Compras de reservas del BCRA: por qué no sube el dólar pese al aumento de la demanda y que pasará con la inflación

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) compró USD 823 millones en las últimas doce ruedas. Los analistas sospechan de que se trata de operaciones en bloque por la liquidación del campo y las colocaciones de empresas

Guardar
Foto de archivo: el ministro
Foto de archivo: el ministro de Economía de Argentina, Luis Caputo, habla junto al presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Santiago Bausili en una conferencia de prensa en el ministerio de Economía en Buenos Aieres, Argentina. 10 ene, 2024. REUTERS/Matias Baglietto

Desde el 1° de enero de 2026, el Banco Central (BCRA) puso en marcha un cambio en la política monetaria que tiene como uno de sus principales objetivos la compra de reservas internacionales. En el arranque del año, el BCRA acumuló USD 823 millones en las últimas trece jornadas y las reservas brutas —que no incluyen los pasivos de la entidad— cerraron la última rueda en USD 45.077 millones, el mayor nivel desde septiembre de 2021.

El dato resulta relevante porque la operatoria se implementó en plena temporada de verano, con un aumento de los viajes al exterior y un contexto de alta demanda de dólares. A pesar de ese escenario, la cotización oficial se mantuvo sin sobresaltos, lo que generó interrogantes y especulaciones sobre la dinámica cambiaria y la demanda de dinero en la economía local.

Entre los analistas consultados, hay consenso en que la tranquilidad del dólar y la posibilidad de que el BCRA compre reservas se debe a una combinación de factores. Por un lado, influyó el aumento de la liquidación del sector agropecuario, que aportó mayor volumen de divisas al mercado. Por otro, se sumaron colocaciones de deuda por parte de empresas privadas, que también incrementaron la oferta de dólares en la plaza.

El presidente del Banco Central
El presidente del Banco Central de Argentina, Santiago Bausili afirmó que la nueva fase del programa económico con la compra de reservas esta en linea con la desaceleración de la inflación.

Fausto Spotorno, director de la consultora OJ Ferreres, explicó que “el BCRA está comprando en bloques, lo que significa que le compra a operadores que venden montos muy grandes”. Entre los principales oferentes, ubicó a los exportadores de granos y a compañías que realizaron emisiones de deuda. Según Spotorno, “es demanda de pesos, porque si estás vendiendo dólares es porque necesitás los pesos, sea en el sector agropecuario para operar o en las empresas para afrontar compromisos financieros. La incógnita es si esa demanda de pesos se sostendrá en el corto plazo”.

La economista de LCG, Florencia Iragui, sostuvo que las exportaciones siguen siendo elevadas y que el ingreso de divisas también se ve favorecido por la emisión de obligaciones negociables de distintas compañías. “Una mayor oferta, sin demanda, generaría una caída del precio del dólar, pero al haber demanda —en este caso puntual, el BCRA— se compensa ese efecto y se mantiene el tipo de cambio relativamente estable”, analizó.

Cuando presentó la nueva fase del programa económico, el presidente del BCRA, Santiago Bausili, señaló que la compra de reservas se realiza “en función del aumento de la demanda de dinero y a través de compras en bloque”. Ambas alternativas cuentan con el aval del Fondo Monetario Internacional (FMI) y se aplican bajo la regla de no superar el 5% del volumen operado en el Mercado Único de Cambios (MUC), justamente para evitar movimientos bruscos en la cotización.

Lucio Garay Méndez, economista de Eco Go, advirtió sobre la evolución de la demanda de pesos en los próximos meses. “Seguimos en momentos de estacionalidad alta, por lo menos hasta fin de mes, después vuelve a caer un poco”, afirmó. Además, recordó la dolarización extrema que se registró previo a la elección legislativa de octubre. En ese sentido, citó datos que el vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, compartió en Washington D.C.: la cobertura llegó al 40% del M2, un nivel solo comparable con el de elecciones presidenciales.

El impacto de la nueva política monetaria sobre los precios es otro de los puntos bajo análisis. La atención está puesta en el efecto que pueden tener los pesos que libera el BCRA en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de enero, sobre todo después del salto al 2,8% que mostró la inflación en diciembre. El equipo económico enfrenta el reto de revertir la aceleración de precios de los últimos cuatro meses.

Durante la conferencia de prensa en la que se anunció la nueva fase, Bausili sostuvo que “esto es muy consistente con un sendero de baja de la inflación. Porque la inflación tiene que ver, desde el punto de vista monetario, con un exceso de oferta y se puede dar por aumento en la oferta y caída en la demanda o una combinación de las dos cosas. Vamos a ir a un proceso en donde la demanda de dinero aumenta y la oferta de dinero aumenta a través de la compra de reservas, pero a un ritmo menor que es consistente con una reducción de la inflación en el tiempo”.

Para Garay Méndez, el traslado a precios debería disminuir en la medida que la demanda de pesos se recupere tras la volatilidad electoral de 2025. “También la inflación va a ceder por la menor incidencia de regulados”, explicó, a partir de la decisión del Gobierno de postergar el nuevo esquema de subsidios en tarifas de luz y gas.

Spotorno evaluó que la compra de reservas y los pesos volcados al mercado podrían tener un impacto limitado en la desaceleración de la inflación. “Por ahí hoy estás viendo un aumento de la demanda de pesos que no tendría que generar inflación, pero como aún no es estable, si en febrero o marzo baja la demanda por la moneda nacional se ralentiza el proceso de desinflación”, advirtió.

De acuerdo con el relevamiento de precios de la consultora LCG, en la segunda semana de enero la inflación de alimentos y bebidas no alcohólicas fue del 0,5%, impulsada por un aumento del 2,1% en verduras. Por su parte, la consultora Analytica reportó un incremento del 0,8% en los precios de alimentos y bebidas en el Gran Buenos Aires. Las proyecciones privadas estiman un alza mensual del 2,5% para el índice general durante enero.