En medio del asedio del kirchnerismo, Martín Guzmán eligió el silencio y se refugia en la gestión

El ministro de Economía no respondió los reclamos y pedidos de renuncia de dirigentes oficialistas. Se mostrará en en dos encuentros con empresarios en los que reflotará el debate por el impuesto a la “renta inesperada”

Guzmán no respondió los reclamos y pedidos de renuncia de dirigentes oficialistas y tiene en los próximos días una nutrida agenda con empresarios. (Nicolás Stulberg)
Guzmán no respondió los reclamos y pedidos de renuncia de dirigentes oficialistas y tiene en los próximos días una nutrida agenda con empresarios. (Nicolás Stulberg)

El ministro de Economía Martín Guzmán busca blindarse en la gestión del frente doméstico en medio del asedio de dirigentes del kirchnerismo que piden su renuncia. El jefe del Palacio de Hacienda eligió no salir a contestar las críticas directas desde dentro del oficialismo y continuará una agenda de contactos con empresarios: esta semana en la Patagonia y la próxima como orador de un foro de ejecutivos multisectorial. Todo eso en el marco del inicio de un ida y vuelta con el sector privado para buscar algún consenso sobre el impuesto a la renta inesperada.

Esta semana volvió la metralla sobre el ministro de Economía por parte de funcionarios y dirigentes con terminal política en la vicepresidenta Cristina Kirchner. El desfile lo inició el ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense y funcionario de Axel Kicillof, Andrés Larroque, que pidió la salida del jefe del Palacio de Hacienda de manera directa. Le siguieron horas después Teresa García, presidenta del bloque de senadores bonaerenses del Frente de Todos y Cecilia Moreau, vicepresidenta del bloque de diputados nacionales del oficialismo.

En los tres casos hubo duras críticas a la dirección de la política económica y en el caso de Larroque, el menos críptico, reclamó que la coalición no puede ser “rehén” de las decisiones del ministro. El fuego amigo sobre Guzmán no es nuevo pero sí es renovado, y aparecen como una respuesta demorada a una declaración fuerte que había realizado el propio ministro hace dos semanas, cuando reclamó que la totalidad del Frente de Todos esté alineada con el programa económico como condición para solucionar la inflación y en la que aseguró tener el respaldo presidencial: “Vamos a gobernar con quienes estén alineados”, bajó.

El jefe del Palacio de Hacienda eligió no salir a contestar las críticas directas desde dentro del oficialismo y continuará una agenda de contactos con empresarios

Fue una declaración en tono decididamente político, fuera del registro habitual de Guzmán, y que tuvo lugar precisamente en el medio de los transcendidos repetidos sobre una salida del ministro de su cargo. Esas versiones volvieron a arreciar mientras el funcionario se encontraba en Brasil en un viaje oficial para negociar abastecimiento de energía para el invierno.

Consultados por Infobae, desde el Ministerio de Economía afirmaron que no habrá respuesta a las críticas abiertas de funcionarios y dirigentes del kirchnerismo y que el funcionario continuará abocado a la agenda intermedia entre las dos reuniones con el FMI, es decir la misión en Washington de la semana pasada y la que tendrá lugar dentro de dos semanas, cuando el staff del organismo comience de forma oficial el primera revisión trimestral de metas antes de habilitar un nuevo desembolso.

Guzmán asegura tener el respaldo presidencial y pide que todo el Frente de Todos se alinee con el programa económico. (Nicolás Stulberg)
Guzmán asegura tener el respaldo presidencial y pide que todo el Frente de Todos se alinee con el programa económico. (Nicolás Stulberg)

Guzmán elige momentos muy particulares para dar definiciones políticas. Su primera reaparición pública tras el viaje a Brasil fue la oportunidad para manifestar el apoyo presidencial. Días después, en un acto en la Casa de Gobierno con el presidente Alberto Fernández para presentar las medidas de emergencia ante la aceleración inflacionaria y el impuesto a la renta inesperada, el ministro no hizo consideraciones políticas, aunque se trataba de una platea variopinta en el paisaje frentetodista, entre ellos Kicillof, el ministro del Interior, Eduardo de Pedro, y el presidente de la Cámara de Diputados Sergio Massa, entre otros. “No contest”, fue el anglicismo que eligieron desde el Palacio de Hacienda para graficar la postura que tendrá Guzmán ante el movimiento para conseguir su salida del ministerio.

