Vuelta al cole: a pocos días del inicio de clases, las mochilas asoman como el primer paso de la recuperación de la industria marroquinera

La producción local apunta a modelos básicos y accesibles para recuperar una demanda que cayó 54% en los últimos cuatro años

El inicio del ciclo lectivo es la oportunidad de la industria marroquinera para impulsar las ventas de mochilas, el principal producto del sector
El inicio del ciclo lectivo es la oportunidad de la industria marroquinera para impulsar las ventas de mochilas, el principal producto del sector

El sector marroquinero solía contar con dos fechas clave en la que sus ventas repuntaban: el Día de la Madre y, en menor medida, las fiestas de fin de año. Pero en los últimos años, febrero y marzo tomaron la delantera de la mano de las mochilas para los estudiantes primarios y secundarios, en un contexto de caída de ventas y la concentración en modelos más básicos y económicos.

La mochila es un elemento muy importante en esta época, muy dinamizador”, resalta Rubén Pallone, hace 33 años al frente de Denisse Marroq, que desde su planta de Martín Coronado elabora, además del producto mencionado, carteras, bandoleras y marroquinería liviana para mujeres.

Ricardo Platica, de Carteras Koah, es más explícito al describir cómo la demanda escolar y estudiantil fue modificando la estructura del sector en general y de muchas empresas en particular: “Hay que ir moviendo la cintura para el lado que te lleve, ahora es el momento de los chicos y los colegios”, confía a Infobae desde su pequeño establecimiento del barrio porteño de Floresta.

<b>La mochila es un elemento muy importante en esta época, muy dinamizador (Pallone)</b>

Martín Occhione, secretario general de la Cámara Industrial de las Manufacturas del Cuero y Afines (CIMA), indica que “en la Argentina se fabrican muchas mochilas, más en lo que es escolar y esparcimiento deportivo. Se ha mejorado mucho en ese aspecto y se han incorporado elementos de seguridad antirrobo y de complemento maternal”.

Ese traslado de las manufacturas de cuero concentrada en valijas y carteras a una de mochilas, riñoreras y cinturones de materiales alternativos de menor costo, resume la crisis de la industria marroquinera, que ya lleva más de cuatro décadas de duración. Y de la que se dispone de historias que muestran cómo un país que acogió inmigrantes de todas las latitudes también expulsa a sus hijos.

Caieras es una de las localidades del ABC paulista, el corazón industrial de Brasil. Una de sus principales avenidas se llama David Kasitzky y no lleva ese nombre en reconocimiento a ningún brasileño ilustre. En realidad, se trata de un argentino hijo de un inmigrante ruso que se radicó en Macachín, La Pampa. Junto a su hermano León fundó en los albores del siglo XX la empresa Primicia, que fuera durante décadas uno de los emblemas en la producción argentina de valijas. Hoy la memoria de ese emprendedor es honrada en otro país, mientras en la Argentina ya no se fabrican más valijas.

“El concepto de valija fue cambiando, no se hacen más como hace décadas y ahora son en su mayoría termoformadas de carbono", señala Martín Occhione
“El concepto de valija fue cambiando, no se hacen más como hace décadas y ahora son en su mayoría termoformadas de carbono", señala Martín Occhione

“El concepto de valija fue cambiando, no se hacen más como hace décadas y ahora son en su mayoría termoformadas de carbono”, indica Occhione. Pallone coincide y agrega que las valijas dejaron de fabricarse en el país “arrolladas por las importaciones en los ‘90” y Platica cierra el círculo al precisar que volver a fabricarlas es un desafío, ya que “una matricería para hacer valijas es muy cara”.

La industria marroquinera local quedó marcada tanto por la caída general del poder adquisitivo de la población como por los vaivenes de las políticas de comercio exterior alternando la apertura de las importaciones, el proteccionismo y los reclamos de lo que los empresarios denominan “administración inteligente”. Pero a esos factores se le suma uno que afecta a los productores de Europa y otros países de América, como la irrupción masiva de productos provenientes de China, Bangladesh y otros destinos asiáticos.

<b>En los últimos años, febrero y marzo tomaron la delantera de la mano de las mochilas para los estudiantes primarios y secundarios, en un contexto de caída de ventas y la concentración en modelos más básicos y económicos</b>

Una irrupción que no siempre es fácil de identificar y que alerta a la industria local de cara a las negociaciones con la Unión Europea. La globalización tiene esas cosas: “Europa, más que productos, tiene marcas y diseños, como Louis Vuitton o Furla, empresas que pueden producir en cualquier lugar del mundo”, explica Occhione a Infobae.

