El presidente Alberto Fernández y el ministro de Economía analizan las medidas para contrarrestar la crisis
El presidente Alberto Fernández y el ministro de Economía analizan las medidas para contrarrestar la crisis

El Gobierno analiza un amplio paquete de alivio fiscal debido a los efectos de la pandemia del coronavirus que incluiría la postergación de algunos vencimientos impositivos, la posibilidad de reducir algunas alícuotas y el lanzamiento de obra pública y programas de empleo.

El financiamiento de este paquete, en la crítica situación fiscal del país, llegará de la mano de los organismos multilaterales de crédito, como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y la CAF. Además, se utilizará la letra que el Ministerio de Economía le colocó al Banco Central para pagar la deuda pública y se podría apelar a la cuota que el Gobierno puede retirar como socio del Fondo Monetario Internacional (FMI).

El amplio paquete sería financiado con créditos internacionales para no caer en una excesiva emisión monetaria que acelere la inflación

Calificadas fuentes oficiales indicaron a Infobae que los anuncios que discute en estos momentos el presidente Alberto Fernández con el ministro Martín Guzmán incluirían una baja de impuestos, lanzamiento de obras de municipios y AYSA, créditos para la autoconstrucción de viviendas para sectores pobres, plan de fomento del empleo en sectores vulnerables en ferrocarriles y centros de jubilados del PAMI y clubes de barrio, entre otras.

Para que estas iniciativas no generen un agujero fiscal insostenible a través de una abultada emisión monetaria, se apelará al crédito de los bancos multilaterales y a la mencionada letra colocada al BCRA.

Parte del financiamiento de las medidas sería con una letra intransferible que Economía le coloca al Banco Central
Parte del financiamiento de las medidas sería con una letra intransferible que Economía le coloca al Banco Central

También, como ocurrió en la crisis global del 2009, el Gobierno haría uso del desembolso de los derechos especiales de giro al que tiene derecho como miembro del FMI. En agosto de aquel año, mientras se desarrollaba la crisis financiera global, la epidemia de la gripe A y el país estaba en default, el FMI le giró al gobierno de Cristina Kirchner 2500 millones de dólares, aun cuando no había un programa, sino como resultado de la distribución de la ampliación de capital que se votó entre todos los socios del organismo.

Este pedido se emparenta con la línea que el organismo que conduce Kristalina Georgieva lanzó días atrás para los países afectados por la pandemia. Se trata de una línea que provee financiamiento rápido y de bajo costo a todos los miembros del Fondo sin la necesidad de que haya un programa de por medio. De hecho, la Argentina ni siquiera empezó a negociar uno para repagar su deuda de 44 mil millones de dólares contraída en 2018 por el gobierno de Mauricio Macri luego del cierre de los mercados voluntarios.

Este nuevo crédito del Fondo puede servir para compensar una baja abrupta en el precio de las materias primas, desastres naturales, situaciones de conflicto bélico y emergentes surgidas de la fragilidad del contexto global, como el actual, según el FMI.

La directora del FMI, Kristalina Georgieva, ya anunció una línea de crédito para los países afectados por el coronavirus
La directora del FMI, Kristalina Georgieva, ya anunció una línea de crédito para los países afectados por el coronavirus

El crédito se limita al 50% de la cuota anual y al 100 % en términos acumulados, pero estor porcentajes pueden aumentar si el fenómeno afecta a más del 30% del PBI de un país.

Prórroga del pago de impuestos

En particular, en el capítulo impositivo lo más sencillo de poner en marcha es la prórroga de ciertos vencimientos impositivos.

Esta es una facultad que tiene la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y que no necesita un aval legislativo.

Si el Gobierno también decide incluir en este paquete de amplio apoyo fiscal una reducción temporal de alícuotas, podría optar por un decreto de necesidad y urgencia que luego sea refrendado por el Congreso Nacional, según las fuentes oficiales. Más prolijo desde el punto de vista constitucional sería que presentara un proyecto de ley. Las máximas autoridades del bloque oficialista fueron informadas por Guzmán en este sentido.

Los tributaristas consultados por Infobae afirmaron que el Poder Ejecutivo debe actuar con rapidez, debido al freno abrupto de la economía por esta coyuntura, que se suma a la recesión que el país experimenta desde 2018. Entre otras medidas, pidieron que se prorrogue el fin de los embargos previsto para el 31 de este mes.