Mientras tanto, la agenda del ministro tendrá en los próximos días varios puntos de contacto con empresarios de distintos sectores, en medio de la discusión que el propio ministro abrió la semana pasada al hacer oficial que el Gobierno buscará poner en marcha un impuesto por única vez para gravar la “renta inesperada” de un grupo de empresas que se hayan beneficiado del salto de precios internacional por la guerra en Ucrania.

Más temprano en la semana el jefe del Palacio de Hacienda participó del encuentro en la Casa de Gobierno que encabezó el presidente Alberto Fernández con los principales directivos de la Unión Industrial. La entidad fabril fue una de las primeras cámaras que salió a manifestar públicamente su rechazo a la idea de un nuevo tributo para las ganancias extraordinarias.

El fuego amigo sobre Guzmán no es nuevo pero sí es renovado, y aparecen como una respuesta demorada a una declaración fuerte que había realizado el propio ministro hace dos semanas, cuando reclamó que la totalidad del Frente de Todos esté alineado con el programa económico

Más tarde en la semana, Guzmán participó de manera virtual en el evento de IDEA sobre transición energética en la que volvió a anticipar que prepara una flexibilización a los controles cambiarios para las inversiones en el sector. Este jueves participará de un evento en Río Negro en el que expondrá en el marco de las jornadas “Pulso” que realiza el diario local Río Negro con motivo de su aniversario 110°. El viernes, por su parte, tiene como compromiso participar de una reunión con empresarios del Foro Llao Llao.

La semana que viene, posiblemente el jueves, Guzmán tendrá otra escala en su agenda de contactos con el sector privado cuando participe de un almuerzo con el Consejo Interamericano de Comercio y Producción (Cicyp), un foro empresario al que el ministro de Economía ya acudió a mediados de junio pasado.

Darío Martínez y Federico Basualdo, críticos de Guzmán en la Secretaría de Energía, se mostraron hoy con Axel Kicillof
Darío Martínez y Federico Basualdo, críticos de Guzmán en la Secretaría de Energía, se mostraron hoy con Axel Kicillof

Daniel Funes de Rioja, también mandamás de la UIA y de Copal, es el presidente de esa institución, que cuenta también como autoridades a Miguel Acevedo, Nicolás Pino (Sociedad Rural), Eduardo Eurnekian, Julio Crivelli, Adelmo Gabbi (Bolsa de Comercio), Martín Cabrales, Bettina Bulgheroni y Jorge Brito (Banco Macro), entre otros.

La energía también aparece en la agenda del ministro y no estará desligada de la interna del Frente de Todos. En los primeros días de mayo tendrán lugar las audiencias públicas que son el paso obligatorio para poner en marcha aumentos de tarifas, una acción que forma parte de la columna vertebral del programa económico con el Fondo pero que presenta resistencia hacia dentro del gabinete de la Secretaría de Energía, comandada por Darío Martínez y que tiene, en segundas y terceras líneas, a funcionarios con terminal política en la vicepresidenta Cristina Kirchner.

Guzmán continuará abocado a la agenda intermedia entre las dos reuniones con el FMI, es decir la misión en Washington de la semana pasada y la que tendrá lugar dentro de dos semanas, cuando el staff del organismo comience de forma oficial el primera revisión trimestral de metas

Federico Basualdo, subsecretario de Energía Eléctrica y Federico Bernal son dos de ellos. Tienen posturas muy distintas a las del ministro al que deberían responder y, en el caso de Basualdo, manifestó recientemente críticas al plan de incremento de tarifas que propone Guzmán.

El sábado, por caso, se cumplirá un año del intento frustrado del ministro de Economía de despedir a Basualdo de su puesto, algo que desde Economía se atribuyó a “inoperancia” por la demora en el diseño de un esquema de segmentación de tarifas, algo que terminó por salir forzosamente en el acuerdo con el FMI. Un año después, el funcionario todavía tiene vía libre para cuestionar de manera abierta las decisiones de su superior.

En un hecho que configura un eslabón más de una seguidilla de gestualidades, este jueves Basualdo y Martínez se mostraron en un evento público en el que firmaron el acta acuerdo para la finalización de la construcción de la Estación Transformadora 25 de mayo. Quien encabezó el acto fue, nada menos, el gobernador Kicillof.

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