
Tras el fallido plan de la cuenta bimonetaria para los turistas extranjeros, el Banco Central vuelve a intentar captar una parte de los dólares que turistas de todo el mundo traen al país y que, por culpa de la brecha cambiaria, quedan en el mercado paralelo. La entidad que preside Miguel Pesce dispuso autorizar a los bancos y casas de cambio para que compren hasta USD 5.000 -por persona, por mes y en efectivo- a los “turistas no residentes” contra la sola presentación de su documento y la firma de una declaración jurada.
En el sistema financiero todavía ven muchas dudas y aspectos pendientes para saber si va a funcionar, a diferencia de la idea anterior, que desecharon desde el primer día. Pero aún cuando se logre que el sistema consiga ponerse en funcionamiento y los extranjeros vayan a una sucursal a cambiar sus dólares, su impacto para fortalecer las débiles reservas del Banco Central y aumentar la oferta de dólares puede ser muy magro. Y además, todavía está por verse si no genera alguna picardía financiera, típica de cuando aparecen nuevos controles.
La norma aprobada por el BCRA todavía no aclaró algunos interrogantes que tienen los bancos y los cambistas. En primer lugar, si los deja cubiertos en materia de prevención del lavado de dinero, con las obligaciones que impone la UIF, el organismo dedicado al tema. “Un turista no nos va a traer una declaración de ingresos”, explicaron en una entidad. Allí también se preguntaron cómo va a ser el arbitraje cuando el turista traiga monedas diferentes al dólar: “Si un brasileño nos trae reales, ¿hay que cambiar reales por pesos y esos pesos por dólares? ¿Qué tipo de cambio resultará de eso?”.
La norma impone a los bancos liquidar la operación con el turista de manera inmediata y luego dispone un plazo de dos días hábiles para hacer la operación de dólar Bolsa que la compense. El riesgo de que la cotización de los bonos varíe en esos dos días también genera inquietud.
Cuando el Banco Central lanzó, en noviembre del año pasado, la “cuenta bimonetaria”, no había dudas: todos los bancos sabían que era inviable. Por eso ninguna entidad llegó a implementarla, ni siquiera el Banco Nación. Más allá del engorroso trámite para el viajero, el plan preveía que el banco haga una operación de “dólar Bolsa” con un extranjero del que no tiene ningún dato, algo que no pasa el filtro de la normativa financiera que obliga a las instituciones a “conocer a su cliente”.

Este sistema simplifica ese paso, ya que la operación no es bursátil sino cambiaria. De hecho, la Cámara Argentina de Casas y Agencias de Cambio (Cadecac) venía gestionando ante el Banco Central y el Ministerio de Economía la sanción de alguna medida de este tipo, ante la inviabilidad de la cuenta bimonetaria. Por ello, en la entidad esperan que las “dudas operativas” puedan disiparse y el sistema funcione.
La pregunta que se hacen muchos analistas es cuál será el efecto en términos macro de esta medida, aún cuando logre instrumentarse con rapidez. Según datos que dio el ministerio de Turismo, en la primera mitad del año los extranjeros dejaron USD 1.400 millones en la Argentina pero solo USD 200 millones pasaron por el mercado oficial. ¿Cuánto se podrá capturar de esos USD 1.200 millones que se lleva el dólar blue con este sistema? Si la porción no es importante, el efecto deseado por el BCRA -incrementar la oferta de dólar MEP para contener su cotización- será marginal.
Con una brecha cambiaria del 150%, las posibilidades de cambiar divisas al precio libre para un turista que visite la Argentina son múltiples. Y no se trata solamente de los tradicionales “arbolitos” de la calle Florida. ¿Qué comerciante argentino, de cualquier sector, no aceptaría dólares o euros de un cliente al tipo de cambio informal, ya sea para vender un producto caro o bien para una cena? A eso se suman el diversificado circuito del dólar informal, que si bien representa un volumen reducido con respecto al mercado oficial, en la prestación de los servicios turísticos está siempre al alcance de la mano. ¿Por qué ir a hacer un trámite al banco?

Por otra parte, el sistema ideado por el BCRA funciona únicamente en efectivo; un viajero que por caso cambie 5.000 dólares se retirará del banco con unos 1.700 billetes de 1.000 pesos argentinos en la mano, con lo que implica en términos de seguridad y comodidad.
Los conocedores del mercado cambiario empezaron a preguntarse qué sucederá en las zonas fronterizas de todo el país, donde hoy es habitual que lleguen brasileños, uruguayos, bolivianos, paraguayos y chilenos a hacer compras de todo tipo para sacarle el jugo a la debilidad del peso argentino. Cada extranjero que cruce a la Argentina a comprar se transformará en “turista no residente”, como reza la norma del BCRA, y podrá cambiar en el circuito formal el equivalente a USD 5.000 por mes. Algunos seguramente ya están ideando algún “rulo” para sacar rédito del nuevo esquema.
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