El Banco Central emitió $ 600.000 millones para ponerle un piso a los bonos pero absorbió más del 80%

La “aspiradora” de pesos procura reducir el impacto de esa expansión monetaria en la inflación y el tipo de cambio. El próximo mes desafiante para el Tesoro será septiembre, cuando deberá renovar más de un billón

Miguel Pesce, presidente del Banco Central
Miguel Pesce, presidente del Banco Central

La recompra de bonos en pesos se transformó en la principal fuente de emisión monetaria para el Banco Central. Al menos eso es lo que sucedió en junio, cuando precisó emitir $ 600.000 millones para frenar el derrumbe y ponerle un piso a la cotización de los títulos. Sin embargo, la mayor parte de esa emisión fue reabsorbida por la propia institución, a través de la emisión de Leliq.

De esta forma, el titular del BCRA, Miguel Pesce, consiguió retirar del mercado casi el 85% de la fuerte emisión que llevó adelante a partir del 9 de junio. En ese momento se desataron fuertes ventas de bonos en moneda local. En el mercado no termina de haber acuerdo sobre los motivos que desataron esta “minicorrida”.

La rápida absorción de pesos por parte del Banco Central procura frenar el efecto sobre el tipo de cambio y la inflación. Sin embargo, estaría cada vez más lejos la meta pactada con el FMI, por la cual el BCRA sólo podría emitir el equivalente al 1% del PBI para financiar al Gobierno. El resto de los recursos debería salir de la colocación de bonos por parte del Tesoro, es decir del financiamiento genuino en el mercado de deuda local.

Algunos inversores salieron a tomar ganancias luego de fuertes subas en la primera parte del año y otros lo hicieron para cubrirse de eventuales cambios en las reglas de juego de la deuda en pesos cuando asuma el próximo gobierno. Se suman además las empresas (sobre todo multinacionales) que prefieren bajar su exposición en bonos CER de mediano plazo y así acotar las pérdidas que se venían acumulando en el mes.

La “pulseada” entre los inversores terminó con un BCRA muy activo en la recompra de deuda en moneda local. A eso se sumaron declaraciones del ministro de Economía, quien aseguró que se saldrá a rescatar “todo lo que sea necesario” para sostener las cotizaciones de títulos en moneda local.

Los rescates de cuotapartes de fondos comunes de inversión que invierten en bonos ajustados por CER tuvieron como destino principalmente fondos de plazos fijos. Los inversores salieron del “riesgo Tesoro” para pasarse a “riesgo Banco Central” de cortísimo plazo

Martín Guzmán busca así mantener vivo el mercado de financiamiento en pesos. Pero para eso precisa renovar los vencimientos que se aproximan en los próximos meses sin necesidad de recurrir a nuevos “rescates” del Central. El objetivo no es para nada sencillo. Gustavo Neffa, director de Resarch for Traders, observó que “julio también viene con vencimientos altos, pero septiembre será otra prueba de fuego para la Tesorería”. Ese mes ya acumula vencimientos por 1 billón de pesos, pero las colocaciones de corto plazo de los próximos dos meses abultarán aún más esa cifra.

El comportamiento del mercado de fondos comunes de inversión también refleja en buena medida la dinámica que tomó el mercado de deuda en pesos. Los rescates de cuotapartes de fondos que invierten en bonos ajustados por CER cayó cerca de $ 200.000 millones a lo largo de junio. Sin embargo, aumentó prácticamente en la misma proporción el volumen invertido en fondos comunes que invierten en plazos fijos, conocidos en la jerga financiera como T+0. Esto implica que los inversores optaron por reducir su exposición al “riesgo Gobierno” para pasarse al “riesgo Banco Central”. Se trata de una clara consecuencia del estricto cepo cambiario, que impide casi por completo la dolarización de portafolios a inversores como bancos, compañías de seguros o incluso empresas.

El economista Fernando Marull advirtió que la emisión y posterior absorción por parte del BCRA no tiene resultados seguros ni mucho menos: “Es más dinero que por ahora queda en los bancos, pero que el día de mañana pueden ir a presionar al dólar o a la compra de bienes”.

La acumulación de deuda en moneda local seguirá siendo uno de los principales desafíos que tiene por delante el equipo económico, sobre todo ante las dificultades para colocar más allá de las elecciones del 2023. Con emisión de bonos cada vez más cortos y ajustados por CER, el Gobierno que asuma a fines del año próximo recibirá una verdadera “bomba de tiempo”, si es que no le explota al actual.

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