Las importaciones de cereal ucraniano y la guerra de Irán ponen en jaque a los agricultores de España: “Somos los que pagamos la guerra”

Los aumentos en los precios de gasoil y fertilizante ajustan aún más el margen de beneficio de los productores españoles, que mantienen precios reducidos desde 2021

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Imagen de archivo de la siembra de cereal, en Huesca (España), a 22 de noviembre de 2025.
Imagen de archivo de la siembra de cereal, en Huesca (España), a 22 de noviembre de 2025. (Europa Press)

Los conflictos internacionales siguen afectando a los productores españoles. A las consecuencias indirectas de la guerra de Ucrania se les suma este 2026 los efectos de la guerra en Oriente Medio. La asociación Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos ha señalado este martes que esta campaña de cereales cuenta con unos costes de producción muy elevados que chocan de lleno con los precios a la baja que registra el alimento.

El análisis elaborado por la asociación agraria ha revelado que los precios de los cereales han permanecido reducidos desde 2021 hasta el presente, superando estas reducciones el 30% en el trigo duro y el 10% en el trigo blando, la cebada y el maíz en grano. Según Unión de Uniones, estos precios se mantienen igual que los registrados hace 30 años y señalan que es debido a “la importación masiva de cereal ucraniano”. “No puede ser que los agricultores españoles seamos los paganos de la guerra en Ucrania”, han lamentado.

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En esta línea, Unión de Uniones ha considerado que los conflictos internacionales han influido en estos datos, tanto para su aumento como para su disminución y que, lo que preocupa a los productores es “atajar el tema de los elevados costes de producción, que es lo que más está lastrando al sector”, han señalado.

Extender las ayudas al máximo

El cierre del Estrecho de Ormuz ha provocado la caída del 95% del tránsito marítimo en la región, interrumpiendo el flujo de energía y fertilizantes, lo que ha causado a su vez el aumento exponencial del precio del petróleo, del gas y, también, de los fertilizantes, repercutiendo directamente en la producción de alimentos y sus precios.

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La distancia no ha supuesto un impedimento para que los efectos de la guerra perjudiquen a los productores españoles. La subida de los fertilizantes pone en duda la cobertura nitrogenada de los campos durante las primeras semanas de la primavera, una tarea clave para no perder la cosecha. Durante la primera semana de conflicto, el producto aumentó un 20% y, junto al aumento del gasóleo agrícola (41%), supone un sobrecoste anual de 890 millones de euros para el campo.

Actualmente, Unión de Uniones eleva este incremento hasta el 30% de media para el gasóleo y los fertilizantes, lo que ajusta aún mas los márgenes (ganancias) de los agricultores y genera preocupación en un sector que generalmente suele ser rentable por la versatilidad y utilidad de los cereales. “Comenzamos la campaña con estas premisas y, además, en los cultivos de la zona norte del país hay que añadirle las altas temperaturas de estos días, totalmente anómalas que esperemos que no duren mucho más”, han destacado.

Además, según la asociación, este aumento se sumaría a los altos costes de producción que presentan hasta el momento 200 euros más por hectárea respecto al año pasado. Unión de Uniones ha señalado que, para hacer frente a estos costes extra, es necesario extender las ayudas anunciadas por el Gobierno hasta el máximo que permite la Unión Europea, permitiendo cubrir hasta el 70% de los costes extraordinarios hasta diciembre de 2026 y poner sobre la mesa nuevas propuestas.

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