Ni caminar ni correr: el mejor ejercicio para personas con más de 65 años es este, según un estudio

Es un movimiento fácil de incorporar en tu rutina y tiene el poder de reforzar la independencia

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Los beneficios de hacer ejercicio a los 65 años
Personas haciendo ejercicio. (Freepik)

El ejercicio es uno de los pilares de una vida saludable, ya que nos ayuda a fortalecer músculos y huesos, mejorar la salud cardiovascular y perfeccionar nuestra coordinación. Su práctica cobra aún más relevancia con el paso de los años, ya que el cuerpo tiende a perder capacidades físicas y algunas acciones cotidianas pueden volverse más difíciles.

Si ya has superado la barrera de los 65 años y no haces ejercicio, es importante que realices alguna actividad física. Dentro de todo el catálogo de posibilidades, hay una que resulta especialmente beneficiosa.

Según explica un estudio de la Universidad Hasselt, en Bélgica, subir escaleras puede ser el ejercicio más efectivo para fortalecer las piernas en personas mayores. La investigación, liderada por Evelien Van Roie, comparó los beneficios de subir escaleras con el uso de máquinas de gimnasio diseñadas para trabajar la fuerza de las piernas.

Qué dice la evidencia científica sobre subir escaleras

El estudio incluyó a 46 personas, 30 hombres y 16 mujeres, con edades que oscilaban los 70 años. Se dividieron en dos grupos de 23 participantes: el primero realizaba sesiones subiendo tramos de escaleras, mientras que el otro utilizaba máquinas de gimnasio durante 12 semanas.

Los resultados mostraron que ambos métodos eran igualmente eficaces para mejorar la potencia muscular y la agilidad en las piernas. Sin embargo, quienes subían escaleras lograron mayor funcionalidad y facilidad en sus movimientos diarios, lo que sugiere que este simple ejercicio tiene ventajas prácticas importantes para el día a día de los adultos mayores.

Beneficios de subir escaleras para mayores de 65 años

Además de fortalecer las piernas, subir escaleras favorece la resistencia cardiovascular y estimula la circulación, lo que ayuda a mantener niveles saludables de presión arterial y azúcar en sangre. También contribuye a mejorar la postura y la estabilidad al caminar, reduciendo la fatiga al realizar tareas cotidianas.

Su práctica regular refuerza la coordinación y mejora la estabilidad al caminar. Al combinar fuerza, equilibrio y resistencia cardiovascular, es un ejercicio funcional que ayuda a preservar la independencia y facilita la realización de las actividades diarias en la tercera edad.

Factores clave para una buena salud

A partir de los 65 años, tener una buena salud depende de varios hábitos que conviene incorporar a la rutina diaria. El ejercicio regular es fundamental, pero no el único. La alimentación también es clave. Consumir frutas, verduras, proteínas de calidad y grasas saludables ayuda a mantener un peso adecuado, conservar la masa muscular y prevenir enfermedades como hipertensión, diabetes o problemas cardíacos.

Dormir lo suficiente y mantenerse bien hidratado son esenciales para conservar la energía, la concentración y el bienestar general. El descanso reparador ayuda a mantener el equilibrio hormonal, refuerza la memoria y facilita la recuperación muscular tras la actividad física.

Por su parte, la hidratación adecuada favorece la función cardiovascular o la digestión. Incorporar estos hábitos diariamente contribuye a mantener la autonomía, la vitalidad y una mejor calidad de vida.