Ana Barba, psicóloga: “Cada vez me encuentro que revisar las redes sociales de tu pareja es más común”

Estas dinámicas que buscan mantener el control, lejos de conseguirlo, amplifican las dudas y pueden llegar a romper el vínculo emocional

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Revisar constantemente las redes sociales de tu pareja provoca dudas, malinterpretaciones e inseguridad. (Freepik)
Revisar constantemente las redes sociales de tu pareja provoca dudas, malinterpretaciones e inseguridad. (Freepik)

Las redes sociales se han instalado en nuestra vida cotidiana con una naturalidad que hace apenas una década parecía impensable. Forman parte de los momentos más rutinarios, desde el desayuno hasta antes de dormir, y han redefinido la manera en la que nos comunicamos, nos informamos e incluso nos relacionamos afectivamente. Lo digital ya no es un complemento, sino una extensión constante de la experiencia diaria.

Este nuevo ecosistema ha traído consigo ventajas evidentes: la posibilidad de mantener el contacto permanente, de acortar distancias y de compartir la vida en tiempo real. Sin embargo, esa misma inmediatez también ha introducido nuevas tensiones. La hiperconectividad, lejos de ser siempre sinónimo de cercanía, puede generar dinámicas que no son saludables.

Entre ellas, una que empieza a cobrar protagonismo es la necesidad de control. En el terreno de las relaciones de pareja, las redes sociales no solo sirven como canal de interacción, sino también como espacio de observación constante. Lo que antes quedaba en la esfera privada ahora se expone, se interpreta y, en muchos casos, se vigila.

“¿Revisas el móvil de tu pareja o cómo usa las redes? Esto te interesa”, plantea la psicóloga Ana Barba (@gabanapsicologia en TikTok), quien advierte de un comportamiento cada vez más extendido. “Me encuentro que cada vez esto es más común: mirar si ha seguido a alguien nuevo, fijarte a quién le da like o entrar a cotillear el perfil más veces de las que te gustaría admitir”.

La psicóloga Ana Barba señala que revisar constantemente las redes sociales de tu pareja puede generar dinámicas dañinas. (Freepik)
La psicóloga Ana Barba señala que revisar constantemente las redes sociales de tu pareja puede generar dinámicas dañinas. (Freepik)

Lo que comienza como una curiosidad puntual puede convertirse, casi sin darse cuenta, en una dinámica habitual. “Poco a poco empiezas a vivir la relación desde el control, desde la comparación, desde la duda, desde esa vigilancia constante”, explica. En este escenario, la relación deja de construirse sobre la confianza para hacerlo sobre la interpretación continua de señales digitales.

El problema, según Barba, no reside únicamente en el comportamiento de la otra persona, sino en el impacto que este genera. “El problema no es solo lo que hace tu pareja en las redes sociales, es más bien lo que te activa a ti”, señala. La clave está en la lectura que se hace de esos gestos aparentemente insignificantes.

El control y la hipervigilancia de las redes sociales

“Muchas veces, la mayoría de veces, no estás reaccionando a hechos reales, estás reaccionando a interpretaciones, a lo que crees que significa ese like, ese follow, ese compartido”. En ese proceso, la imaginación y las inseguridades pueden ocupar el lugar de la realidad.

El resultado es un círculo difícil de romper. “Cuanto más miras, más encuentras. Y cuanto más encuentras, más dudas. Claro, entras en un bucle que desgasta muchísimo la relación”, señala la psicóloga, que matiza que la revisión constante no aporta certezas, sino que amplifica las sospechas y erosiona el vínculo.

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Ante esta situación, la psicóloga propone detenerse y plantear algunas preguntas clave: “¿Estoy viendo lo que realmente pasa o lo que temo que pase? ¿Esto me da tranquilidad o me genera más ansiedad? Y por último, ¿estoy confiando en mi pareja o intentando controlarla?”. Estas cuestiones invitan a reflexionar sobre el origen de esas conductas y sus consecuencias.

En última instancia, Barba advierte de una idea central: “El control no da seguridad, más el control de esa forma, y realmente hace todo lo contrario. Alimenta tu inseguridad hasta unos puntos que acaban causando conflicto”. Lejos de proteger la relación, el control termina debilitándola.