La forma más desconocida y con mejores resultados para cocinar el salmón, según un nutricionista

El experto pone el foco en la temperatura y en el utensilio de cocina para tener el mejor resultado final

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salmon crudo
Trucos para tener un salmón delicioso. (Freepik)

El salmón se ha consolidado como uno de los alimentos más recomendados por los expertos en nutrición gracias a su contenido en proteínas, vitaminas y, sobre todo, ácidos grasos omega-3. Sin embargo, aunque su consumo es habitual, la mayoría de las personas no aprovecha todo su potencial en la cocina. Muchos optan por prepararlo al horno, en la sartén caliente o en la popular freidora de aire, buscando practicidad y rapidez. Pero existe un método poco conocido, respaldado por especialistas en alimentación, que permite disfrutar del salmón en su mejor versión tanto en sabor como en valor nutricional.

El error más frecuente al cocinar salmón es exponerlo a temperaturas elevadas, lo que puede provocar la pérdida de sus grasas saludables y alterar su textura. El nutricionista y divulgador Roger Sans, conocido por su labor educativa en redes sociales (@revolucionaturendimiento), advierte que cocinar este pescado a fuego fuerte o con calor extremo, como ocurre en la freidora de aire, no solo afecta el perfil de ácidos grasos, sino que también puede dejar el alimento seco y menos apetecible. Según Sans, el secreto para un salmón perfecto es la paciencia y el control de la temperatura, factores que muchas veces se pasan por alto en la cocina diaria.

El método recomendado por Sans y algunos chefs consiste en utilizar una sartén o plancha fría para iniciar la cocción. Este truco, desconocido para la mayoría, permite conservar al máximo el omega-3 y lograr una piel crujiente con una carne jugosa. Solo se necesita una sartén antiadherente, un poco de aceite de oliva y seguir pasos sencillos. El resultado no solo es más saludable, sino también más sabroso y atractivo en el plato.

Cocinar el salmón desde frío: la técnica que marca la diferencia

El procedimiento es sencillo pero requiere atención. Se comienza colocando el lomo de salmón con la piel hacia abajo en una sartén antiadherente, a temperatura ambiente y con una cucharadita de aceite de oliva repartida por la superficie. La clave está en no encender el fuego de inmediato. Una vez el salmón está bien asentado y ligeramente impregnado de aceite, se enciende el fuego a intensidad media y se deja cocinar sin moverlo varios minutos, hasta que la piel quede dorada y crujiente. Durante este tiempo, la cocción es lenta y progresiva, permitiendo que el calor suba gradualmente y no degrade los ácidos grasos omega-3.

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El nutricionista Roger Sans subraya la importancia de no superar los 63 grados de temperatura interna para evitar que el salmón pierda sus propiedades protectoras para el sistema nervioso y cardiovascular. Una vez que la piel está en su punto, basta con dar la vuelta al lomo, apartar la sartén del fuego y dejar que el pescado termine de cocinarse con el calor residual. Así se consigue una textura jugosa, un sabor intenso y una piel perfectamente crujiente, sin necesidad de técnicas complicadas ni equipamiento especial.

Por qué evitar la freidora de aire y el horno tradicional

Las freidoras de aire se han popularizado por su comodidad, pero Roger Sans insiste en que este tipo de electrodomésticos alcanza temperaturas demasiado altas, difíciles de controlar, lo que acelera la degradación de los nutrientes más sensibles del salmón. El horno tradicional, aunque menos agresivo, también puede suponer un riesgo si se cocina a temperaturas elevadas o durante demasiado tiempo, dejando el pescado seco y perdiendo parte de sus beneficios.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Una alimento que no falla. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La recomendación principal del experto es priorizar métodos de cocción suaves, como el inicio en frío en la sartén, para garantizar que el salmón conserve todo su potencial nutricional y gastronómico. Cocinar con paciencia y atención, sin prisas ni temperaturas extremas, no solo mejora el valor nutritivo, sino también la experiencia en la mesa. Así, este sencillo truco se posiciona como la opción más eficaz para disfrutar de uno de los alimentos más saludables de forma óptima y sin complicaciones.