“Las mujeres no enferman más, están peor protegidas”: los riesgos laborales invisibilizados dañan la salud de las trabajadoras

CCOO denuncia que sectores feminizados como hotelería, comercio y contact centers arrastran condiciones que ponen en jaque el bienestar físico y mental de millones de empleadas, pese a las leyes de igualdad

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
Mujeres trabajando en una oficina. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La salud laboral de las mujeres continúa siendo una asignatura pendiente en España. Con motivo del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, que se celebra este 28 de mayo, la Federación de Servicios de CCOO ha vuelto a poner el foco en una realidad que, según denuncia el sindicato, sigue sin abordarse con la suficiente profundidad: el sistema de prevención de riesgos laborales en España sigue sin incorporar de forma efectiva la perspectiva de género, lo que deja sin protección adecuada a millones de trabajadoras en sectores altamente feminizados.

Según el sindicato, aunque la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales reconoce formalmente la igualdad entre hombres y mujeres, su aplicación real es insuficiente. En la práctica, denuncian, los riesgos específicos que afectan a las mujeres siguen siendo “invisibles”, especialmente en ámbitos donde la plantilla femenina es mayoritaria.

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“Las mujeres no enferman más, están peor protegidas”, es la idea central que lanza CCOO, que reclama un cambio profundo en la forma de evaluar y prevenir los riesgos laborales, integrando de forma real la variable de género en todas las políticas de empresa.

Brecha entre la ley y su aplicación real

Pese a que la normativa vigente contempla la igualdad de género en la prevención de riesgos, el sindicato asegura que existe una brecha importante entre la ley y su aplicación real. Según CCOO, muchas empresas no destinan los recursos necesarios para identificar riesgos físicos y psicosociales con perspectiva de género, lo que provoca una infradeclaración de problemas de salud laboral en sectores feminizados.

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El problema, señalan, no es únicamente técnico, sino también organizativo y cultural. La falta de coordinación entre los planes de igualdad y los planes de prevención hace que muchos riesgos no se detecten o no se traten de manera adecuada.

Para CCOO, la solución pasa por integrar ambas herramientas dentro de las empresas, de forma que la protección de la salud de las trabajadoras sea “real y efectiva”, y no solo una obligación formal.

Mujeres alzan la voz durante la manifestación del 8M para denunciar las desigualdades que aún persisten. Desde la precariedad económica hasta la amenaza de discursos de ultraderecha, exponen por qué el feminismo es más necesario que nunca.

Hostelería: sobrecarga física y exposición química

Uno de los sectores más afectados es la hostelería, donde las camareras de piso representan un claro ejemplo de precariedad y riesgo laboral. Según los datos del sindicato, el 91% de estos puestos están ocupados por mujeres, muchas de ellas en situación de parcialidad o subcontratación.

Estas condiciones dificultan tanto la vigilancia de la salud como la formación preventiva. A ello se suman riesgos ergonómicos derivados de la repetición de movimientos y el sobreesfuerzo físico, así como riesgos biológicos y químicos asociados al uso constante de productos de limpieza.

Estas exposiciones pueden derivar en patologías respiratorias, alergias y lesiones musculoesqueléticas. CCOO recuerda que medidas como la instalación de camas elevables o carros motorizados ya han sido implementadas en algunas comunidades autónomas como Canarias y Baleares, y reclama su extensión al resto del país.

El comercio: conciliación imposible y acoso persistente

En el sector del comercio, donde las mujeres representan alrededor del 70% del empleo, los riesgos laborales también tienen una fuerte dimensión de género. El sindicato alerta de la dificultad de conciliación debido a horarios irregulares y a la organización del trabajo en un entorno de alta exigencia.

Además, las trabajadoras están expuestas a sustancias sensibilizantes derivadas del tratamiento del textil, así como a situaciones de cosificación relacionadas con estereotipos de género, especialmente vinculados a la imagen física.

CCOO también denuncia la persistencia del acoso sexual y del acoso por razón de sexo, muchas veces procedente de clientes, así como la exposición a cambios bruscos de temperatura, especialmente en sectores como la restauración o las tiendas.

Contact center: presión constante y riesgos psicosociales

Otro de los sectores analizados es el contact center, donde las mujeres también representan cerca del 70% de la plantilla. En este ámbito, los riesgos ergonómicos y psicosociales se combinan con una organización del trabajo altamente exigente.

La supervisión constante, los ritmos intensos, las pausas limitadas y el bajo margen de autonomía generan un entorno de presión continua que afecta directamente a la salud mental y física de las trabajadoras.

Además, el uso de mobiliario no adaptado a las características físicas de las mujeres contribuye a problemas musculares, especialmente en cuello, hombros y extremidades superiores.

A esto se suma la exposición a llamadas continuas y a comportamientos ofensivos o sexistas por parte de algunos clientes. Expresiones como “pásame con un hombre que se entere” o “tú no sabes de esto” siguen siendo habituales, según denuncia el sindicato.

Una camarera con camisa blanca y delantal negro sirve un plato de comida colorida a un cliente. Se observa su brazo extendido y otros comensales difusos al fondo.
Una camarera atiende a una clienta. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Finanzas, tecnología de la información y seguros: el peso de los micromachismos

Aunque no son sectores tradicionalmente feminizados, las áreas de servicios financieros, tecnologías de la información y seguros también presentan riesgos psicosociales con perspectiva de género.

CCOO advierte de la presencia de micromachismos, desconfianza hacia el liderazgo femenino y actitudes condescendientes que afectan al desarrollo profesional de las mujeres. Frases como “seguro que necesita ayuda para tomar esa decisión” o “es demasiado emocional para dirigir un equipo” reflejan, según el sindicato, una cultura aún desigual.

También se señala que los objetivos de productividad y retribución variable no tienen en cuenta la carga mental asociada a los cuidados o la dificultad para compatibilizar la vida laboral con reuniones o formaciones fuera del horario de trabajo.

El techo de cristal y la salud mental

Uno de los problemas estructurales más señalados por CCOO es el llamado “techo de cristal”, que dificulta el acceso de las mujeres a puestos de responsabilidad y promoción profesional.

Esta barrera, explican, no solo limita el desarrollo laboral, sino que también tiene un impacto directo en la salud mental de las trabajadoras, generando frustración, estrés y desmotivación.

Una reivindicación urgente

Con motivo del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, CCOO insiste en que la prevención de riesgos laborales debe dejar de ser neutra en apariencia para convertirse en verdaderamente inclusiva. Reclama más recursos, evaluaciones de riesgos con enfoque de género y una coordinación real entre igualdad y prevención dentro de las empresas.

“La salud laboral también es igualdad”, concluye la organización, que advierte de que sin un cambio estructural, los riesgos seguirán afectando de forma desproporcionada a las mujeres en el mercado de trabajo.

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