
A pesar del poco interés de los bancos por ofrecer coberturas contra la inflación, los ahorristas vuelcan cada vez más dinero a plazos fijos UVA que ajustan por inflación. Se trata de la única herramienta bancaria a mano del minorista para atar sus ahorros a la marcha del nivel general de precios y, más allá de las dudas que generó la caída de los bonos que ajustan por CER -primos hermanos a la hora de ofrecer cobertura-, el stock no para de crecer.
Con datos al 28 de julio, el stock de depósitos UVA creció en $42.769 millones respecto de un mes antes. Es un avance de casi el 12%, bien por encima de estimaciones de inflación que rondan el 7% para ese convulsionado mes en el que renunció el ministro de Economía, Martín Guzmán, y tuvo lugar la breve gestión de su sucesora, Silvina Batakis, finalmente reemplazada por Sergio Massa.
La agitada agenda política de julio disparó a las cotizaciones paralelas del dólar, con el precio informal superando por primera vez los $300 en su historia mienras que las cotizaciones financieras como el MEP y el contado con liquidación llegaron todavía más alto.
En medio de los temores y la búsqueda de refugio, la opción por plazos fijos UVA volvió a estar presente, como sucedió en todo el año.
Dada la aceleración de la inflación en el primer trimestre del año y la continuidad de datos mensuales altos en los meses que siguieron, los ahorristas fueron aumentando sus apuestas por esta herramienta todavía minoritaria en el sector financiero.
En lo que va del año, el stock de pesos depositados en plazos fijos con ajuste UVA creció 145,35% en términos nominales. Si se tiene en cuenta que es un depósito indexado, los datos nominales pueden dar información errada, ya que por definición el capital nominal en pesos de esos depósitos sube a diario con el avance de la inflación.
Pero aún si se despeja la variable inflación, es decir si se mide el stock en UVAs, se ve un crecimiento del 76% en lo que va del año. Nuevos fondos de nuevos ahorristas fueron a buscar refugio en esos depósitos. Incluso en medio de los vaivenes del dólar libre y la entrada y salida de ministros de Economía.
Bancos reacios
Si bien para los ahorristas aparecen como una alternativa para blindarse de la inflación, los bancos están cada vez más reacios a tomar estos depósitos. Desde que los créditos hipotecarios ajustados por UVA dejaron de ser parte de la oferta del mercado, ya eran un problema.
Esto es porque para poder tomar depósitos UVA -la mayoría paga una tasa del 1% además del ajuste de capital- los bancos tienen que poder colocar préstamos o comprar activos que ajusten también por inflación. Sin crédito ajustado por UVA, estos depósitos generan un descalce a los bancos: cuánto más se acelera la inflación, más caro es pagar por ellos.
Durante buena parte del Gobierno de Alberto Fernández paliaron este problema drigiendo esa liquidez a bonos ajustados por CER, eminentemente los emitidos por el Tesoro Nacional. Así, si bien pagaban a los ahorristas de acuerdo al avance de la inflación, obtenían un rendimiento también atado al avance de los precios con un spread a favor.
Pero en junio, la deuda del Tesoro se derrumbó ante las dudas respecto a la capacidad del entonces ministro de Economía, Martín Guzmán, de seguir refinanciando los vencimientos de esos papeles. Ya los bancos se quedaron sin un activo en donde colocar los depósitos que remuneran de acuerdo a la inflación.
“Los Bancos deben calzar los pasivos con activos: si toman pesos tasa fija deben prestar pesos tasa fija en el mismo monto y plazo. Lo mismo para cada tipo de ajuste y moneda: dólar billete, argendólares o dollar-linked, y ajustables UVA o CER. En este último caso el único tomador es el Estado”, dijo un asesor de bancos que prefirió el anonimato.
“Hay hipotecas y prendas ajustables UVA, pero sabemos que al primer lío con los tomadores de los créditos, vas a tener que refinanciarlos y perdonarles ajustes y deudas como pasó siempre. Y a la hora de tomar bonos, le estás prestando a un deudor incumplidor serial. ¿Qué va a pasar? Solo Dios y Massa lo saben hoy”, agregó.
Cómo funcionan
Los depósitos UVA tienen una traba para su adopción, desde el punto de vista de los ahorristas. Y este es que tienen un plazo mínimo de 90 días, cuando el mercado está acostumbrado al plazo fijo tradicional a 30 días.
Para morigerar este problema, el presidente del Banco Central Miguel Pesce impulsó el lanzamiento de Plazos Fijos UVA precancelables. Esos depósitos, los más usados porque además son los que pagan la mejor tasa, permiten salir antes de los 90 días de la inversión con un castigo. Si no se completa el plazo prefijado, los ahorristas renuncian al rendimiento UVA y se llevan, en cambio, una tasa fijada por el Banco Central que es menora la de un plazo fijo tradicional.
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