Comprar vivienda a ciegas, la arriesgada tendencia que crece en España: “Se adquiere sin visitarla porque el mercado expulsa a quien duda”

La falta de oferta y la presión por no perder oportunidades empujan a muchos compradores a asumir riesgos y pagar más sin haber visto la casa

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Hipotecas
Una pareja mira la fachada de un edificio con viviendas en venta.

Comprar una vivienda sin visitarla se ha convertido en un riesgo que cada vez más ciudadanos están dispuestos a asumir, empujados por la escasez de oferta y la fuerte presión de la demanda. Lo que comenzó como una práctica puntual durante la pandemia, marcada por las restricciones de movilidad, ha resurgido con fuerza en el actual contexto inmobiliario.

En 2020, las compras a ciegas llegaron a representar el 6% del total, según un informe de Comprarcasa. Hoy, aunque el escenario ha cambiado, la tensión del mercado —con pocas viviendas disponibles, precios al alza y la urgencia por acceder a un inmueble— vuelve a impulsar este fenómeno.

“La presión de la demanda y la escasez de oferta están empujando a más compradores a cerrar este tipo de operaciones, una práctica que se ha normalizado en el primer trimestre del año en el mercado hipotecario español”, señalan fuentes de Trioteca.

Esta modalidad, que hace apenas dos años era anecdótica, se ha convertido en una “práctica recurrente”, reconoce Ricard Garriga, CEO y cofundador de Trioteca: “Nos encontrábamos casos puntuales de personas que habían dado arras sin ver el piso, pero hoy es una tónica demasiado habitual”.

La ministra de Vivienda y Agenda Urbana, Isabel Rodríguez, califica de "anomalía" la proliferación de contratos de alquiler temporales de menos de un año y aboga por una regulación más transversal del mercado para proteger a familias y estudiantes.

Miedo a quedarse “fuera del mercado”

La intensa competencia por acceder a una vivienda y el temor a no lograrlo empujan a cada vez más compradores a asumir riesgos y tomar decisiones condicionadas por el miedo a perder oportunidades y quedarse fuera del mercado.

“Hay compradores que han intentado adquirir vivienda varias veces y no lo han conseguido porque llegan tarde. Después de tres o cuatro intentos fallidos, optan por comprar sobre plano o incluso sin visitar el inmueble para no perder la oportunidad”, explica Gonzalo Bernardos, profesor titular de Economía y Director del Máster en Asesoría, Gestión y Promoción Inmobiliaria de la Universitat de Barcelona.

Incide en que esta presión se percibe especialmente en obra nueva, donde “prácticamente ninguna promoción llega a su finalización con viviendas disponibles”. De hecho, advierte de que algunos promotores retienen unidades para venderlas una vez finalizadas con incrementos de precio que pueden oscilar entre el 10% y el 15%, replicando estrategias propias del boom inmobiliario de hace dos décadas.

Perfil del comprador cambia: del buscador de gangas al que necesita un techo

El perfil de los compradores que adquieren casas sin verlas ha cambiado. Hace unos años era, principalmente, el de buscadores de gangas inmobiliarias que pagaban al contado o personas que conocían bien la zona e incluso el edificio en el que se encontraba el inmueble.

“La situación más habitual era la de un particular o inversor, que conocía la zona o el edificio donde se encontraba la vivienda, y deseaba aprovechar una oportunidad con un buen precio por metro cuadrado. Muchos inversores compraban por porcentaje de rentabilidad en alquiler”, recoge el informe de la red inmobiliaria.

Ahora, aunque el perfil de ‘cazagangas’ sigue vigente, ha aparecido el del necesitado de una vivienda que se ve obligado a comprar ya. Este comportamiento está estrechamente vinculado a dos factores clave: la urgencia habitacional y la incertidumbre financiera.

“Muchas personas necesitan cerrar la compra porque se les acaba el contrato de alquiler y no tienen alternativa. A eso se suma el miedo a la evolución del euríbor, que empuja a los compradores a precipitarse y a no negociar el precio”, apunta Garriga.

Cartel de una vivienda en venta en la calle de Almagro en Madrid (Jesús Hellín / Europa Press)
Cartel de una vivienda en venta en la calle de Almagro en Madrid (Jesús Hellín / Europa Press)

Dispuestos a sobrepagar

El resultado es un mercado donde los compradores no solo asumen más riesgos, también están dispuestos a sobrepagar. “La gente entra en una dinámica de pánico en la que prioriza asegurar la vivienda por encima de cualquier análisis racional”, añade el CEO de Trioteca.

Por ello, el experto advierte de los riesgos de esta tendencia y recuerda la importancia de realizar una evaluación exhaustiva antes de formalizar cualquier operación inmobiliaria.

Cómo evitar riesgos

Quienes opten por comprar sin ver deben extremar las precauciones para evitar problemas. Entre las principales recomendaciones, los analistas destacan la importancia de verificar que la información facilitada por el vendedor es correcta: desde que el inmueble no esté ocupado hasta que la superficie, la orientación o el estado coincidan con lo anunciado. Para recabar más datos, aconsejan hablar con vecinos o con el portero, así como solicitar al propietario fotos y vídeos detallados.

También resulta fundamental comprobar que toda la documentación está en regla. Para ello, es clave pedir la nota simple registral, que permite identificar al propietario y conocer si existen cargas, gravámenes o limitaciones de uso. Además, los expertos insisten en evaluar si el precio compensa el riesgo asumido, teniendo en cuenta la posibilidad de que la vivienda presente peores condiciones de las previstas.

Desde Fotocasa, aconsejan solicitar al propietario, además de la cédula de habitabilidad y la nota simple, el certificado de eficiencia energética, la escritura de compraventa, el recibo del pago del Impuesto de Bienes Inmuebles, el certificado de Inspección Técnica del Edificio (ITE) y el de estar al corriente de pago con la comunidad y los últimos recibos pagados de los suministros.

“Todos estos documentos, especialmente la nota simple del Registro de la Propiedad, nos permitirán saber si el piso tiene cargas como hipoteca, embargos o deudas”, señalan las mismas fuentes.

Solicitar al propietario una declaración jurada ante notario es otra de las medidas clave. Este documento recoge, bajo juramento, que la información aportada es veraz y que el inmueble cumple con todos los requisitos legales y las condiciones pactadas. Su valor no es solo formal: en caso de falsedad, puede acarrear importantes responsabilidades para el vendedor, tanto penales como administrativas.