
Las operaciones en Puerto Quequén comenzaron a normalizarse luego de más de dos semanas de conflicto. Transportistas, dadores de carga y autoridades alcanzaron un acuerdo tarifario que permitió destrabar los bloqueos en los accesos a la terminal y retomar la actividad logística en uno de los principales nodos agroexportadores del país.
Según informó el Consorcio de Gestión de Puerto Quequén, el entendimiento se logró en el marco de una mesa de diálogo desarrollada en la propia terminal. “Se logró destrabar el paro que se extendía por más de 15 días”, señalaron en un comunicado oficial. Como parte del acuerdo, se estableció “un incremento del 16% sobre la última tarifa vigente, aplicable a todo el hinterland de Puerto Quequén”.
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La negociación contó con la intermediación del presidente interino del Consorcio, Mariano Carrillo; la diputada nacional Jimena López; y el director provincial de Permisos y Habilitaciones de Transporte de Cargas, Miguel Ángel Bettili. De acuerdo con el comunicado, también se definió que “los gastos administrativos no podrán superar el 2%”.
El esquema acordado incluye también otros puntos operativos. Por un lado, se determinó que las tarifas correspondientes a las playas de estacionamiento de Sitio 0 de Quequén S.A. “se mantendrán sin modificaciones”. Por otro, se dispuso una regulación sobre los tiempos de permanencia de los camiones: “Transcurridas 24 horas desde el ingreso de cada camión con cupo a la zona portuaria, en caso de permanecer detenido, el transportista deberá abonar la correspondiente estadía”.
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Fin de las medidas de fuerza
Con el entendimiento, las partes dieron por finalizada una medida de fuerza que había paralizado la operatoria portuaria durante más de dos semanas y que había convertido a Quequén en el principal foco de conflicto dentro del sistema logístico del sur bonaerense.

El acuerdo llega luego de un período de negociaciones sin resultados concretos, en el que persistieron bloqueos en los accesos al puerto a pesar de avances parciales en otros puntos del país. En ese contexto, la terminal de Quequén se mantuvo como el último enclave con actividad interrumpida, incluso cuando otros puertos ya habían retomado su funcionamiento.
La medida de fuerza había sido impulsada por transportistas autoconvocados que reclamaban una actualización de las tarifas de flete ante el incremento de los costos operativos, en particular el precio del combustible. El conflicto se inició a comienzos de abril y, con el correr de los días, derivó en cortes totales en los accesos a la terminal, lo que impidió el ingreso de camiones y la carga de buques.
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Durante ese período, distintas entidades del sector agroexportador advirtieron por el impacto económico de la paralización. La interrupción de la logística afectó el cumplimiento de contratos internacionales y generó demoras en la salida de granos en plena cosecha gruesa.
De acuerdo con estimaciones difundidas durante el conflicto, las pérdidas alcanzaron al menos USD 450 millones en una semana, como consecuencia de la imposibilidad de embarcar mercadería y los sobrecostos asociados a la demora de buques . En paralelo, se acumulaban embarcaciones a la espera de carga tanto en Quequén como en otros puertos, en un contexto de alta demanda internacional.
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La situación también impactó sobre toda la cadena agroindustrial. Productores, acopios, cooperativas, industrias y exportadores se vieron afectados por la interrupción del flujo de mercadería y por las dificultades para cumplir compromisos comerciales en el exterior. En algunos casos, incluso, se evaluó el desvío de buques hacia otras terminales o hacia puertos de países vecinos.

En el plano operativo, el bloqueo provocó la acumulación de camiones y la paralización de tareas en la zona portuaria. En los días previos al acuerdo, se registraban buques fondeados a la espera de carga y un volumen significativo de granos sin poder ser despachado.
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El conflicto en Quequén se dio en paralelo a negociaciones en otros puntos del país, donde se habían alcanzado acuerdos tarifarios que permitieron normalizar progresivamente la actividad. Sin embargo, un grupo de transportistas mantuvo las medidas en esa terminal, lo que prolongó la crisis logística más allá del resto del sistema.
Con el acuerdo alcanzado, se espera que la operatoria recupere gradualmente su ritmo habitual. La reanudación de las actividades permitirá avanzar en la carga de los buques demorados y en la normalización de los flujos de exportación, en un momento clave para la salida de la producción agrícola.
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