
En el primer año de gobierno de Javier Milei, la inflación bajó de 12,8% a 2,4%; el déficit fiscal dio paso al superávit de las finanzas públicas; se cerró la brecha cambiaria, y la actividad productiva y comercial se estabilizaron tras un receso inicial. Un movimiento similar se observó en las expectativas de empleo y poder adquisitivo promedio de salarios y jubilaciones.
Sin embargo, persisten las reservas netas negativas del Banco Central; el tipo de cambio se continúa administrado mediante una política de crawling peg al 2% por mes, y persisten restricciones importantes para la liquidación de divisas del comercio exterior y el giro de dividendos de empresas extranjeras a sus casas matrices, principalmente.
Con ese panorama, Daniel Artana, economista jefe y director de FIEL, analizó la gestión de Javier Milei.
— ¿Qué balance hace del primer año de la economía bajo la gestión de Javier Milei?
— El balance ha sido positivo. Las condiciones iniciales eran muy malas, con inflación minorista en torno de 12% mensual, alto déficit fiscal, reservas netas negativas y atrasos en los pagos al exterior. Además, había regulaciones sin sentido, una economía en recesión, pérdida de ingresos reales en asalariados y jubilados, y una pobreza elevada.
En solo un año, la inflación se redujo a menos del 3% mensual, se eliminó el déficit fiscal, se avanzó en reducir los atrasos en pagos al exterior y se eliminaron muchas regulaciones innecesarias. La actividad económica y los ingresos de la población recuperaron parte del terreno perdido.
— ¿Fue el Gobierno quien logró cambiar las expectativas del mercado o las consultoras necesitaron más tiempo para ajustar sus proyecciones?
— Las proyecciones iniciales de los analistas se hacían en un contexto de alta incertidumbre. A medida que el Gobierno logró avances en distintos frentes, fue natural que las estimaciones privadas se alinearan con las metas oficiales.

— De cara al segundo año de gestión, ¿cuáles son los puntos fuertes y débiles en términos económicos y financieros?
— Se arrastra todavía una insuficiencia de reservas netas que siguen siendo negativas y el impacto de la desregulación en los costos parece operar más lento que el ritmo de apreciación del tipo de cambio real. Los puntos fuertes son la convicción del Gobierno de mantener la solvencia fiscal y avanzar hacia una economía más libre.
— Pese a la virtual desaparición de la brecha cambiaria, ¿por qué cree que el ministro Luis Caputo decidió no acelerar el levantamiento del cepo cambiario?
— Por las reservas netas negativas, los atrasos acumulados en los pagos de dividendos al exterior prácticamente nulos en los últimos cinco años y porque todavía hay gran cantidad de pesos de corto plazo concentrados en vencimientos de deuda del Tesoro.
— ¿Cuánta demanda de dólares reprimida estima que existe debido al cepo y cómo impactaría en el mercado si se elimina?
— No hay un número exacto de los pagos de dividendos atrasados, pero podrían sumar entre USD 6.000 y 8.000 millones. Si se libera el cepo completamente -para nuevos flujos y stocks- es posible que las empresas busquen girar gran parte de ese stock de inmediato. Sería factible eliminar restricciones para nuevos giros de utilidades y reducir el plazo de 90 días que rige para acceder al Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) a quienes operan CCL -la llamada restricción cruzada-.
— ¿Qué factores incidieron más en la contracción de sectores industriales hacia fin de 2024?
— La recuperación heterogénea de ingresos. La apertura económica todavía no tiene un impacto significativo sobre la economía y el cepo no afecta la recuperación cíclica que puede darse mientras haya capacidad ociosa, sino que es negativo para el crecimiento de largo plazo.
— ¿El tipo de cambio real al cierre de 2024 podría afectar negativamente el comercio en 2025?
— Podría tener un impacto, pero el saldo comercial a corto plazo depende más del nivel de la actividad económica interna en las importaciones y de shocks externos positivos o negativos sobre las exportaciones -clima, precios internacionales de las materias primas, y depreciación de las monedas de los socios comerciales-.
— ¿Qué explica el freno en la baja del índice de riesgo país pese a mejoras en otros indicadores?
— El rally en los bonos fue muy significativo. Es natural que haya alguna toma de ganancias o pausa en la suba.
— ¿Por qué los rendimientos de los bonos soberanos siguen por encima de los de las empresas energéticas?
— Por el historial negativo del soberano en términos de cumplimiento y porque las energéticas tienen acceso más claro a divisas para pagar su deuda - aunque los temores para el soberano son exagerados a mi juicio-. Además, Argentina realizó reestructuraciones agresivas más por caprichos ideológicos que por necesidad.
— Finalmente, ¿qué reflexiones le deja este primer año en términos de política económica y perspectivas?
— Hubo avances muy importantes que abren las puertas para consolidar la salida a décadas de atraso.
Fotos: Gastón Taylor
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