La soja disfruta de precios internacionales récord, pero la falta de agua en zona núcleo achicó la producción en un millón de toneladas

La Bolsa de Comercio de Rosario advirtió que la sequía y las olas de calor de enero y febrero redujeron la estimación de cosecha a 16,1 millones de toneladas

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La soja de primera ya
La soja de primera ya inició su etapa de maduración y comenzará a cosecharse en los próximos 15 días sin margen para mejorar sus rindes. (Reuters)

El escenario para la campaña sojera 2025/26 en la región núcleo de la Argentina presenta una paradoja económica. Mientras que los precios internacionales de la oleaginosa sostienen niveles históricamente altos, los factores climáticos locales impidieron que ese beneficio se traduzca en una cosecha récord. Según el último reporte de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la falta de agua y el estrés térmico durante el verano provocaron un recorte de 1,1 millones de toneladas de soja en la proyección de producción respecto al mes pasado.

En febrero, las estimaciones se ubicaban en 17,2 millones de toneladas, pero el impacto del clima redujo esa cifra a 16,1 millones de toneladas. Esta caída no solo aleja la producción del objetivo inicial de la siembra, que era de 18 millones de toneladas, sino que sitúa el volumen final por debajo del promedio de los últimos 15 años, que es de 17,4 millones de toneladas.

El impacto de la sequía y los eventos extremos

El ciclo del cultivo comenzó con buenas reservas de humedad en los suelos, que acompañaron el desarrollo hasta finales de 2025. Sin embargo, el panorama cambió drásticamente con el inicio del nuevo año. “A partir de allí, la sequía, la ola de calor en enero y los eventos de tiempo extremo de febrero doblegaron al cultivo”, señala el informe técnico de la BCR.

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Además de la sequía, el granizo y el viento destruyeron 100.000 hectáreas en el corredor productivo entre Santa Fe y Córdoba. (Reuters)

Los mayores recortes en la producción se concentran en el centro-sur de Santa Fe y el noreste de la provincia de Buenos Aires, zonas donde el estrés hídrico y térmico fue más severo. Además de la falta de precipitaciones, se sumó la pérdida de superficie por eventos climáticos violentos. A las 64.000 hectáreas que ya se consideraban perdidas en enero por la sequía, en febrero se sumaron otras 100.000 hectáreas que fueron “barridas” por tormentas de granizo y viento en el corredor que une las localidades de Armstrong, Tortugas, General Roca e Inriville. En total, la superficie perdida ya alcanza las 164.000 hectáreas.

La soja de primera entra en tiempo de descuento

Para la soja de primera, que representa la mayor parte de la superficie sembrada, el margen de recuperación es nulo. Actualmente, el 55% de los lotes se encuentra en la fase de llenado de granos y el 45% restante ya inició el proceso de madurez.

“La soja de primera de la región núcleo transita las últimas etapas de su ciclo. La ocurrencia de nuevas lluvias no tendría impacto significativo sobre el rinde”, advierte el organismo. Los técnicos estiman que la cosecha comenzará en un plazo de 10 a 15 días. Aunque el rinde promedio regional se estima en 41 quintales por hectárea (qq/ha), la disparidad es notable: mientras que en zonas como Carlos Pellegrini se esperan 50 qq/ha, en localidades como Aldao advierten que los rindes están en torno a los 30 qq/ha, lejos de los niveles de la campaña anterior.

La soja de segunda: a la espera de las lluvias de marzo

A diferencia de la soja de primera, la de segunda todavía tiene una ventana de oportunidad para estabilizar sus rendimientos. La mayor parte de estos lotes se encuentra en plena formación de vainas y llenado de granos, por lo que las lluvias pronosticadas para la segunda quincena de marzo podrían sumar algunos quintales extra.

Los lotes de soja de
Los lotes de soja de segunda todavía requieren precipitaciones urgentes durante marzo para evitar mayores caídas en la producción final.

Sin embargo, las expectativas son cautas. En zonas como Colón, el cultivo previo (trigo) extrajo gran parte de los nutrientes y el agua del perfil del suelo, y las lluvias de febrero no fueron suficientes para recomponer ese déficit. Allí, los rindes proyectados caen a los 20 qq/ha hacia el norte de la ruta 8. En Marcos Juárez y Bigand, la situación es similar, con proyecciones estancadas en los 25 qq/ha debido a que el agua de febrero no logró revertir el daño acumulado.

El rinde medio general de la región núcleo se ubica ahora en 36,5 qq/ha, una cifra que refleja el impacto de un verano que, pese a los precios internacionales favorables, privó al campo argentino de alcanzar su máximo potencial productivo.