Es que el proceso de elaboración de la mayoría de los productos abarca a varios países que transforman el “made in…” en una simplificación que puede ser engañosa. Así, el comprador de una cartera o una valija supuestamente italiana o francesa quizás esté adquiriendo un producto que en su mayor parte fue realizado en uno o varios países asiáticos. “Dicen que son europeas y puede venir de Bangladesh. El forro lo cosen en España, el herraje lo colocan en Italia y tiene un porcentaje determinado que hace que el producto sea europeo”.

“La mochila es un elemento muy importante en esta época, muy dinamizador”, resalta Rubén Pallone
“La mochila es un elemento muy importante en esta época, muy dinamizador”, resalta Rubén Pallone

“Ese es el peligro, puede estar ensamblado en cualquier parte del mundo y es difícil contar con las herramientas para comprobarlo”, continúa Occhione para introducirse en uno de los temas más controvertidos para el sector: el temor de una invasión de productos de fabricación asiática a través del acuerdo del Mercosur con la Unión Europea.

Y, según cuentan en CIMA, sin muchas posibilidades de reclamo. “Si queremos exportar a la UE, ellos pueden decir que el producto es nocivo o contaminante de manera unilateral y sin tener que demostrarlo ante una tercera instancia. Pero los países del Mercosur no pueden hacer lo mismo, porque no lo pusieron en el convenio”, asegura Occhione, que no guarda precisamente buenos recuerdos de la gestión del ex ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica.

<b>La industria marroquinera local quedó marcada tanto por la caída general del poder adquisitivo de la población como por los vaivenes de las políticas de comercio exterior alternando la apertura de las importaciones, el proteccionismo y los reclamos de lo que los empresarios denominan ‘administración inteligente’</b>

“Nos dijeron que iban a pasar 15 años para llegar al arancel cero, hace unos días nos enteramos en una reunión con (el ministro de Desarrollo Productivo, Matías) Kulfas que eran 6 años… Con Kulfas tenemos buen diálogo, pero nos dijo que esto ya está cerrado, el daño ya está hecho”, relata el directivo de CIMA.

Las preocupaciones por el futuro se basan en la experiencia de los últimos años. En 2007, la balanza comercial marroquinera fue superavitaria en USD 35,7 millones. En los doce años posteriores, el promedio anual de déficit superó los USD 100 millones. Al respecto, Occhione enumera los padecimientos de la industria marroquinera en los cuatro años de la Presidencia de Mauricio Macri: “entre 2015 y 2019 cerraron aproximadamente 100 pymes del sector, según estadísticas sindicales se perdieron casi 6.000 puestos de trabajo. Hubo una pérdida de ventas continua: 20% en 2016, 18% en 2017, 20% en 2018 y 25% en 2019. Sumando todo estamos con una pérdida punta a punta del 54%”.

"Si ponemos la vara baja, no estamos tan mal”, admite  Ricardo Platica, de Carteras Koah. "Tuvimos un diciembre y un enero mejor que los anteriores, al menos estamos sacando la diaria"
"Si ponemos la vara baja, no estamos tan mal”, admite Ricardo Platica, de Carteras Koah. "Tuvimos un diciembre y un enero mejor que los anteriores, al menos estamos sacando la diaria"

Los números son complementados con una práctica que describe Pallone. “Hasta 2015 había unos 400 importadores, pero ahora habrá unos 1.500”, asegura a Infobae. “Cualquiera entraba mercadería del sector nuestro, hemos comprobado incluso que había importadores de otra clase de mercadería y completaban los contenedores con carteras, que luego vendían a precio vil porque no formaban parte de su negocio”.

Una situación que, de acuerdo con lo que relatan otros empresarios del sector, podía llegar desde el lugar menos esperado. “A veces, un empleado de carrera que era despedido usaba su indemnización para importar un contenedor de carteras chinas. Simplemente con el CUIT, los contactos necesarios y conexión a Internet se transformaba en un competidor”.

<b>Ninguna industria se desarrolla de un día para otro, China atravesó una etapa muy larga en la que sus productos eran sinónimo de mala calidad. Argentina vio interrumpido ese proceso virtuoso por las políticas de importación a mansalva</b>

Al referirse a la situación general, Pallone indica que se está desempeñando con “más de la capacidad instalada ociosa” y cuenta una de las facetas de la realidad sectorial desde su propia experiencia. “Somos una empresa chica que persistimos a pesar de los años y los vaivenes de la economía argentina. Los procesos de achicamiento del mercado interno nos han impedido un crecimiento. Para los años ’80 hasta 1995 teníamos más personal, pero ahora, entre internos y externos, contamos con un plantel de 12 empleados”, describe.

Con las marcas Denisse y Honesty, Pallone tiene “muchas expectativas por las medidas que apuntan a un crecimiento de la demanda”, pero reconoce que “todavía la venta está muy mal”.

Tenemos un competidor muy grande a nivel global que es China. La diferencia esa variable, depende de la cuestión cambiaria y hoy hay un 30% a un 40% de diferencia”, manifiesta.

