hace hincapié en la situación de especial vulnerabilidad de las mujeres migrantes sin documentación, que suelen desempeñar su labor en la informalidad, con mayor riesgo de explotación y una menor capacidad para denunciar condiciones abusivas. La concentración de estas trabajadoras en empleos no declarados refuerza la invisibilidad y dificulta la intervención de los mecanismos de inspección laboral, advierte el estudio.

Declaraciones de la ministra de Sanidad, Mónica García, tras la aprobación del real decreto en el Consejo de Ministros. (Ministerio de Sanidad)

Trabajo invisibilizado y aislamiento social

El informe también destaca que las mujeres migrantes que trabajan en cuidados, limpieza y tareas domésticas suelen hacerlo en espacios privados, lo que invisibiliza su labor y limita el reconocimiento de sus habilidades. Muchas de ellas combinan varios empleos precarios y mal pagados, lo que puede generar agotamiento físico y emocional.

El aislamiento social es frecuente, ya que muchas trabajadoras están lejos de sus familias y enfrentan barreras idiomáticas o largas jornadas que dificultan la integración. Además, tienen acceso limitado a servicios de salud y protección social, lo que aumenta su vulnerabilidad.

El estudio también recuerda que las mujeres migrantes sostienen gran parte de los cuidados en Europa. De hecho, en algunos países llegan a asumir hasta el 70% de la atención a personas mayores.

Regularización extraordinaria en España

Con el objetivo de combatir precisamente la economía sumergida y reducir el trabajo informal como el que se concentra en el trabajo doméstico y de cuidados, además de otros como la hostelería y la construcción, el Gobierno español aprobó el pasado 14 de abril una regularización extraordinaria de migrantes, que permitirá a medio millón de personas obtener permisos de residencia y trabajo.

Entre los requisitos figuran haber llegado antes del 31 de diciembre de 2025, acreditar al menos cinco meses de permanencia continuada y no contar con antecedentes penales. Para determinados casos, se exige además un certificado de vulnerabilidad, un documento que está provocando retrasos y saturación en los lugares encargados de emitirlo, tanto en las entidades sociales colaboradoras de Extranjería como en los servicios sociales de numerosos ayuntamientos. Pese a estos obstáculos, el proceso continúa según los plazos establecidos y las solicitudes pueden presentarse hasta el día 30 de junio.