El laberinto emocional de las personas con trastorno evitativo de la personalidad: cuando el miedo al apego frena el amor

Las personas evitativas no desean necesariamente estar solas, sino que el pánico al rechazo los empuja hacia un profundo aislamiento social

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Las personas con trastorno evitativo de la personalidad tienen dificultades para relacionarse y establecer vínculos afectivos seguros
Una mujer acaba de recibir flores de su pareja (Canva)

El apego evitativo suele manifestarse en personas que quieren distancia emocional y prefieren que todos los aspectos de su vida dependan de una sola cosa: de sí mismas. Normalmente, las personas con un apego seguro se sienten cómodas al construir relaciones de confianza. En cambio, estos perfiles encuentran dificultades para establecer una conexión con otras personas. No obstante, las personas con trastorno de la personalidad por evitación (TPE) sienten una mayor ansiedad por apego que una persona con fobia social (FS) o, incluso, con trastorno de personalidad esquizoide. Así lo demostró el estudio ‘Estilos de apego en pacientes con trastorno de personalidad por evitación en comparación con la fobia social’ en 2015, que relacionaba por primera vez diferentes perfiles con problemas interpersonales.

Desde entonces, otros expertos han estudiado este fenómeno psicológico que dificulta la capacidad del paciente para relacionarse y establecer vínculos afectivos seguros. Antes de comprender cómo siente o afecta una relación romántica o de amistad para estos perfiles, es preciso conocer qué es exactamente el TPE. Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), elaborado por la American Psychiatric Association (APA), este trastorno de personalidad pertenece al grupo C, conocidos como fenómenos ansiosos. En este caso, las personalidades evitativas manifiestan una timidez extrema, constantes sentimientos de inadecuación y una sensibilidad excesiva a las críticas, como indican en HelpGuide. De esta manera, quienes lo padecen no desean necesariamente estar solos, sino que su visión negativa de sí mismos y el pánico al rechazo los empujan hacia un profundo aislamiento social.

Estos comportamientos, como concluyeron en el estudio de 2015, están ligados con el miedo al abandono. Dicha fobia se suele originar en la infancia, cuando los progenitores o cuidadores principales no están disponibles emocionalmente o se muestran abrumados, lo que enseña al niño a no buscar consuelo y a desconectar de sus propias necesidades emocionales, como ha señalado la clínica malagueña PsicoAbreu. Por esto mismo, creen firmemente que si muestran su verdadero ser, serán irremediablemente rechazados. Una dinámica que se vuelve verdaderamente más compleja: “Si existe la posibilidad de que no me quieran como necesito, prefiero decirme a mí mismo que no quiero ser querido”, exponen los especialistas malagueños en su web.

¿Qué siente un evitativo cuando se enamora?

Cuando una persona con TPE comienza una relación, se puede ver cómo surge el enamoramiento superficial. La situación puede fluir con aparente normalidad, pero en cuanto asoma la cercanía emocional auténtica, se desatan todas sus alarmas internas. Como relata el psicólogo Ignacio Parra en su web, la persona evitativa experimenta un terror profundo a perder su libertad, a ser invadida, controlada o finalmente abandonada, lo que la lleva a huir no del amor en sí, sino del intenso dolor que asocian a la vulnerabilidad.

Además, la revista Psychology Today, a través del análisis del psicólogo clínico Dr. Seth Meyers, explica que para estas personas experimentar o lidiar con emociones afectivas es estresante y emocionalmente agotador, ya que, para protegerse, han cimentado su vida en la absoluta autosuficiencia. Por eso, en el momento en que el compromiso acecha, “se cierran en sí mismas y no te permiten estar cerca de ellos, no te dejan entrar intentando encontrar una razón para acabar con la relación”, explican los expertos de la clínica PsicoAbreu.