Los representantes de las cámaras de la cadena del cuero buscan que se apruebe "una normativa que prohíba la utilización de la palabra cuero en artículos fabricados con materiales sintéticos”
Los representantes de las cámaras de la cadena del cuero buscan que se apruebe "una normativa que prohíba la utilización de la palabra cuero en artículos fabricados con materiales sintéticos”

Para Platica, la situación es diferente y asegura que “con este dólar, hoy podemos competir con cualquiera”, al punto que sus precios “están un 25% al 30% más baratos que los importados” en lo que respecta a su línea de “carteras, mochilitas y riñoneras para el segmento femenino de 15 a 35 años”.

Con 61 años, Platica está al frente de su empresa desde hace 42, “justo después de salir de la colimba”. Y como tantos en el sector, supo pasar por tiempos mejores. “Antes estábamos en Caballito y llegamos a tener 20 empleados”. Hoy solo son él, su señora y “un changarín que hace los cortes cuando es necesario”, en parte por “los costos y los convenios laborales” y porque a esta altura de su vida “mientras me pueda arreglar chiquito, no quiero más”

Pese al achicamiento que relata, es relativamente optimista. “Si ponemos la vara baja, no estamos tan mal”, admite ante Infobae. Tuvimos un diciembre y un enero mejor que los anteriores, al menos estamos sacando la diaria. Por lo menos no nos miramos con mi señora para preguntarnos ‘¿qué hacemos?’, como no hace tanto tiempo”.

<b>Europa, más que productos, tiene marcas y diseños, como Louis Vuitton o Furla, empresas que pueden producir en cualquier lugar del mundo (Occhione)</b>

Platica coincide con Pallone y Occhine en calificar a China como “un monstruo muy grande” y, aunque en su caso particular señala que el precio no es un inconveniente, reconoce que “los importados tienen más argumento para la venta, utilizan materiales que aquí no llegan, si yo le pongo dos cierres a una cartera, ellos le ponen cuatro”, entre otros elementos que marcan la diferencia, como la incorporación de cargadores de celulares y puertos USB o algunos no tan sofisticados como rueditas, un implemento ausente las las mochilas de producción nacional. “Con carrito se dejó de fabricar, vienen de Asia Bangladesh, China, Myanmar, Vietnam”, informa Occhione.

Pallone recoonce “el salto tecnológico que dio China” que en la actualidad cuenta con “productos más elaborados y vistosos”, aunque también advierte que “acá tenemos la capacidad, el know how y la tecnología para hacerlos”.

Si bien se cuestiona la “apertura descontrolada” y la falta de “una administración adecuada del comercio exterior”, en CIMA aseguran que no están en contra de la importación. “El comercio multimarcas tiene en su stock un 70% de componente importado. No estamos en contra, los clientes lo necesitan y esa cuota de importado hace falta para que se nutra la venta de la producción local”, plantea Occhione.

<b>Nos dijeron que iban a pasar 15 años para llegar al arancel cero, hace unos días nos enteramos en una reunión con (el ministro de Desarrollo Productivo, Matías) Kulfas que eran 6 años… Con Kulfas tenemos buen diálogo, pero nos dijo que esto ya está cerrado, el daño ya está hecho</b>

Asimismo, la combinación de producción local e importación ya es habitual en varias de las firmas de un sector en el que las pymes dominan el panorama. “Todas son pymes, Prüne es la más grande con 200 empleados”, aclara el secretario de CIMA, una sigla en la que la “A” de “afines” cada día gana más terreno sobre el cuero tradicional. Al punto que el 83% de las unidades importadas en 2019 correspondió a productos hechos con materiales textiles y plásticos.

Las propias mochilas que el sector vislumbra como la posibilidad de salir a flote son en una su mayoría de “símil PU” (poliuretano) y representan tanto el principal rubro de producción local como de importación.

Esa realidad es motivo de análisis en la cadena de valor del cuero, en la que cinco cámaras empresarias coincidieron en reclamar la adopción de “una normativa que prohíba la utilización de la palabra cuero en artículos fabricados con materiales sintéticos”. Occhione advierte que “se mal utiliza el concepto de ‘cuero ecológico cuando en realidad son telas plásticas. El cuero es de índole animal y no hace falta aclarar que es menos contaminante que el plástico”.

Asimismo, destaca la importancia de las políticas de Estado para impulsar el despegue del sector, poniendo como ejemplo a la propia China. “Ninguna industria se desarrolla de un día para otro, China atravesó una etapa muy larga en la que sus productos eran sinónimo de mala calidad. Argentina vio interrumpido ese proceso virtuoso por las políticas de importación a mansalva", sostuvo.

Es por eso que Occhione enfatiza el reclamo sectorial de una “administración inteligente del comercio exterior” en el que el productor local esté en condiciones de coexistir con la importación.

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