El próximo lunes 4 de diciembre se votará en la UBA. Se realizará la Asamblea Universitaria por medio de la cual se elegirá al rector que comandará la casa de estudios en el período 2018-2022. Según las especulaciones, Alberto Barbieri será reelecto en forma contundente con más del 75% de los votos.

En caso de confirmarse la presunción, será el segundo mandato de Barbieri y muy posiblemente el último consecutivo. En principio se iba a votar también el lunes una reforma del estatuto que imposibilitaría más de dos mandatos seguidos, pero por pedido de una minoría se postergó aún sin fecha determinada.

Más allá de la postergación, todo indica que la reforma se votará afirmativamente en asamblea ya que requiere mayoría simple. A partir de su aprobación, el rector no podrá perpetuarse en el cargo. Hasta hoy, quien lo deseara podía tener tantas gestiones seguidas como le permitiesen los votos. Ahora, al menos, deberá dejar un mandato libre cada dos.

El estatuto, que no se modifica desde 1958, mantendrá su mecanismo de elección de rector. Participarán los consejeros de las trece facultades más los consejeros superiores, lo que da un total de 236 electores.

Para que el rector resulte electo en la primera votación se necesitan 119 votos. En caso de no lograrse ese número, se repiten los comicios hasta seis veces. Si ninguno logra la mitad más uno todavía, se definirá por mayoría simple entre los dos candidatos más votados en la última asamblea.

Además de la imposibilidad de reelección indefinida, el estatuto reafirma el principio de autonomía universitaria y esclarece los objetivos de la UBA: enseñanza, investigación y extensión. Asimismo, destaca la contribución de la universidad al abordaje de los problemas nacionales y latinoamericanos, a partir del desarrollo de conocimientos y del estudio "en forma imparcial".

Como novedad, dentro de sus principios ético-políticos, incorpora la igualdad de género y la inclusión de las personas con discapacidad.

A fines de aumentar la tasa de graduación y facilitar la movilidad de alumnos entre facultades, se llama a la integración entre las carreras a través de ciclos comunes y el dictado de clases en forma colaborativa. También incluye "la necesidad de autoevaluación y renovación curricular permanente".

La reforma que se tratará hace especial hincapié en la formación docente. Insiste en la necesidad de la "actualización permanente" con una oferta variada de cursos y seminarios sobre metodologías de enseñanza. Al mismo tiempo, pone de manifiesto las especializaciones y la maestría de formación docente que ya existe y depende de la secretaría académica de la universidad.

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