El abogado experto en temas tributarios Diego Fraga dijo que “primero se deberían postergar los vencimientos impositivos. Esto lo puede hacer la propia AFIP a nivel nacional, pero sería importante que los fiscos provinciales y municipales también adopten medidas similares”.

“También se deberían suspender los plazos procesales en los procedimientos impositivos, pagos de anticipos, presentación de declaraciones juradas y otros cumplimientos tributarios”, agregó.

El tributarista César Litvin consideró que “deberían postergarse vencimientos de anticipos, cuotas de prórrogas, los vencimientos de la moratoria y saldos de las declaraciones juradas que vencen en marzo”.

A cambio, opinó, “quizás se pueda pedir un pago extraordinario a aquellas empresas que tengan actividades que generen un flujo mayor de ventas, como las que fabrican alcohol en gel y barbijos, entre otros”.

Una de las medidas más rápidas que puede tomar el Gobierno es prorrogar los vencimientos de impuestos que recauda la AFIP
Una de las medidas más rápidas que puede tomar el Gobierno es prorrogar los vencimientos de impuestos que recauda la AFIP

En tanto, el contador Ezequiel Passarelli también consideró que “hay que postergar todos los pagos que vencen a fines de este mes: el Siradig, los beneficios de la moratoria por entrar en marzo y el tema de la repatriación de activos por Bienes Personales”.

“En cuanto a la baja de impuestos en sí, la veo muy difícil por la situación fiscal, pero deberían hacerlo, como lo hizo España, que aplazó pagos y rebajó impuestos”, explicó.

En tanto, entre los economistas, Gabriel Caamaño de Ecoledesma, dijo que, dado el bajo margen fiscal y la nula capacidad de endeudarse, “se pueden hacer cosas en algunos sectores, como transables y servicios”.

“El problema es que van a terminar emitiendo con la demanda de pesos cayendo. Por lo tanto, tiene riesgos el tema y hay que hacerlo con cuidado”, explicó.

En tanto, la consultora Analytica que conduce Rodrigo Álvarez expresó que “bajo la premisa de que el efecto coronavirus es de carácter transitorio, es necesario evitar una corrección cambiaria que equilibre el sector externo en un mercado internacional convulso. En particular durante el tiempo que tome la renegociación de la deuda”.

Primero se deberían postergar los vencimientos impositivos. Esto lo puede hacer la propia AFIP a nivel nacional, pero sería importante que los fiscos provinciales y municipales también adopten medidas similares (Fraga)

“Además, con menos margen de maniobra por indicadores económicos y sociales, es también necesario atender el mercado doméstico en cuanto el coronavirus golpee sus puertas. Los mecanismos residen en medidas de carácter fiscal, pero dirigida. Es decir, orientadas a las firmas para mantener el empleo durante el tiempo que dure el efecto recesivo, porque es a través del consumo que la economía se ve más afectada”, indicó.

Los recursos deberían salir “del sistema financiero: hoy las entidades financieras dejaron de cumplir su función de intermediación financiera y colocan prácticamente la totalidad de su liquidez en Leliq. El sector además tuvo en 2019 rentabilidades altísimas pese a la caída de préstamos, salida de depósitos en dólares”.

Según la consultora, “el nuevo escenario impuesto por el efecto coronavirus, con tasas bajas, caída en el flujo de comercio exterior y menores precios de las materias primas, sugieren que el gobierno nacional debería apostar algo más al mercado interno. El vehículo para hacerlo es la negociación de la deuda. Una salida amigable descomprime la presión sobre las exportaciones y puede habilitar algo de financiamiento voluntario. Ergo, más dólares”.

“Si ese fuera el caso, habría menores presiones sobre el tipo de cambio y, por ende, los salarios reales serían algo más altos. Se estimularía el consumo interno en un contexto de menor tracción de demanda de China y los países centrales donde la crisis tiene su epicentro. Resulta imposible aún definir la duración del shock. De todos modos, el gobierno deberá tener en carpeta diferentes instrumentos de política (monetarias, fiscales, comerciales, de protección social y del empleo) a fin de ponerlas sobre la mesa si el cuadro se profundiza. No existen los mismos grados de libertad del 2008-2009, cuando se atravesó la Gran Recesión global”, advirtió Analytica.

Ahora, agregó, “el espacio fiscal es prácticamente nulo, la elevada inflación restringe el canal financiero y monetario para eventuales estímulos. Pero los niveles de pobreza y vulnerabilidad son superiores que entonces”.

En este margen estrecho se mueve el Gobierno para las medidas que se conocerán en las próximas horas.

Seguí leyendo: