Fracasa en París la subasta de un bolso hecho con piel de T-Rex: los compradores ofrecieron menos de la mitad de su valor

El objeto, valorado en al menos 300.000 euros, apenas consiguió alcanzar los 150.000 en la venta

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Un bolso fabricado con colágeno derivado de fósiles de T. rex se expone en el Museum ArtZoo de Ámsterdam, Países Bajos, el 2 de abril de 2026. REUTERS/Piroschka van de Wouw
Un bolso fabricado con colágeno derivado de fósiles de T. rex se expone en el Museum ArtZoo de Ámsterdam, Países Bajos, el 2 de abril de 2026. REUTERS/Piroschka van de Wouw

La casa de subastas francesa Giquello presentaba este jueves a sus clientes una pieza única que añadir a su colección: un bolso de cuero hecho de la piel de un dinosaurio T-Rex. Los especialistas habían estimado un valor de entre 300.000 y 500.000 euros para este particular complemento. Los compradores pensaron diferente y tan solo ofrecieron 150.000 euros por él, motivo por el que se decidió no subastar.

El bolso de T-Rex era la pieza más esperada de la colección Tentationº4, presentada el jueves 11 de junio en el Hôtel Drouot de París. Para el organizador de la subasta, Alexandre Giquello, suponía “un momento decisivo” en su carrera como subastador. “Una pieza única que se erige como un hito histórico, un momento decisivo que desafía los límites de la creatividad y el lujo”, valoró en un comunicado.

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Según explica el Hôtel Drouot, el bolso se había creado a partir de la reconstrucción de restos de colágeno hallados en el fémur de un T-Rex en Montana, Estados Unidos, hace 25 años. Es el resultado de un trabajo de investigación de Lab-Grown Leather Limited, una filial de BSF Enterprise PLC, en colaboración con The Organoid Company, que ha llevado años culminar.

“El proceso se basa en la reconstrucción de secuencias de proteínas del T. rex, que se introducen en sistemas celulares especializados para producir un material a base de colágeno totalmente libre de la cría de animales. El cuero resultante se trata posteriormente utilizando técnicas tradicionales de curtido vegetal”, explicaron desde Drouot.

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Un objeto sin precedentes en la historia del lujo

Un bolso fabricado con colágeno derivado de fósiles de T. rex se expone en el Museum ArtZoo de Ámsterdam, Países Bajos, el 2 de abril de 2026. REUTERS/Piroschka van de Wouw
Un bolso fabricado con colágeno derivado de fósiles de T. rex se expone en el Museum ArtZoo de Ámsterdam, Países Bajos, el 2 de abril de 2026. REUTERS/Piroschka van de Wouw

Para Drouot, se trataba de “un objeto sin precedentes en la historia del lujo” y una “proeza científica” que no solo recuperaba tejido de hace más de 67 millones de años, sino que creaba cuero “sin recurrir en absoluto a la ganadería”. ”El cuero celular abre una nueva vía: la de una exclusividad que ya no se basa en la extracción ni en la ganadería intensiva”, añadieron en un comunicado.

“En los últimos años hemos conseguido disponer de técnicas, de biotecnologías con las que podemos dar instrucciones a un cultivo celular para construir, entre comillas, en laboratorio, piel auténtica de T-Rex”, explicó recientemente a AFP Iacopo Briano, experto en paleontología, asociado a la venta. A diferencia del cuero fabricado a partir del plástico, este bolso partía “de un cultivo celular”, siendo “piel al 100%”. “¡Y al mismo tiempo procede de un animal que desapareció hace 67 millones de años!”, aseguró.

La subasta se queda corta

Ponerle precio era lo complicado. En declaraciones a AFP, Giquello precisó que fue necesario “inventar un precio” de venta, que debía reflejar tanto el coste de las inversiones necesarias para crear este bolso como su rareza. Los expertos establecieron un rango de entre 300.000 y 500.000 euros. “Sigue siendo muchísimo dinero. Pero también es algo único en el mundo”, indicó a la agencia de noticias francesa.

Por su parte, Briano, acostumbrado a trabajar con fósiles de dinosaurios, afirmó que nunca se habría imaginado “ser capaz algún día, en cierto sentido, de tocar su piel”. “Esta obra representa un diálogo impactante entre la prehistoria que estudiamos y las posibilidades que abre la ciencia contemporánea”, aseveró.

Los compradores no lo pensaron igual. Al inicio de la subasta, el bolso salió con un precio de 100.000 euros. Esta “pieza única” no logró alcanzar más de 150.000 euros durante la venta, la mitad del mínimo por el que lo habían valorado. La casa de subastas decidió retirar el objeto y no venderlo por ese precio, puesto que era muy inferior a la estimación acordada.

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