Las personas con trastorno evitativo de la personalidad tienen dificultades para relacionarse y establecer vínculos afectivos seguros
Una pareja animada en el campo (Canva)

Para evitar esa vulnerabilidad y dolor que tanta fobia les genera, el paciente con TPE pone en marcha algunas estrategias para ‘desactivar’ ese apego que han desarrollado. Tal y como enumera Ignacio Parra, pueden minimizar la importancia de la relación, amplificar o inventar defectos en el otro para justificar el alejamiento, volcarse en una hiperindependencia (buscando más trabajo y planes solitarios) y cerrarse en un bloqueo emocional silencioso. En pocas palabras: se autoconvencen de que esa distancia reduce su ansiedad y, por ende, es la decisión correcta.

¿Qué pasa con la pareja del evitativo?

La persona que comparte su vida con alguien que padece este trastorno se enfrenta a un torbellino de emociones y frustraciones constantes. La pareja suele sentir una gran confusión, un rechazo doloroso, temor a pedir más afecto para no espantar al otro y, con frecuencia, desarrolla ansiedad y dependencia emocional, entrando en lo que se conoce como el clásico “baile ansioso-evitativo”, como indica Parrra, donde una parte persigue mientras la otra huye.

De este modo, es casi inevitable que se cree una barrera entre las dos partes, debido precisamente a la carencia de intimidad y las dificultades de la persona evitativa para compartir sus sentimientos. A la larga se pueden generar sentimientos de desconfianza e insatisfacción en su pareja, que desgasten poco a poco lo que se ha construido.

El Dr. Meyers añade que esta incomprensión se agrava drásticamente porque, a diferencia de otros trastornos como el narcisismo, el trastorno por evitación no suele ser muy conocido, dejando a las parejas totalmente perdidas al intentar descifrar un comportamiento de abandono que asumen como un fracaso propio. La realidad es que se ven forzados a adivinar lo que el evitativo siente. En definitiva, las parejas acaban sufriendo porque el evitativo tiende a utilizar estrategias indirectas como insinuaciones o enfados mudos en lugar de expresar abiertamente sus necesidades.

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¿Puede un evitativo amar profundamente?

Los expertos lo tienen claro: la respuesta es un rotundo sí. De hecho, en el fondo, los individuos evitativos anhelan afecto y aman más de lo que son capaces de gestionar emocionalmente, como indica Ignacio Parra. Sin embargo, amar de manera plena y sin miedo requiere emprender un aprendizaje guiado y profesional. Desde la perspectiva del tratamiento, la clínica oficial PsicoAbreu confirma que buscar ayuda psicológica es un paso vital para comprender cómo la respuesta de los padres en la infancia forjó ese carácter, trabajando en terapia para lograr su sanación, “liberándote así de modelos aprendidos no adaptativos”.

Durante este tratamiento, la persona evitativa debe entrenar la comunicación asertiva y el afrontamiento paulatino del compromiso. Desde HelpGuide apuntan que terapias como la Cognitivo-Conductual (TCC) son altamente eficaces, ya que ayudan a la persona a identificar y cuestionar mediante el “diálogo interno positivo” esos pensamientos de inferioridad que sabotean su vida. Asimismo, recomiendan el uso de una “escalera del miedo” para enfrentar los terrores sociales paso a paso y la Terapia Interpersonal Metacognitiva para comprender mejor los propios estados mentales.

En cuanto a las recomendaciones para la pareja de apoyo, en ReachLink se aconseja cultivar una profunda empatía para no tomarse el distanciamiento como ataques personales, establecer rutinas predecibles que aporten seguridad emocional al evitativo y marcar límites inquebrantables de manera compasiva. Aunque siempre hay que priorizar el autocuidado propio (ejercicio, amistades, descanso) para no desgastarse. Finalmente, los especialistas proponen a familiares y parejas fomentar un espacio de escucha seguro y libre de juicios que derribe el miedo a la crítica, armándose de paciencia para no forzar los tiempos de vinculación y recordando siempre que, con la intervención adecuada, el laberinto de la evitación puede desembocar en un amor seguro y estable.